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Artes

10 Mayo, 2017 | Por

La vida (y los cuentos) en dos idiomas

Les Éditions Quel Toupet! se llama la editorial bilingüe que la escritora francesa Keren Benoliel creó en la Argentina, con la idea de publicar libros de calidad para chicos. A través de las aventuras de la tortuga Lupita, un viaje sin retorno al maravilloso mundo de la infancia.


en dos idiomas

Un día, hace seis años, la escritora francesa Keren Benoliel (41) llegó a la Argentina. Con una trayectoria profesional y una búsqueda personal enorme (estudió Derecho en La Sorbonne y dio grandes pasos en el mundo del periodismo y la cultura), sintió que había encontrado el lugar donde quería quedarse. En Buenos Aires formó su familia y luego, poco a poco, sintió la necesidad de conciliar sus dos mundos: su pasado en Francia, los múltiples aprendizajes, y su nueva realidad en dos idiomas. Así nació la idea de crear un proyecto bilingüe, en francés y en español, y entonces nació la editorial Les Éditions Quel Toupet!, que acaba de publicar su primera colección de la mano de un personaje entrañable: Lupita, la pequeña tortuga, una propuesta de libros de calidad para chicos, ilustrados por Cristian Turdera.

Si querés conocer más sobre Éditions Quel Toupet! acercate este domingo 14 de mayo con tus chicos al espacio que la editorial tiene en la 43ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. A partir de las 16 habrá actividades… ¡y muchas sorpresas! Pabellón Azul, stand 426. 

“En principio, vine para un año sabático de descubrimiento del país y su cultura, y encontré el amor, sin buscarlo. Y lo tomé así, otra vez, como un regalo de la vida. Sin dudarlo, me casé con mi hermoso argentino y enseguida construimos nuestra familia. Y, embarazada de nuestro primer hijo, empecé a escribir nuevamente. Tenía ganas de escribir cuentos en francés para mi hijo, manteniéndome lo más fiel posible a una tradición francesa de hacer libros para chicos con un texto de calidad y lindas ilustraciones. Así es que, dando la vida a mi hijo, le di vida a Lupita, esta pequeña tortuga que viene de muy lejos, de mi infancia, ya que era la tortuga de mis bisabuelos”, describe el trayecto recorrido que nos hace recordar a Manuelita, nuestra amada tortuga creada por María Elena Walsh, pero al revés: Lupita salió de París y llegó a la Argentina sin su traje de malaquita, aunque con el mismo paso audaz de animarse a descubrir un nuevo mundo.

Hoy es la directora de su propia editorial, pero no solo eso: madre de dos hijos,  Keren es una mujer inquieta y llena de ideas, que no escatima humor e ingenio a la hora de mirar el mundo y de mirarse a sí misma. Con una firme misión: lograr que padres e hijos jueguen y se rían a carcajadas, en plan de recorrer y de apreciar juntos la vida. Con ella hablamos para descubrir de qué está hecho el universo que decidió construir y convidar a quienes quieran leerla.

–Leyendo tu CV se nota que hubo una larga búsqueda, llena de desafíos y de sueños cumplidos. ¿Cuál fue la mayor inspiración a través de los años?

–Tengo una curiosidad intelectual insaciable. Entonces, desde chica, escucho, observo, miro todo a mi alrededor y por todas partes, de país en país, de ciudad en ciudad, de calle en calle, rinconcitos escondidos pero, sobre todo, son los encuentros humanos los que me hicieron crecer, evolucionar, emocionar, atormentar a veces… pero siempre supe sacar lo positivo para seguir adelante. No busco nada en particular, prefiero sobre todo los caminos con sorpresas que ofrece la vida.

–Lupita es una colección maravillosa, muy cuidada. ¿Cuál fue la idea inicial y de qué manera se fue transformando?

–Empecé en una punta de la mesa del comedor, sin tener la pretensión de publicar mis cuentos. Estaban destinados a mi hijo y, luego, a mi hija, que nació 2 años más tarde y con quien terminé de crear la colección completa, es decir seis libros en total. Al comienzo era un solo libro, las aventuras de Lupita, pero como ya había creado prácticamente todos los personajes, entonces empecé a escribir cuento por cuento, Lupita y un amigo o una amiga. Y, por supuesto, al vivir aquí, sabía que mis hijos iban a estar inmersos en el idioma español. Entonces, inmediatamente, decidí hacer los libros en los dos idiomas.

–¿Por qué apostaste a fomentar la lectura en familia?

–La lectura permite a los padres o adultos que comparten libros con los chicos, pasar un tiempo de descubrimiento, intercambiar ideas, emociones y experiencias nuevas. Y eso valoriza y desarrolla mucho el nexo entre padres e hijos. Mi consejo es seguir el gusto y la manera de ser de ese hijo para conseguir, de la mejor manera, inculcarle el amor de la lectura para siempre. El mejor paseo es ir a la librería con un hijo y dejarlo vivir libremente su elección por la lectura para volver a casa feliz, sabiendo que el mejor momento está por venir, antes de dormir, cuando mamá o papá le lean el libro elegido.

–Siendo que la Argentina es un país a veces complejo para emprender, ¿por qué decidiste hacer pie acá?

–La Argentina es un país muuuuuuuuuuuuy complicado, ¡y no solamente para emprender! (risas) Diría, sobre todo, que la Argentina es un país complejo, ¡pero rico en todo! Y también tiene una particularidad extraordinaria que, en todo caso, yo encontré: es ese tupé. ¡Sí! Esa audacia de crear. Aquí, hay personas con una creatividad loca y profunda a la vez. No hay que desperdiciarla, de ninguna manera, hay que apoyarla, estimularla. Y creo que ningún desafío, por grande que sea, es insalvable. Con mucho trabajo, voluntad, determinación y pasión, ¡se pueden mover montañas! Acepté quedarme a vivir aquí, con mi marido argentino, así que la editorial tenía que estar aquí. ¡Pero nuestra familia es franco-argentina! Entonces, siempre tendré un pie aquí y un pie en mi Francia natal, a la que amo profundamente, y luego, otro pie (sí, ya sé que sólo tenemos dos pies, ¡pero qué importa!), en alguna otra parte…

–¿Qué te gustaba leer de chica y cómo fue evolucionando tu gusto por la lectura?

–Leo desde que tenía 5 años y medio. Obviamente, empecé con los libros didácticos, los de la escuela, pero también con los que sacaba de la biblioteca pública. De hecho, al principio no leía, pero aprendía de memoria los textos y mis padres estaban muy sorprendidos de ver que leía tan rápido (risas). Muy rápidamente adquirí el dominio de las palabras y ya no dejé el mundo de la literatura hasta hoy.

Keren cuenta que todo pasó por allí, los clásicos: La biblioteca Rosa, Verde, los Martine, Babar, Tintins, Asterix… y luego, ya más grande, llegaron a su vida Hélène Keller y por supuesto Molière, Balzac, Flaubert, De Musset, Dostoyevski… “Muchas, muchas, muchas noches pasadas leyendo y, al final, soñando, viajando, hasta el amanecer…”.

cuentos en dos idiomas

–¿Por qué creés que es importante acercar a los chicos a los libros y qué consejos de uso tenés para compartirnos para lograrlo?

–Hoy, que la colección de Lupita está creada, me di cuenta de hasta qué punto mi deseo de transmitir el gusto por la lectura no era solamente para mis hijos, sino para todos los chicos. La lectura, la literatura fue, para mí, una sólida base de construcción de uno mismo, de identidad y de un mundo de reflexión, de pensamiento, de intercambio de ideas, esencial para las ganas de evolucionar, enriquecerse, aprender, instruirse, cultivarse ; en una palabra, ser una persona libre. La libertad no se negocia, es innata y debemos pasar toda nuestra vida dejando que se exprese bajo todas sus formas. Nuestros hijos son los que van a construir el futuro y, por su pura felicidad, creo que debemos hacer de ellos personas libres.

–De qué manera te atraviesa el desarraigo? ¿Qué cosas se extrañan y cuáles se agradecen a la hora de construir una nueva vida en un nuevo lugar?

–Estos seis años fueron tan plenos, que no me detuve un segundo. Entonces, metida en el torbellino de la vida, me concentré sobre todo en construir, y no dediqué mucho tiempo a descubrir más de la Argentina. Pero voy a hacerlo, e incluso de una mejor manera, porque será con mis hijos, que ahora están en edad de comprender, así que la descubriremos juntos. Es fantástico. Pero siempre necesito volver a mis raíces, a mi París. Sí, extraño mucho París y seguirá siendo irreemplazable. A cada paso, en cada piedra, una historia. Dejé muchos pasos, piedras, historias que nunca me cansaré de contar… sobre todo a mis hijos. Pero lo que es único, una gran oportunidad, es la posibilidad de construir otro período de la vida en un país lejos de esas experiencias, de la cultura de uno, donde todo, entonces, se convierte en un descubrimiento, en un replanteo de uno mismo y, por lo tanto, en una perspectiva para mejorar.

–Por último: ¿cuál creés que es el gran tesoro de la infancia que no debemos perder jamás?

–La capacidad de maravillarnos de todo, de sorprender a los demás, pero, sobre todo, de sorprendernos. ¡Y nunca hay que dejar de hacer travesuras! (risas). No nos olvidemos de jugar, porque, en cada esquina de la vida loca, siempre hay un tesoro escondido.

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