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Sustentabilidad

18 enero, 2017

Neha Misra: “Invertir en mujeres no sólo es lo correcto, sino también lo más inteligente”

Así lo aseguró la cofundadora de la iniciativa Solar Sister, en el marco del World Future Energy Summit en Abu Dabi, donde la cuestión de género y el rol de la mujer como líder de cambio se sumaron al debate de las energías renovables y la sustentabilidad. Estuvimos ahí para contarte todo sobre uno de los eventos ambientales más importantes del mundo.


Nuestra periodista en Abu Dabi, en una cobertura especial para Sophia.

Por Tais Gadea Lara desde Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos.

“No tenemos que discutir sobre hombres por un lado y mujeres por otro, debemos discutir sobre la humanidad”. Así de contundente se mostró ayer el secretario de Energía y Minería de la ciudad brasileña de Sao Paulo, Dr. Joao Carlos. Su reflexión tuvo lugar en un escenario particular. Desde el 12 de enero se desarrolla la Semana de la Sustentabilidad en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos (EAU), considerado el primer evento importante de cada año en la agenda ambiental internacional. En ese contexto, el World Future Energy Summit busca reunir a los representantes de gobiernos, líderes y tomadores de decisión, empresas y corporaciones, organizaciones y ciudadanos para intercambiar conocimientos y experiencias, y perfilar posibles escenarios futuros con base en una solución necesaria: modificar nuestro actual sistema energético basado en la explotación de combustibles fósiles (como el petróleo o el carbón), hacia otro basado en fuentes renovables (como el viento o el sol).

Si desde lo ambiental la primera asociación que una podría hacer es cómo uno de los principales países productores de petróleo es sede del evento más importante de energías renovables, desde la cuestión de género también podría resultar extraño que el liderazgo femenino tome lugar en la agenda del mundo árabe. Para ambos casos hay respuestas positivas. Por un lado, las autoridades de EAU han tomado conciencia de la necesaria transición que deben hacer en pos del cuidado del planeta y a ello se están abocando. Por otro, más allá de toda diferencia cultural, la mujer en Emiratos trabaja en la construcción de su liderazgo principalmente en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Así lo aseguró la Dra. Behjat Al Yousuf, representante del Instituto Masdar: “El vínculo de la mujer y la tecnología en el mundo es menor, pero en los Emiratos estamos modificando ese paradigma”.

La Semana de la Sustentabilidad, una cita fundamental en Emiratos Árabes Unidos.

Las palabras de Carlos y Al Yousuf subieron al escenario de la segunda conferencia de WISER (Foro de Mujeres en Sustentabilidad, Ambiente y Energía Renovable), iniciativa que busca promover estos cuatro temas en distintas partes del mundo. Bajo el lema “Pasos prácticos hacia una innovación sustentable”, se ofreció un espacio de diálogo (con hombres y mujeres en equilibrio de cantidad entre los oradores), y un público diverso que se mostró atento.

Entre las distintas mujeres oradoras, fue Neha Misra quien cautivó mi atención. Segura, alegre y apasionada, despertó el interés de cada uno de los presentes con sus palabras de optimismo, pero también de real denuncia: “Nadie en este mundo debería estar sin una lamparita de luz”. Por eso, dedica su vida a mejorar la calidad de quienes más lo necesitan a través de un proyecto que ve en el empoderamiento femenino y la utilización de las energías renovables la combinación perfecta para mejorar el mundo en el que vivimos. Solar Sister (“Hermana solar” en español) se propone erradicar la pobreza energética a través de la generación de oportunidades económicas para mujeres de comunidades rurales de África, por medio de una red de vendedoras de lámparas solares y un trabajo mujer a mujer. Sobre éste y otros temas, conversé con la joven emprendedora, para conocer más sobre su vida y su trabajo.

Originaria de India, Neha Misra es la cofundadora de la iniciativa Solar Sister.

Conocé más sobre la iniciativa en www.solarsister.org

Una argentina en el encuentro

En un alto del idioma inglés, que se mantuvo regular a lo largo de las más de dos horas de duración del evento, hubo un “Buenos Aires, Argentina” que sonó diferente, familiar, que ya casi había olvidado escuchar desde mi llegada a Abu Dabi. Ese “Buenos Aires, Argentina” no era resultado de un intento por hablar en español; tenía el acento del otro lado del mundo casi como si nunca se hubiese ido. Así, la Doctora en Economía argentina Graciela Chichilnisky se hizo presente arriba del escenario. Su participación no resultó casual y fue protagonista de un diálogo mano a mano como ejemplo de vida, emprendedorismo y trabajo asociado a la mitigación del cambio climático.
Madre adolescente durante la secundaria, se vio obligada a al exilio tras la Noche de los Bastones Largos, en 1966. Sin ningún título universitario, recibió una beca para un doctorado en matemáticas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (Estados Unidos). “Sí, no había podido terminar los estudios. Sí, no tenía título. Fui diferente de otros, pero aprendí que está bien ser diferente en el mundo”, aseguró. Obtuvo un segundo doctorado bajo la supervisión del Premio Nobel Gérard Debreu y hoy se desempeña como profesora de economía en la Universidad de Columbia. Su especialización fue, ya de manera anticipatoria, sobre el principal problema del siglo XXI: el cambio climático.
Chichilnisky trabajó en el Protocolo de Kioto para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cofundó la iniciativa Global Thermostat que combina la tecnología y la innovación con el cuidado del ambiente. En virtud de esta experiencia, no dudó en mostrarse crítica respecto del último acuerdo para hacer frente al cambio climático, acordado en la capital francesa en diciembre de 2015: “El Acuerdo de París no tiene dientes. Es decir, es un acuerdo de esperanza, de intenciones, pero no tiene políticas concretas”. Con la idea de que reducir las emisiones hoy no es suficiente, la especialista argentina aconsejó a las mujeres que desean apostar por proyectos de energías renovables. “Tienen que ser muy pacientes con las mujeres”, dijo y, luego de una pausa, observó al entrevistador y concluyó:  “Y con los hombres”. Las mujeres de distintos países y diferentes culturas allí presentes, se unieron en un fuerte aplauso.

−¿Cómo definís a Solar Sister?
−Es una organización que utiliza la energía limpia para trabajar en las comunidades rurales del mundo, que no tienen acceso a las necesidades más básicas, como la electricidad. Este problema se traduce en que, por ejemplo, las niñas no pueden estudiar de noche, las mujeres trabajan con tipos de cocina que contaminan el aire y afectan su salud, o deben caminar largas distancias para buscar fuentes de aprovisionamiento poniendo en riesgo su seguridad. Trabajamos para cambiar esa situación, una hermana (“one sister”) por vez. Lo hacemos con mujeres que quizás no saben lo que significa el término cambio climático, pero lo están viviendo y, aunque quizás no saben de la economía verde y todo el desarrollo sustentable, están aportando a modificar el paradigma cada uno de sus días como agentes de cambio.

−Estamos ante el único evento sobre género y renovables del World Future Energy Summit. ¿Por qué considerás importante que las mujeres también sean protagonistas de un foro de estas características?
−Si hablamos de sustentabilidad en un mundo en el que las mujeres son mayoría, y una mayoría que es energéticamente pobre, no podremos alcanzar los objetivos de desarrollo sustentable si no incluimos a las mujeres como parte de la solución. ¿Cómo? No sólo como usuarias de tecnología, sino también como vendedoras de ella, managers, educadoras, líderes. Debemos hacer este cambio porque cuando las mujeres son líderes, no sólo las mujeres son las beneficiadas, sino también los hombres, los niños y las niñas. No debemos invertir en mujeres sólo porque es lo correcto, sino porque es lo más inteligente.

−¿Cuáles son hoy los principales desafíos para las mujeres en la búsqueda por alcanzar un futuro sustentable?
−Hay cuatro desafíos claves. En primer lugar, tecnología y habilidades, en todos los niveles, alrededor del mundo. El acceso a la tecnología es fundamental para implementar soluciones. En segundo lugar, confianza. En tercer lugar, acceso al financiamiento para que puedan ingresar a los vínculos y negocios del sector. En cuarto lugar, la creación de mentoras, de modelos a seguir. Si una mujer no tiene a otra mujer de la cual aprender como ejemplo, hay más impedimentos para alcanzar proyectos, objetivos y un liderazgo. Los gobiernos y el sector privado deben unirse para trabajar sobre estos desafíos.

−A fin de año asistimos a dos derrotas importantes para las mujeres, y tanto Estados Unidos como la Organización de las Naciones Unidas continúan en la historia sin una mujer como líder. ¿Creés que los gobiernos y los organismos internacionales aún no están preparados para el liderazgo femenino?
−Hubo algunos progresos porque se ha comenzado a hablar mucho al respecto. Creo que el diálogo es la primera señal de mejora. Pero hablar no resuelve nada. Hablar debe convertirse en acción. Tenemos que pasar de la idea a un ejemplo real. ¿Están los organismos internacionales haciendo suficiente? En hablar sí, en acción no. ¿Están financiando proyectos de mujeres? ¿Están creando herramientas para mujeres? Cuando históricamente la cuestión de género ha sido desproporcionadamente dejada a un lado, debes trabajar de forma innovadora para hacerla partícipe de nuevo.

Durante el evento, una artista capturó en ilustraciones las reflexiones y las discusiones más destacadas que tuvieron lugar entre los oradores.

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