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1 agosto, 2016 | Por

Lactancia, esa mágica conexión

Amamantar no es solo la forma más natural y saludable de darle alimento al bebé, es también la manera de entablar un fuerte vínculo con él y prevenir muchas enfermedades. Luego del masivo encuentro que tuvo lugar días atrás para dar la teta en público y espantar prejuicios, desde hoy y hasta el 7 de agosto se celebra la Semana de la Lactancia Materna.


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“Las primeras experiencias de apego dejan huellas que se proyectarán en los sucesivos vínculos. Si bien todos conocemos las virtudes de amamantar desde el momento de nacer desde el punto de vista biológico, la lactancia también tiene un fuerte impacto afectivo. Cuando la madre y el niño alinean la mirada durante el amamantamiento, se abren maravillosas posibilidades entre ambos dado que fluye también un diálogo amoroso entre ellos. Luego esa impronta vincular la repetirá con el padre y en los distintos eslabones de las cadenas vinculares”.

Graciela Basso, médica pediatra especialista en neurodesarrollo del Hospital Juan A. Fernández.

Quienes hayan pasado por la experiencia de parir, saben que la lactancia es un tema que sobrevuela la cabeza de una madre desde el principio mismo del embarazo. ¿Podré amamantar? ¿Me gustará dar la teta? ¿Dolerá? ¿Cuánto tiempo tengo que hacerlo? Un puñado, apenas, de las tantas preguntas que sobrevuelan la cabeza de una mamá primeriza. El miedo a no poder darle leche materna al bebé desde que nace es uno de los temas más extendidos. Pero también aparecen la vergüenza a hacerlo en público o el hecho de que muchas mujeres, al extender la lactancia al máximo posible, reciben comentarios negativos a su alrededor. Quienes lo hayan hecho, saben que son muchos los que opinan “¡Ya es hora de sacarle el pecho a ese chico!”, cuando la criatura en cuestión camina o ya está en condiciones de comer lo mismo que un adulto.

Por eso, para alejar temores, prejuicios y alentar ese contacto inicial tan fundamental entre la madre y su hijo, del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia materna, o natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.

“Si bien la lactancia es un hecho natural e instintivo, ahora se sabe que implica un proceso de aprendizaje. Muchas mamás sufren complicaciones o tienen dificultades para amamantar, por lo que es importante que reciban asesoramiento adecuado y oportuno. En esta etapa es primordial el soporte de la familia, como así también del equipo de salud para evitar todo tipo de inconvenientes y lograr que la mamá pueda amamantar en forma exclusiva los primeros seis meses y mantenerlo hasta los dos años de vida”, señala la doctora Elba López Turconi, jefa de neonatología del Sanatorio De Los Arcos.

Dar la teta: el acto natural que un día se volvió polémico

Día atrás, dos policías —jóvenes mujeres, además— se llevaron a Coni Santos, de 22 años, del brazo de una plaza de San Isidro por amamantar a su bebé de nueve meses en público. Ella, que estaba haciendo un alto entre trámites para alimentar a su hijo, se sorprendió. Les preguntó por qué. Le dijeron que no podía, que estaba prohibido. Y la obligaron a levantarse de allí con su hijo llorando. Esa escena desató un masivo acto de repudio contra las dos agentes de la policía local. Con los hashtags #Tetazo #Teteada y #Piquetetazo la convocatoria se extendió por todo el país y mostró a cientos y cientos de mujeres defendiendo aquello que no debería hacer falta defender: la lactancia materna y la construcción del fuerte lazo físico y emocional que se hace posible a través de ella. De hecho, en Argentina rige desde 2013 la ley 26.873 que promueve y concientiza sobre la lactancia materna. El intendente salió a pedir disculpas y dijo que las dos agentes policiales realizarán un curso para no repetir el grueso error cometido contra la joven madre.

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Según un informe de la Sociedad Argentina de Pediatría, la lactancia materna reduce en un 50% el riesgo de hospitalización y muerte por enfermedades respiratorias. En neonatos y lactantes, disminuye el riesgo de desarrollo de bronquiolitis (infecciones virales) y neumonía (infecciones bacterianas), y también reduce la severidad de estos cuadros en los niños que los presentan, habiendo sido amamantados durante los primeros seis meses de vida. Este efecto se manifiesta también en los prematuros, que son proclives a cuadros de mayor severidad, según explica la médica pediatra Ana María Balanzat, Miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) y Jefa del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas “José de San Martín”.

Para la Organización Mundial de la Salud, “la lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños”. Además, combinada con la alimentación complementaria, la lactancia materna óptima previene la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños.

“Si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y siguiendo dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 800 000 vidas infantiles”, señala el organismo en su último informe, donde consta que menos del 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva. “Un asesoramiento y apoyo adecuados en materia de lactancia materna es esencial para que las madres y las familias inicien y mantengan prácticas óptimas de amamantamiento”, consideran los especialistas de la entidad.

“Las primeras experiencias de apego dejan huellas que se proyectarán en los sucesivos vínculos. Si bien todos conocemos las virtudes de amamantar desde el momento de nacer desde el punto de vista biológico, la lactancia también tiene un fuerte impacto afectivo. Cuando la madre y el niño alinean la mirada durante el amamantamiento, se abren maravillosas posibilidades entre ambos dado que fluye también un diálogo amoroso entre ellos. Luego esa impronta vincular la repetirá con el padre y en los distintos eslabones de las cadenas vinculares”, sostiene la doctora Graciela Basso, médica pediatra y neonatóloga especialista en neurodesarrollo del Hospital “Juan A. Fernández”, directora de la carrera de Desarrollo Infantil en la UBA.

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A dar la teta se aprende

Si bien se trata de un ejercicio natural para el que todas las mujeres estamos preparadas biológicamente, quienes no se sientan en principio en condiciones de hacerlo siempre pueden aprender a desarrollar la capacidad de amamantar y a disfrutar de ese proceso recibiendo información y apoyo externo. Anabella Guidi, por ejemplo, tiene 32 años y es una de las tantas mujeres que elige informarse sobre cómo dar la teta. A días de tener a su primer hijo, Federico, decidió asistir a una charla de lactancia materna. “Mi mamá escuchó sobre la charla y decidí ir. Sabía lo básico, como que al bebé había que cambiarlo de posiciones y que yo tenía que darle la teta estando relajada, pero había muchas cosas que no tenía idea como que no hay que despertar al bebé para darle la teta, sino sólo cuando él la pide”.

Según la doctora Turconi, una de las claves para lograr una buena lactancia es no ofrecer chupetes ni biberones hasta que el amamantamiento esté bien establecido, “lo cual generalmente ocurre entre la segunda y tercera semana de vida”, indica.

“En la actualidad existe un fenómeno entre las mujeres que buscan lo natural y el amamantamiento está siendo revalorizado a partir del conocimiento sobre los beneficios a corto, mediano y largo plazo tanto para los bebés como para las madres. Además, las mujeres se asesoran más y hay más información. Muchas instituciones brindan asesoramiento luego del alta institucional en consultorios de lactancia atendidos por puericultoras, enfermeros o médicos. Por otro lado existen ligas y organizaciones que se dedican a esto”, señala la médica. 

Lo importante, en definitiva, es que el momento de dar la teta sea un encuentro placentero para el bebé y su mamá. En ese sentido, cada mujer debe escuchar su propio cuerpo y fomentar una conexión con ese otro ser que es su hijo. En aquellos casos en los que existe alguna dificultad (¡ninguna mujer está exenta de los miedos y esos primeros inconvenientes de la lactancia!), la puericultora tiene un rol fundamental en la detección precoz de problemas. Enfermeras, neonatólogos y pediatras conforman el equipo que debe ayudar y sostener física y emocionalmente a las mamás.

“También se respeta a las madres que deciden no amamantar, aunque se le explica los beneficios que tiene la lactancia y se le informa cómo tiene que preparar y dar la leche de fórmula. Algunas mujeres no quieren dar el pecho y esto puede ser por desconocimiento o por malas experiencias”, destaca la especialista del Sanatorio Los Arcos, quien asegura que eso siempre se puede modificar. Aun en aquellos casos en los que la lactancia se corta tempranamente, ese hecho no debe ser motivo de frustración o culpa: ninguna mujer es menos madre por no poder darle a su hijo la teta.

Lo importante es tener en claro que todas las madres tienen leche y aun cuando no resulte suficiente, siempre se puede mejorar la situación del amamantamiento para que se logre extender la experiencia lo máximo posible.

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¿Por qué amamantar?

  • Hay trabajos científicos que muestran una disminución de la incidencia de cáncer de mama y de ovario en las mujeres que amamantan de forma prolongada.
  • Afianza  el vinculo entre la madre y el bebé. En algunas poblaciones incluso se ha visto que disminuye el maltrato y el abandono por parte de las madres.
  • Para el bebé es el alimento más completo. La leche es la única que tiene factores inmunológicos que mejoran las defensas de los niños, fundamentalmente los bebés alimentados a pecho tienen menor incidencia de diarrea, de otitis media y de problemas alérgicos. Además facilita el óptimo desarrollo y crecimiento del bebé.
  • Al ser la específica de la especie la leche materna no necesita preparación, no altera el ecosistema ni el medio ambiente ya que no produce residuos, no gasta energías y previene a futuro enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la obesidad y la hipercolesterolemia.
  • En relación a las enfermedades alérgicas, ha mostrado un efecto preventivo en el desarrollo de eczema, conjuntivitis, y rinitis, aunque todavía no está del todo definido este efecto a nivel bronquial.
  • La lactancia materna, además de los beneficios relacionados con la promoción del vínculo madre-hijo y la interacción entre ambos es la más efectiva, natural, sencilla, y económica forma de prevención y disminución de la severidad de las enfermedades respiratorias más frecuentes en la niñez.

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