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15 noviembre, 2017

La vida en bici

Pedalear no es solo una actividad lúdica y recreativa para quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires: más 240.000 usuarios y doscientas estaciones automáticas muestran que andar sobre dos ruedas es una elección posible en pos de un mejor vivir.


Por Lina Vargas

En 2009 el músico escocés David Byrne, exlíder de Talking Heads, publicó Diarios de bicicleta, apuntes y observaciones sobre distintas ciudades en las que él, defensor irrefrenable de las ventajas de las bicis, ha pedaleado. En el capítulo dedicado a Buenos Aires –vino en 2008– escribió: “Podría contar con los dedos de una mano el número de gente que vi circulando en bicicleta. ¿Por qué? (…) Creo que simplemente nadie ha considerado en serio la idea. El meme ciclista no se ha implantado o nunca arraigó”.

El periodista argentino Juan Carlos Kreimer, devoto ciclista, recuerda la frase de Byrne en su libro Bici Zen de 2012. De acuerdo con Kreimer, cuatro años después de aquella visita, el número de usuarios urbanos se había sextuplicado, había más bicisendas y ciclovías, más estaciones y más bicicletas del sistema gratuito de préstamos del Gobierno de la Ciudad.

El Sistema de Transporte Público de Ecobicis, que hoy tiene 240.000 usuarios y doscientas estaciones automáticas –para alquilar una ecobici solo hace falta registrarse y consultar la disponibilidad en cada estación– fue inaugurado en 2010. Entonces, dice la página oficial, se realizó un estudio según el cual la mayoría de porteños asociaba andar en bici con un recuerdo de infancia. El objetivo fue recuperar ese momento. Ese año había tres estaciones, cien bicicletas y dos mil usuarios que hicieron 3.160 viajes en un mes. Hoy el sistema contabiliza cinco millones de viajes.

La huella ecológica: si hacés tus viajes en bici o caminando ahorrás emisiones de dióxido de carbono (CO2) y beneficiás tu salud y tu economía. Además de recrear tu mente, claro.

Quizás sea porque las bicis evocan la niñez, quizás porque no se vuelven obsoletas tras años de uso, quizás porque de un tiempo para acá se las asocia con una vida sana, quizás porque son la gran alternativa al caos de movilidad en las ciudades, quizás porque andar en ellas es como jugar, quizás porque al usarlas se ahorra tiempo y dinero, quizás porque el que viaja en bici se fusiona con el paisaje, quizás porque tiene una sensación de libertad. Todas son razones que da Kreimer en Bici Zen para preferirlas entre los demás medios de transporte. Y agrega una más: “Al igual que con un instrumento musical, los hábitos operan a un nivel subconsciente: a partir de cierto grado de compenetración, el ejecutante, en la euforia de la ejecución, no puede detenerse a reflexionar cómo y qué hacer para ejecutar. Se entrega a la música como el ciclista al andar”.

“Ser ciclista en Buenos Aires no es fácil, pero es más fácil que antes –dice Solange Levinton, ciclista y cofundadora de la marca Gualabi que vende fundas impermeables y antirrobo para los canastos de las bicis–. La incorporación de ciclovías y bicisendas fue un gran incentivo para quienes queremos movernos en bicicleta por la ciudad y no lo hacíamos por temor al tránsito. Peatones, ciclistas y conductores hemos aprendido a respetarnos, pero aún falta mucho: hay autos que no respetan a los ciclistas y hay ciclistas que no respetan a los conductores”.

El mundo ciclístico porteño es cada vez más grande. El Club del Ciclismo organiza paseos por la ciudad y las zonas costeras de la provincia, la Asociación de Ciclistas Urbanos promueve el uso de la bicicleta y defiende los derechos de los usuarios. Hay dos revistas gratuitas: Bici Club y La guía Biker. Ambas se distribuyeron en Expo Bici & Run, el festival para los apasionados del ciclismo que se realizó del 10 al 12 de noviembre en La Rural. Isabel García, directora de La guía Biker junto a Ariel Sabatella, dice que el crecimiento del ciclismo urbano en los últimos años se debe al desarrollo de infraestructura por parte del Gobierno. “Ahora los padres pedalean con sus hijos en la bicisenda. Son chicos que ya aprendieron, que tienen incorporado transportarse así”.

Cada tanto, Carola Birgin pasea en su bicicleta personal y es también usuaria de las ecobicis –según el Portal de Datos Abiertos de la Ciudad, el 72% de los viajes son realizados por hombres y el 26% por mujeres–. Para ella, ha habido avances importantes en cultura ciclística, pero no en una normativa que la acompañe. “No hay reglas claras”, dice, y enumera los motivos por los que aún es difícil ser ciclista en la Ciudad: “El mayor son los peatones que no tienen en cuenta las bicicletas, cruzan una calle donde hay una ciclovía y miran en el sentido del tráfico, pero no a contramano. Los autos estacionan en la bicisenda o salen del garage y solo se fijan en otros autos”.

En cuanto a las ecobicis, dice que el uso de casco y de luces en los viajes nocturnos debería ser obligatorio. Isabel García, de La guía Biker piensa una posible solución: “Las ecobicis tendrían que tener luces integradas con un sistema de dínamo, en el que la energía con la que vos pedaleás haga que las luces funcionen. Todo se puede mejorar, pero este es un buen comienzo”.

El 12 de noviembre, como parte de las actividades de Expo Bici & Run, cinco mil ciclistas recorrieron diez kilómetros por las avenidas Sarmiento y del Libertador. Entre ellos y el puñado que Byrne contó en 2008, algo bueno ha pasado.

Foto: Buenosaires.gob.ar

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