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Artes

2 noviembre, 2017

Los inquietantes trazos de Mai Ly Degnan

Con humor y un manejo sutil de la ironía, esta artista independiente plasma su mirada del universo femenino en revistas como Vice y Frankie. También colabora con el festival de cine La Guarimba y ha diseñado las portadas de Misery, de Stephen King, y Las brujas, de Roald Dahl.


Personajes mayormente femeninos rodeados de gatos, o perros, o muñecas. Adolescentes que juegan con pichones de cocodrilo. Chicas con el corazón roto ante la indiferencia de sus amados. Niñas que leen en soledad. A menudo antigregarias, las criaturas del mundo ilustrado de Mai Ly Degnan (28), oriunda de Florida, Estados Unidos, hoy instalada en la ciudad de Baltimore, reflejan con una combinación de sarcasmo y humor los diminutos (o no tanto) infortunios de la vida cotidiana.

De ojos separados y piernas en forma de cono invertido, sus personajes habitan universos mágicos y sórdidos a la vez, tiernos pero también algo oscuros. “Supongo que, al crecer, siempre me sentí un poco rara o fuera de lugar, como cualquier estudiante normal de escuela secundaria. Algunos pequeños eventos embarazosos me parecían el fin del mundo y, por una extraña razón, hoy esos son los escenarios que más me gusta ilustrar”, le dijo la artista al sitio Square Carousel.

Mai Ly siempre tiene a mano su pluma Micron 0,005 para garabatear, y de esos trazos surgen cajitas de fósforos ilustradas o perros pug, patrones o tarjetas de salutaciones. Lo que más le gusta es contar historias: para su tesis en el Maryland Institute College of Art creó Hopelessly Devoted: A Ghost Story, un corto animado sobre la vida de un fantasma que se enamora del inquilino de la casa que habita, quien no solo no lo ama, sino que ni siquiera se percata de su existencia. Degnan se declara obsesionada con los films del director de cine de culto Johan Waters, las caricaturas de Charles Addams (el creador del comic La Familia Addams) y las ilustraciones de Edward Gorey. Está claro que sus artistas favoritos le insuflaron un exquisito manejo del ridículo, el terror y, claro, el humor.

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