Sophia - Despliega el Alma

Sociedad

26 marzo, 2019

Por la vida: la carta del profesor que se volvió viral

Un joven profesor de historia que participó junto a su familia de la Marcha por la Vida del 23 de marzo, repasa sus vivencias en un texto conmovedor donde confiesa: "Vi a mi Patria derramarse cuan ola celeste por un continente mariano y mi corazón se hinchó de esperanza".


Foto: Pro Vida Argentina (Facebook).

Este texto redactado por el profesor Mario Accorsi viajó por las redes sociales y, a su paso, recibió cientos de mensajes y de compartidos, viralizándose a gran velocidad. Así se convirtió en el mensaje a viva voz de todos aquellos que decidieron caminar juntos para honrar la vida.

Se trata de una narración en primera persona de lo que ocurrió en la Marcha por las 2 vidas que tuvo lugar el pasado 23 de marzo, donde el docente buscó, no solo graficar lo que iban viendo sus ojos a cada paso, sino también lo que ocurría muy profundo dentro suyo, en el centro mismo de su corazón.

El resultado es esta carta abierta, destinada a todos aquellos que quieran leerla y hacerla llegar a más y más gente:

Hoy vi futuro…

Por Mario Accorsi, profesor de Historia

Hoy fui a la marcha por la defensa de las 2 vidas. Caminé junto a mis hijos unas cuantas cuadras y les quiero contar lo que vi. Vi familias, muchas familias. Padres con sus hijos, madres con sus hijas. Vi abuelos y abuelas, vi tíos y primos.Vi carritos con bebes que dormían plácidamente y otros que lloraban inquietos. Vi padres llevar a sus niños sobre los hombros y a hermanos pelear por un pañuelo celeste.

Vi amigos. Mucha amistad. Amigas abrazadas cantando y otras charlando. Vi los mates que pasaban de mano en mano cual ritual criollo. Vi muchachos gritando, flameando las banderas argentinas y los pañuelos celestes.

Vi pastores arengando y sacerdotes predicando. Vi monjas rezando. Vi sotanas negras y blancas. Vi velos y clerimans. Vi Rosarios. Vi estampitas. Vi cruces. Vi Cristos. Vi a la Santísima Virgen manejando la barca sobre la celeste ola.

«Vi médicos sonriendo y portando su bandera. Vi abogados con su globo, que no era amarillo sino blanco. Vi docentes y enfermeros, vi gerentes y limpia vidrios».

Vi novios caminando de la mano compartiendo el viaje con amigos. Otros saltando, otros cantando, otros ordenando el tránsito.

Vi médicos sonriendo y portando su bandera. Vi abogados con su globo, que no era amarillo sino blanco. Vi docentes y enfermeros, vi gerentes y limpia vidrios.

Mamás, papás, niñas y niños, juntos por la vida (Facebook).

Vi varones. Vi mujeres. Vi niñas y niños. Vi viejos y jóvenes.Vi bronca hacia los políticos. Mucha bronca. Vi decisión, fortaleza, ímpetu, fuerza. Vi mucha alegría. Vi la vida.

«Vi varones. Vi mujeres. Vi niñas y niños. Vi viejos y jóvenes.Vi bronca hacia los políticos. Mucha bronca. Vi decisión, fortaleza, ímpetu, fuerza. Vi mucha alegría. Vi la vida».

No vi rencor ni frustración. No vi pusilanimidad ni debilidad. No vi horror ni asquerosidad. No vi fealdad, no vi oscuridad. No vi conveniencia ni individualismo. No vi indiferencia ni desesperación. No vi egoísmo, no vi dolor. No vi extravagancia. No vi violencia ni desazón. No vi odio, no vi muerte

Vi a mi Patria derramarse cuan ola celeste por un continente mariano y mi corazón se hinchó de esperanza.

Foto: Isabel Ureña (Facebook).

La verdad nunca pensé que tantas familias sin un comando que lidere, con todos los medios masivos de comunicación en contra, con la corporación política haciendo lobby para desactivar este tsunami, con el poder internacional del dinero cooptando las débiles conciencias, iban a dar tamaño testimonio frente al mundo.

«Nunca pensé que tantas familias sin un comando que lidere, con todos los medios masivos de comunicación en contra, con la corporación política haciendo lobby para desactivar este tsunami, con el poder internacional del dinero cooptando las débiles conciencias, iban a dar tamaño testimonio frente al mundo».

En estos momentos en que la Patria sufre, que pareciera que gime como con dolores de parto. Que la pobreza azota a nuestra gente, que los vicios arrecian a nuestros jóvenes, que la codicia embriaga a nuestros funcionarios, que la pestilente mentira se arroga los medios masivos, hay un cuerpo no un grupo, un cuerpo: un conjunto de familias que se unieron para despertar al gigante del fin del mundo y demostrarle a todo el globo que nada ni nadie logrará infectar a la Argentina con el virus de la muerte y la perdición.

No pasarán y ¿saben por qué? Porque hoy vi futuro.

La marcha por la Vida también se hizo sentir con fuerza en Rosario y en Córdoba.

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()