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Blog: Desde Miami

26 agosto, 2014

Calle 8: la vida es un carnaval

La segunda ciudad de Estados Unidos con mayor población de habla española. La ciudad que tiene mayor cantidad de habitantes cubano-americanos. La ciudad que tiene un barrio llamado Little Havana o Pequeña Havana. Esto también es Miami, una ciudad que lleva en su corazón el sello cubano. Al principio, el vecindario ahora conocido como Little Havana, al oeste del downtown Miami, estaba poblado mayormente por inmigrantes de las Bahamas. La conocida calle 8 (South West 8th Street), en el corazón de Little Havana, nace en 1960 debido a una gran afluencia de refugiados cubanos. En 1979, casi el noventa por ciento de su población era cubana. Me gustó este cartel en la puerta de una galería de arte de la Calle 8, con la distancia en kms de la calle 8 hacia distintas partes del mundo…   Hoy la población que vive en la calle 8 cambió. Sólo la mitad de sus habitantes son de origen cubano, y el resto es de Nicaragua, Honduras u otras naciones de Centroamérica. Sin embargo, recorrer la calle 8 es todavía encontrarnos predominantemente con historias de cubanos en cada esquina. Encontré en esta calle la alegría de su gente, mezclada con la añoranza de su país de origen. Muchas veces, los que nos vamos a vivir a otro país hacemos grandes esfuerzos por reproducir elementos culturales o de la tradición de nuestros países natales en el nuevo lugar en donde estamos. Es una forma de acortar la distancia. Es traer algo de tu historia y de tu identidad a un nuevo espacio para, de esa manera, sentirlo más familiar y propio. La historia de muchos cubanos que fui conociendo a lo largo de los 8 años que vivo acá, es una historia de personas que se van de su país escapándose de un régimen que no les permitía vivir en libertad. Estados Unidos, Miami como principal ciudad, les brindó la oportunidad de volver a empezar. En la valija con la que viajaron cuando se fueron de Cuba traen la calidez de su gente, su música, su baile, su arte, su café, el dominó, los plátanos maduros, la vaca frita, el sándwich cubano…. Un cuadro que colgaba dentro del tradicional restaurante El Pub en la Calle 8   A la Pequeña Havana le llaman también el Art District. En su galería de arte sobre la calle 8 conocí a la pintora Mildrey Guillot, que pinta sobre momentos cotidianos. Ella nació en La Havana, Cuba, estudió en España y luego vino a vivir a EEUU. Mildrey cuenta que todos los últimos viernes de cada mes se arman los ya famosos viernes culturales donde la calle 8 se convierte en una fiesta. Cada mes hay música en vivo, la gente baila bajo las estrellas y todas las galerías de arte abren sus puertas. Mildrey con su bailarina de ballet detrás y su delantal de pintura que dice: I love calle 8   Bajando unas cuadras hacia el Sur nos encontramos con el costumbrista restaurante cubano llamado El Pub. Este lugar es como probar un poquito de la antigua Havana: auténtica comida cubana preparada por las mismas familias desde hace más de 50 años. Las recetas pasaron de generación en generación: tostones rellenos, yuca, empanadas con picadillo. Cuentan que su dueño, el entrañable Eliodoro, se acaba de retirar con 80 años. Son sus hijos los que manejan ahora el restaurante. Eliodoro dice: “No sé mucho cómo llevar adelante un restaurante, sólo lo hago”. El Pub restaurante tiene enfrente las imágenes de unos gallos, que aluden a las riñas de gallos que se hacían en Cuba, consideradas como un deporte nacional. En los Estados Unidos estas peleas están prohibidas desde 1950. El Pub tiene al costado, al igual que muchos restaurantes y bares en Miami, la famosa “ventanita 24 horas”. Los locales saben lo que eso significa: que pueden encontrar café cubano, recién tostado, las 24 hs del día. Este cafecito, similar a un expreso, es súper dulce, muy fuerte y se toma en “shots”.  El grano de este café es cultivado en Colombia pero la semilla es original de Cuba. Por el embargo económico que tienen los Estados Unidos con Cuba, no pueden entrar productos cubanos a este país. Por eso el café en grano viene de Colombia y es tostado en un barrio de Miami llamado el Doral. Las marcas tradicionales son Café Pilón o Bustelo. También en la calle 8 encontramos el lugar favorito de los locales para comer el tradicional sándwich de medianoche: El Exquisito Restaurante. Este sándwich nació de la necesidad de los trabajadores de las fábricas de cigarros, que trabajaban hasta altas horas de la noche, de ingerir suficientes calorías para poder cumplir con las largas jornadas laborales. Por eso en Cuba crean este pan tan dulce, considerado una comida en sí misma. Está elaborado con pan cubano tostado y queso más lonjas de cerdo fritas o grilladas.   Los cigarros cubanos son también manufacturados en la Calle 8. En esta fábrica, que ya va por su tercera generación, cigarreros con muchos años de experiencia enrollan hasta 100 puros diarios de alta calidad, al mejor estilo de los habanos cubanos. Venden al público los 7 días de la semana. Su querido dueño, el Sr. Pelo, de 86 años, está todos los días sentado en la puerta fumándose uno  de los 16 cigarros que fuma por día. La semilla del tabaco, al igual que la del café, es cubana pero se cultiva en República Dominicana y Nicaragua. Luego el tabaco se cura por 3 años en esos países y es exportado a Miami donde los tabaqueros tuercen el tabaco en el corazón de la Pequeña Habana.   El Señor Pelo en la entrada de su tienda.   Recorrer la Calle 8 es también maravillarnos con el Parque Máximo Gómez o Parque Dominó. Como su nombre lo dice, es una pequeña plaza donde personajes simpáticos y divertidos acuden todos los días a jugar a este popular juego. La edad promedio es de más de 55 años: son cubanos de la vieja escuela. Este lugar es mágico y está lleno de vida.     Para terminar tuve el regalo de conocer a un lindísimo pintor cubano que estaba pintando la mesa de un bar y centro de Arte e Investigación llamado Cuba Ocho. Este hombre me contó que en los años 80 había estado con Quino y Fontanarrosa cuando ellos fueron a Cuba. Está pintando una Virgen de la Caridad, la patrona de Cuba, en esta singular mesa de madera. La barra del Bar Cuba Ocho Art and Research Center, que funciona como un espacio cultural para esponsorear pinturas, obras de teatro, música, obras literarias y plásticas de artistas cubanos. Para despedirme quería compartirles un extracto de la lindísima y esperanzadora letra de la canción “La vida es un carnaval”,  que seguro en algún momento de sus vidas bailaron o cantaron, de la cantante cubana Celia Cruz. Ella solía pasear seguido por la calle 8 y tiene una estrella con su nombre en el paseo de las estrellas de la pequeña Habana (que intenta recrear el espíritu del Paseo de la fama de Hollywood, pero con estrellas latinas). Creo que esta letra refleja en muchos sentidos el alegre espíritu cubano. Todo aquel que piense que la vida es desigual,
tiene que saber que no es así,
que la vida es una hermosura, hay que vivirla.
Todo aquel que piense que está solo y que está mal,
tiene que saber que no es así,
que en la vida no hay nadie solo, siempre hay alguien.
-Ay, no hay que llorar, que la vida es un carnaval,
-Y es más bello vivir cantando.
-Oh, oh, oh, ay, no hay que llorar,
-que la vida es un carnaval
-y las penas se van cantando.   Dato: si planeás venir de visita, una gran manera de recorrer la Calle 8 es hacerlo mediante un tour culinario. Mientras una guía te va haciendo un recorrido cultural por Little Havana, vas deleitándondo en cinco diferentes paradas de la auténtica comida cubana. Para mayor información: http://www.miamiculinarytours.com/          

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