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Sabiduría

7 noviembre, 2018

Los saberes de la abuela Josefina

Es cocinera, coplera y sanadora. Tiene 83 años y vive en la Quebrada de Humahuaca. La semana que viene estará en Buenos Aires brindando talleres de cocina andina y de yuyos medicinales. ¡Vale la pena conocerla!


Por: Carolina Cattaneo. Fotos: Aleema Curri.

Al otro lado de la línea, la voz de Josefina Aragón llega desde la Quebrada de Humahuaca con la serenidad de las nubes blancas y la vitalidad de un cóndor, como si llevara impresa en sus notas el espíritu del lugar donde creció. Josefina nació en Bolivia pero se crió en Salta y más tarde en Jujuy. El paisaje de su historia fueron siempre los cerros de muchos colores y los días brillantes del noroeste argentino.

Su infancia no fue una infancia convencional, su familia no podía mantenerla y la entregó a otra para que la criara, y así ella empezó a trabajar cuando apenas sabía hablar, a los 4 años. Pero a sus 83, al menos por teléfono, no hay ecos de ninguna herida: la abuela Josefina, como la conocen, va por la vida con todos los saberes que recogió en el camino. Cocinera, sanadora y coplera, es un arcón que protege los saberes de su tierra. Su propósito es compartirlos: “Nuestros ancestros nos dejaron esta enseñanza y nosotros seguimos manteniendo nuestro estilo de vida, es muy importante que se lo enseñemos a los jóvenes, que ignoran esto y ya no creen en nada. Tanto celular en la mano, tanto audífono en los oídos, que no le dan importancia a estas cosas”.

La charla transcurre el 1 de noviembre, unos días antes de venir a Buenos Aires a dar talleres de cocina andina y de hierbas medicinales. Mientras en muchas ciudades del mundo, incluida Buenos Aires, los niños festejan Halloween, en Maimará, partido de Tilcara, se celebra  el Día de los Muertos, la versión latinoamericana de esa tradición. “Ya hemos puesto la mesa y las ofrendas, como siempre acostumbramos aquí para esperar las almas de nuestros ancestros. Las almas llegan siempre en esta fecha”, cuenta Josefina en una pausa antes de seguir con los últimos detalles de los festejos.

Para la celebración, ella preparó platos a base de mondongo, papas criollas y andinas, mote de habas, quinoa y choclos, y los dispuso sobre la mesa para homenajear a los que ya no están. “Es todo lo que les gustaba a las almas”, dice. La mayoría son ingredientes con los que suele preparar sus comidas y parte de los que usará en sus clases en Buenos Aires.

Auspiciados por Sophia, los talleres serán en Salú, donde quienes asistan podrán aprender a hacer chicha morada, refresco api, sopa de maní, iuspiche con salsa juego y queso de cabra, empanadas de trigo morado, guiso de papa verde, sopa majada y dulce de cayote con nueces.

La cocina no es su único saber. También sabe cómo utilizar las hierbas silvestres para aplicarlas como medicina: “De las plantas he sabido desde los ochos años gracias a mi tío, que era médico casero. Me llevaba a los montes y me decía ‘Hijita aprendé, este es un yuyo para esto, este es un yuyo para lo otro’. Él me enseñó a recoger las hierbas con permiso de la tierra, porque no se las arranca brutalmente, se las corta pidiendo permiso”.

En el jardín del frente de su casa, Josefina tiene manzanilla, malva, romero, yuyos para el baño y para los huesos.  “También tengo alcachofa, tengo rudas, romeros, tengo para el dolor de oído y tengo ortiga”, dice.

−Toda una farmacia natural.

−Un botiquín de emergencia−ríe.

De niña, Josefina no pudo ir a la escuela. Trabajó en casas de familia y allí aprendió a cocinar, hilar y el tejer. Cuenta, con su acento norteño, que tejía ponchos y aguayos en el suelo sobre un telar de cuatro estacas. Casada y con tres hijos, su marido la impulsó a estudiar, ella se anotó en una nocturna y alcanzó séptimo grado. “Ése séptimo grado me ha servido para entrar como portera a una escuela”, dice.

A la copla la incorporó a su vida de la mano de su esposo. Él era coplero y nativo de la Quebrada y juntos iban a todos los encuentros donde se reunieran a cantar con caja. Basta preguntarle cuál es su favorita, para que ella elija cantar la copla de la alegría:

“Alegre mocita i soy,

alegre viejo ‘hei morir.

Cuando oigo sonar la caja

me amanezco sin dormir.”

Es tiempo de despedirse y dejarla descansar, ya pasó el mediodía y es de esperar que quiera un rato de sosiego después de tanto cocinar y antes de seguir con los festejos.

−Josefina, ¿ahora se va a dormir la siesta?

−¡Nooo! Ahora me voy a rezar por los ancestros.


Las clases que Josefina dará en Buenos Aires

Martes 13/11, de 18 a 21.30

♦ CLASE + DEGUSTACIÓN. El menú estará compuesto por:  chicha morada, refresco api, empanadas de trigo morado, guiso de papa verde,  sopa majada, dulce de cayote con nueces.

Con la participación especial del chef Ramiro Solís.

Miércoles 14/11 a las 18

♦ CLASE + DEGUSTACIÓN. El menú estará compuesto por: refresco de quinoa, iuspiche con salsa juego y queso de cabra, sopa de maní y postre de quinoa.

Jueves 15/11 a las 18

♦ TALLER DE YUYOS MEDICINALES. Josefina traerá plantas  de la Quebrada de Humahuaca y enseñará sus usos y beneficios para la salud. El cierre será con coplas.

Si querés saber dónde y cómo anotarte, ingresá www.curselo.com/salu

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