Sophia - Despliega el Alma

Violencia

27 abril, 2010

Miralo, filmalo, cambialo


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Witness es una organización internacional que alienta a las mujeres para que sean protagonistas del cambio, denunciando las situaciones de violencia y abuso a través de videos. Por Teresa de Elizalde. Fotos: Gentileza Witness.

Haddad Hassan es una joven yemenita que cada noche trabaja como barrendera en las calles de Saná, la capital de Yemen. Es el único trabajo que puede hacer. Su piel oscura y su condición social la convierten en una akhdam; así se denomina a un grupo considerado en lo más bajo de la escala social de ese país por el hecho de no ser árabes. Por eso, Haddad es una sirvienta, una mujer marginal sin futuro en uno de los países más pobres de Oriente Próximo.

Un día, mientras Haddad hacía su trabajo junto a su hermana Saeedah, un hombre las insultó. Su hermano, que también las acompañaba, salió en defensa de las mujeres y de inmediato se armó una brutal pelea callejera. En el enfrentamiento, Saeedah recibió un tajo en la garganta. Gritaron pidiendo ayuda pero nadie se acercó a asistirlas y la joven murió en pocas horas. Hoy, pese al dolor y la humillación, Haddad sigue barriendo las calles, enfrentándose al peligro, al abuso, al miedo.

Esta historia es una más entre las que padecen las 500.000 mujeres de Yemen. Dramas cotidianos que son enterrados, olvidados, negados. Sin embargo, desde hace un tiempo, al menos estas historias se están haciendo públicas gracias a Witness, una ONG con base en Nueva York, que, asociada a otras organizaciones, filma casos de violaciones a los derechos humanos, y que, a partir de esas pequeñas películas, apela a los gobiernos, las cortes internacionales y otros organismos para lograr un cambio real y genuino en favor de las personas afectadas.

Witness. See it. Film it. Change it (en español: Testigos. Miralo. Filmalo. Cambialo) fue fundada en 1992 por el músico Peter Gabriel, ex integrante del grupo Genesis. Gabriel estaba de gira por África cuando vio de cerca cómo muchas mujeres vivían en situaciones desesperantes. Por aquel entonces contaba con una precaria cámara de video que le sirvió para filmar esa realidad y luego utilizó el material para presionar a las autoridades y reclamar cambios. Ésa fue la primera semilla de Witness, pero lo que realmente consolidó la organización fue el caso de Rodney King, un joven estadounidense que fue golpeado por la policía local. Ese incidente se hizo público gracias a la filmación de un ciudadano que, en ese momento, llevaba una cámara de video. El hecho reveló la importancia de la imagen como testimonio, como prueba, como evidencia. Desde entonces, se suman las filmaciones de situaciones de violencia, torturas, abusos hacia la mujer y los niños. Hoy Witness está presente en más de setenta países, realiza entre doce y quince películas al año y documentó casos que van desde el trabajo esclavo en Brasil hasta el fenómeno de los desplazados en Birmania.

Imágenes para el cambio

Witness brinda a quienes lo requieran el material que necesitan para registrar en video las situaciones que desean denunciar, les enseña cómo filmar, les explica qué es lo que deben mostrar y por qué es importante que estos casos se hagan públicos. El objetivo no es lograr películas de calidad, sino testimonios contundentes que produzcan cambios. Yvette Alberdingk Thijm es una abogada estadounidense de 49 años que dirige Witness desde hace dos. Luego de trabajar en grandes corporaciones en el sector privado, apostó a esta organización, consciente de que con la colaboración de todos se puede lograr una sociedad más justa. Yvette dialogó con Sophia, desde su oficina en Nueva York, acerca de la necesidad de tomar conciencia y sobre su trabajo diario.

“Lo que buscamos es que Witness no sea sólo un espacio para la filmación de videos. Nosotros generamos lazos muy fuertes con las organizaciones locales y seguimos cada caso de cerca. Además de enseñar a filmar, promovemos que el video sirva como evidencia en juzgados, comisiones regionales y organismos como las Naciones Unidas; queremos que las imágenes sean una herramienta para la educación pública. Witness es un espacio de denuncia para exhibir y erradicar los abusos a los derechos humanos alrededor del mundo, y para nosotros lo fundamental es el cambio. Por ejemplo, en la República Democrática del Congo, que durante años fue una zona de fuertes conflictos armados, trabajamos junto a la organización local AJEDI-Ka en un video sobre niños reclutados para la guerra. Desde 1996, más de 20.000 chicos estuvieron en el frente de batalla, donde fueron sometidos a todo tipo de abusos, las niñas fueron violadas y muchos murieron. Witness trabajó junto a las personas de la RDC, para comprender el conflicto y analizar de qué manera podía generarse un cambio real. Entonces, se grabaron las voces de los niños reclutados. El video, On the front lines, fue llevado al Tribunal del Crimen Internacional y se inició un largo proceso judicial en el que se logró un arresto, aunque todavía hay varios casos abiertos”, cuenta Yvette.

Escenas de la vida real

Los casos llegan a Witness a través de organizaciones y activistas. “No estamos sentados analizando cuál merece más atención. Viajamos hasta el lugar, nos ponemos en contacto con la gente de la zona, trabajamos en conjunto y luego iniciamos las acciones para que se produzca el cambio. Hacemos un trabajo muy dedicado y específico, buscamos poner el ojo en derechos olvidados y de emergencia, para que el video realmente pueda tener un impacto”, dice Yvette. Entre los conflictos que denuncian los videos de Witness se destaca la violencia contra las mujeres y niñas. Yvette señala: “Si uno mira las estadísticas mundiales sobre los derechos de la mujer, se comprueba que 1 de cada 3 mujeres a lo largo de su vida sufre algún tipo de discriminación. Existe, por ejemplo, una estimación de que 1 de cada 5 mujeres en el mundo sufrirá en algún momento de su vida algún tipo de violación”.

–Como mujer liderando esta organización, ¿creés que las mujeres pueden hacer la diferencia en este área?

–Sí. Estoy convencida de que cada mujer tiene una historia y que cada una puede generar el cambio. La mujer tiene un sentido innato de solidaridad y mientras en cualquier parte del mundo haya una mujer sufriendo algún tipo de violación a sus derechos, nosotras tenemos que permanecer unidas y ayudarnos. Gracias a mi trabajo, conocí a mujeres increíbles, de una entrega absoluta. No importa si sos rica o pobre, todas tenemos que involucrarnos desde nuestro lugar, ya sea firmando una petición, haciendo una pequeña donación, una denuncia… Los varones deben ser parte de la solución, pero las mujeres, en el sentido de tener la iniciativa, y ayudándose unas a otras, tienen un poder increíble para cambiar el mundo. Hay un documental excelente que se llama Pray the devil back to hell, que es el ejemplo de una inesperada coalición entre mujeres católicas y musulmanas de Liberia que se unieron para llevar a cabo un trabajo sobre justicia social y violaciones a los derechos humanos. Ellas se hicieron cargo y cambiaron el destino de un país destruido por la guerra civil. Entre los casos de violencia de género, Witness puso el ojo en México, en la zona de Ciudad Juárez, donde desde 1993 han ido apareciendo cuerpos de mujeres con signos de violencia sexual en los márgenes de esa ciudad. Witness realizó un video que se llamó Doble injusticia, que cuenta la historia de Neyra Cervantes, desaparecida en mayo de 2003, y de su primo, Miguel David Meza, quien fue acusado del crimen, torturado, y estuvo preso casi tres años esperando el veredicto de un juez. Witness trabajó junto a Peter Gabriel, el actor Diego Luna y la madre de Neyra, y pusieron el acento en la desaparición de las mujeres en México. El video también fue parte de una campaña internacional por la absolución de David, que ocurrió en junio de 2006. Recién en marzo de 2009, los integrantes de Witness lograron tener una reunión con el presidente de México, Felipe Calderón, quien se comprometió a investigar el tema y creó un grupo específico para trabajar en el tema de la violencia contra la mujer y la desaparición de las mujeres de Ciudad Juárez.

No es fácil estar todo el tiempo en contacto con imágenes de violencia, sometimiento y tristeza. Sin embargo, Yvette sabe claramente por qué debe enfrentarse a estas situaciones. “Yo creo que formo parte de un movimiento global que está creciendo cada día y que realmente está generando el cambio. Cualquiera que esté involucrado en este tipo de actividad, que tenga como fin cambiar algo a su alrededor, vive más feliz. Desde el momento en que salís de vos misma, mirás a tu alrededor y decidís comprometerte, lo que recibís es infinito. Sólo es cuestión de involucrarse, porque si todos trabajamos juntos, la justicia prevalece”, sostiene Yvette.

Witness trabaja para modificar la realidad de las personas, en los puntos más remotos del hemisferio. Así, quizás, historias como la de Haddad, en Yemen, nunca vuelvan a repetirse.

 

Con sus videos de denuncia, Witness logró que se investigue el reclutamiento de chicos como soldados en la República del Congo. En la causa hay un detenido y varios casos abiertos. En México, gracias a la intervención de esta ONG y a una de sus películas, el presidente Felipe Calderón creó un grupo para trabajar contra los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez y contra la violencia de género.

ETIQUETAS abuso solidaridad violencia

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