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3 Mayo, 2017 | Por

Conocé a Mia Hansen-Løve

A los 35 años, esta directora francesa lleva filmadas cinco películas donde retrata su mundo más cercano y, a la vez, preocupaciones universales: el sentido de la vida, los efectos del amor y las huellas que deja el paso del tiempo. Recientemente se estrenó en las salas locales su film El Porvenir.


Mia Hansen-Løve 1
Foto: Kiril Chakhnazarov.

“La vida es caos y el arte me sirve para encontrar un poco de orden”, dijo meses atrás Mia Hansen-Løve, la directora parisina detrás de títulos que arman una sólida filmografía: Todo está perdonado (2007), El padre de mis hijos (2009), Primer amor (2011), Edén (2014) y L’ avenir (El Porvenir, 2015), protagonizada por Isabelle Huppert, exhibida en el anteúltimo Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) y en Festival de Cine Francés 2017, recientemente estrenada en las salas locales.

En sus historias, Mia Hansen-LØve retrata con sutileza a personajes y mundos que conoce bien de cerca.

Antes, en febrero, Mia Hansen-Løve se había alzado con el Oso de Plata por su último film en el Festival de Cine de Berlín. En esa historia, por estrenarse en los próximos meses, sigue con delicadeza los pasos de una mujer madura (Huppert) que debe enfrentarse a las últimas horas de vida de su madre y a su propia separación matrimonial.

Los protagonistas —una pareja— son profesores de Filosofía y también los padres de Mia daban clases en las aulas parisinas tiempo atrás. Quien haya visto sus películas sabe que su costumbre de inspirarse en vivencias propias o en personas de su entorno no es nueva y se traslada a sus films. “Por lo general me inspiro en gente cercana que puede estar o no en mi vida ahora, pero que significa mucho para mí. Busco reflejar la singularidad de las personas, atrapar su personalidad y su belleza, darles un espacio”.

En sus historias, los protagonistas viven, sufren, discuten, aman y pasan parte del tiempo intentando superar crisis personales.  Detrás de cámara, Mia busca ser específica en lo que cuenta; puede demorarse en una escena, un retrato o un detalle, y ese registro es para ella casi una cuestión de fe: “Tengo fe en retratar un lugar o a un individuo y, aunque se trate de un mundo pequeño o menos universal, apuesto a eso. Esa es para mí la única manera de obtener la verdad”.

Heredera del cine de Eric Rohmer y de su admirado Francois Truffaut, Mia era muy joven cuando entró en los sets con un papel como actriz en la película Fines de agosto, principios de septiembre (1998), dirigida por su actual marido, Olivier Assayas, con quien también tiene una hija, Vicky. Dos años después se convirtió en Aline en otro film del director, Los destinos sentimentales (2000).

Hasta 2001, cuando comenzó a estudiar en el Conservatorio de Arte Dramático y supo que lo suyo era la dirección, mientras escribía para la revista Cahiers du Cinema. Desde entonces, compartió su visión del mundo en muchas historias, como la que cuenta El padre de mis hijos, un film donde recordó la vida y el legado de un productor de cine. En Primer amor, rescató una historia entre una adolescente y un hombre mayor, y en Edén, se inspiró en la vida de su hermano DJ, Sven, para contar un romance con fondo de música electrónica.

De la juventud a la madurez, como los personajes de sus películas, Mia va por más. Ahora planea filmar la vida de la poeta suiza Annemarie Schwarzenbach.

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Mia al recibir el Oso de Plata, a principios de este año.

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