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Blog: Desde Nueva York

28 junio, 2013

Los encantos de Williamsburg

Brooklyn es uno de los cinco distritos que forman la ciudad de Nueva York, junto con Manhattan, el Bronx, Queens y Staten Island. Históricamente, Brooklyn fue la puerta de entrada al sueño americano de millones de inmigrantes de todo el mundo y, por ejemplo, el propio Al Capone, de padres italianos, nació ahí. Esta diversidad cultural es una de las razones por las que Brooklyn se transformó en uno de los distritos más atractivos de Nueva York.

Brooklyn es grande y hay muchos lugares y cosas para conocer (que seguro serán tema de futuras notas en el blog) pero hoy en día EL lugar para visitar allí es Williamsburg. Este barrio es un recorrido obligado para los que quieren conocer la “otra Nueva York” donde no hay ni rascacielos ni avenidas, sino arte, moda y cultura.

Williamsburg creció como un barrio portuario y de astilleros y, también, como el barrio de las cervecerías. Cuando Brooklyn paso a formar parte de la ciudad de Nueva York, en 1898, había 48 fábricas de cerveza y hoy la marca “Brooklyn Brewery” es el emblema de Williamsburg. El barrio no siempre fue lo que es hoy y hubo un tiempo, en la década del ’80 y principios de los ’90, en la que caminar por estas calles era bastante peligroso. La transformación empezó a fines de los ’90 cuando artistas y bohemios empezaron a instalarse en Williamsburg. Atraídos por los precios de los alquileres, “reciclaron” antiguas fábricas y depósitos en casas, estudios y locales. La presencia de los artistas generó la apertura de nuevos negocios, galerías de arte, bares, restaurantes y hoteles. En pocas palabras, a Williamsburg lo salvó el arte.

Y arte es lo que se respira en Williamsburg, el barrio mas hipster y bohemio de Nueva York. Si uno entra a un local de electrodomésticos seguramente se encuentre con que se esté dando un curso de cocina orgánica. En Williamsburg hay conciertos a diario, catas de vino, muestras de arte, librerías de segunda mano, anticuarios y tiendas de vinilos. La calle principal, donde está el centro de la acción, es Bedford Avenue. Acá se concentran los locales, bares, restaurantes y puestos de venta callejeros, especialmente los fines de semana. En Williamsburg hay un amor declarado por lo vintage y los fines de semana se abre la feria Artists & Fleas (en el 70 North de la calle 7), un mercado imperdible con miles de artistas, anticuarios y diseñadores. Es muy divertido recorrer Williamsburg porque siempre se encuentran cosas nuevas en este barrio que destila creatividad.

A nosotros nos encanta ir a Williamsburg los fines de semana y almorzar en algún restaurante del barrio. Mis preferidos son Juliette y El Almacén.

Juliette es un restaurante con aire francés que tiene un patio muy lindo y una terraza divina. Está abierto de día y de noche y la comida es riquísima, así que es una opción muy recomendable para cualquier momento del día. Queda en la calle 5 y Bedford Avenue, en pleno Williamsburg.

El Almacén es a donde vamos cuando extrañamos los típicos asados de domingo de la Argentina. La decoración tipo bodegón y el menú, que incluye milanesas, chorizos, carne y empanadas, nos transporta de vuelta al terruño en un bocado. El Almacén queda en 557 Driggs Avenue, a una cuadra de Bedford Avenue.

¿Ustedes a cuál elegirían ir?

En el recorrido por Williamsburg no puede faltar el East River State Park, el parque que está a orillas del río homónimo. Desde acá se tiene una de las mejores vistas del skyline de Manhattan; es un lugar ideal para hacer picnic o pasar la tarde.

Si ya son expertos en Nueva York y conocen Manhattan de arriba a abajo o son de los que, cuando viajan, quieren conocer algo más de la ciudad, algo distinto y auténtico, ahora lo saben: Williamsburg es el lugar.

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