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Sociedad

25 marzo, 2019

La importancia de seguir leyendo cuentos de hadas

¿Por qué estas historias mágicas cumplen una función psicológica que las hace trascender el paso del tiempo y las generaciones? Jonathan Young, un estudioso del tema y devoto narrador, explica el eterno hechizo de los dragones y las hadas madrinas, y el valor de mantener su vigencia para los chicos de hoy.




Por Fabiana Fondevila

Ya lo dijo el escritor inglés G.K. Chesterton: “Los cuentos de hadas son más que ciertos, no porque digan que los dragones existen, sino porque dicen que los dragones pueden ser vencidos”. Los estudiosos de este género literario poblado de príncipes, princesas, ranas parlantes y hadas madrinas avalan sus palabras.

Uno de ellos es Jonathan Young, psicólogo, profesor, discípulo del gran mitólogo Joseph Campbell (y curador de su Biblioteca). Young dirige el Center for Story and Symboly viaja por Estados Unidos narrando cuentos y dando conferencias sobre la vital importancia de mantener vivo ese legado.

Una y otra vez en sus charlas, Young explica que los cuentos de hadas no son un simple entretenimiento, ni una ayuda para que los más chicos concilien el sueño. Por el contrario, en su visión, desde el extraño romance de La Bella y la Bestia hasta las aventuras de Peter Pan y las desventuras de Pulgarcita, los antiguos relatos son mapas de ruta que nos enseñan a hacer frente a los desafíos de la vida.

Tanto a chicos como a grandes -dice Young-, los cuentos de hadas nos ayudan a descubrir el coraje, la resiliencia, y la persistencia que necesitamos para sobrevivir a las adversidades. Nos guían a través de los difíciles cambios y las transiciones que debemos hacer en cada etapa de la vida. Pueden también darnos un respiro en nuestras luchas y compañía en nuestra soledad. Sobre todo, nos recuerdan que debemos ser sinceros con nosotros mismos, y que vivir para impresionar a otros es un camino vacío”.



¿Por qué los cuentos cumplen una función psicológica?

Young dice que es oorque nos enseñan a aceptar todas las partes de nosotros mismos y de nuestra historia. «Las personas tímidas pueden necesitar conectar con su osadía. Los que tienen personalidad fuerte pueden necesitar aprender a ser reflexivos y a apoyarse en otros«, destaca. De alguna manera, todos descubrimos a través de estos relatos cómo aceptar cada una de las vivencias que nos toca atravesar a lo largo de nuestra existencia: las victorias y las derrotas, las alegrías y las tristezas. «Cada elemento del viaje tiene un propósito, está en nosotros el lograr develar su belleza«, en palabras de Young.

¿Los cuentos de hadas encierran moralejas?

–Algunos padres ansiosos han usado las imágenes de los cuentos de hadas para asustar a los chicos y volverlos sumisos. Esto puede ser contraproducente. Las historias ayudan a los niños a descubrir su yo superior, que en algunos casos puede ser diferente a lo que los padres tenían en mente. La razón por la que estas historias perduran es porque hablan de la realización personal. Tienen que ver con hallar la iluminación, y el lugar propio en el mundo.

¿Qué cuentos evocan mejor el viaje del héroe (el camino de realización personal que describió Campbell) para los hombres y para las mujeres?

–El Mago de Oz es particularmente abarcador, cubre temas que les hablan a los hombres y a las mujeres. Hansel y Gretel es un cuento profundamente desafiante para ambos sexos. Y aunque no es exactamente un cuento de hadas, la leyenda de Robin Hood les muestra a los hombres cómo recolectar sus recursos internos para encontrar una causa a la que servir.

¿Qué elementos simbólicos puede señalar en Hansel y Gretel, por ejemplo?

«Los cuentos de hadas nos ayudan a descubrir el coraje, la resiliencia, y la persistencia que necesitamos para sobrevivir a las adversidades. Nos guían a través de los difíciles cambios y las transiciones que debemos hacer en cada etapa de la vida».

–Es un cuento de riquísimo simbolismo. Principalmente es un relato de pobreza y de la lucha por sobrevivir. La madrastra convence al padre de echar a los niños al bosque para no morirse de hambre, y los niños terminan en la casa de una bruja que se los quiere devorar. Interpretado psicológicamente, el padre podría representar esa parte de uno que está a cargo, pero que se siente débil y poco eficaz. La madrastra sería la parte negativa del yo que no actúa en su mejor interés.Y los chicos pueden simbolizar la parte creativa y lúdica de una persona. Igual que los padres del cuento, las personas que se desesperan por la escasez de dinero, tiempo o recursos pueden llegar a tomar decisiones drásticas. Pero si deciden enfocarse únicamente en esa meta, ocuparse sólo de las necesidades materiales concretas y olvidarse de lo lúdico y lo creativo, los “chicos” de sus vidas -la vitalidad, las ganas- pueden desaparecer. 

Un camino de vuelta al ser

«Hay también una lectura respecto de los personajes infantiles. Hansel en quien se muestra más fuerte al principio, proponiendo ideas simples como dejar un rastro de migas para poder encontrar el camino de vuelta a casa, pero a medida que avanza el cuento, el liderazgo más complejo e intuitivo de Gretel se va imponiendo. El cuento parece estar sugiriendo que ése es un mejor camino en la vida«, destaca Young.

En el cuento, al final los chicos se van del bosque llevándose consigo la magia y el poder de la bruja. «El mensaje aquí es que, de haber logrado salir del bosque sin enfrentar la oscuridad, la experiencia no hubiese resultado tan valiosa. Nadie puede crecer sin enfrentarse a sus miedos y sus demonios internos», considera este estudioso de Campbell.

El mensaje es claro en cada cuento de hadas: cuando algo inesperado irrumpe en nuestras vidas y nos obliga a tomar otro camino, no es bueno dar por sentado que se trata de algo negativo. Si miramos con detenimiento aquello que nos está frustrando, es probable que se abra un espacio en nuestra alma que nos revele un tesoro mayor.

–¿Prefiere usted los relatos originales recogidos por los hermanos Grimm, con sus aristas violentas, a las versiones edulcoradas de Disney?

–Los cuentos de hadas no eran originalmente para chicos. Eran historias inter-generacionales. Probablemente sea mejor introducir a los chicos más chicos a las versiones más tranquilas en un primer momento, pero no es bueno que se elimine la violencia del todo. La vida tiene sus terrores. Los cuentos ayudan a prepararnos para los desafíos que nos esperan. Si solo les contamos historias reconfortantes, no los ayudamos a crecer.

–Se ha criticado a los cuentos de hadas por su caracterización machista y anticuada de las mujeres. ¿Cree usted que las nuevas versiones debieran ser escritas desde una perspectiva más igualitaria?

–Estos relatos fueron modificados infinitas veces, ya que formaban parte de la tradición oral. Una vez que se los escribió, de alguna manera las versiones quedaron fijadas. Es completamente adecuado continuar aggiornándolas a medida que vemos sus fallas. No obstante, es importante darse cuenta de que la naturaleza de estos relatos es profundamente psicológica. Los elementos que aparecen en los aventuras son ricamente simbólicos. Un personaje masculino despótico podría simbolizar la fuerza interior de una mujer, si se lo interpreta como parte de ella, como si fuera un sueño. Ayuda mucho imaginar la trama narrativa de un cuento como si fuera un sueño, y pensar de qué manera cada personaje y cada tarea representan recursos que deben ser aceptados por el protagonista. Cuando tomamos cada imagen del relato como representando un aspecto de la vida interior, vemos que estas historias son totalmente válidas y útiles para la vida contemporánea.

–¿Cree usted que las personas se han vuelto más cínicas, menos abiertas al poder de los cuentos?

–Cada vez más la gente construye su vida en torno a metas como el dinero, el status, el control. Psicológicamente, estas son metas superficiales. Giran más que nada en torno a cómo nos vemos a los ojos de los demás. Y también son una forma de evitar las aventuras de la experiencia emocional. La vida interior de la imaginación es invisible, pero es allí donde el gran sentido de la vida espera ser descubierto. La función emocional de los cuentos clásicos es guiarnos simultáneamente a una buena vida con los otros y a la dimensión interior más verdadera.

–Y a los chicos, ¿la exposición a tanta tecnología los ha hecho menos receptivos al hechizo de los cuentos de hadas? ¿Pueden entender la idea de la magia como lo hacían sus padres y abuelos?

«La vida interior de la imaginación es invisible, pero es allí donde el gran sentido de la vida espera ser descubierto. La función emocional de los cuentos clásicos es guiarnos simultáneamente a una buena vida con los otros y a la dimensión interior más verdadera».

–Los chicos siguen respondiendo a un cuento bien contado. El tiempo que pasan delante de la tele puede no ser del todo malo, algunas historias que ven pueden ser profundas. Algunos escritores y guionistas han redescubierto y reinterpretado el pasado mítico, como lo hizo George Lucas con La guerra de las galaxias, por ejemplo. Por otro lado, mirar una pantalla requiere mucho menos imaginación que escuchar un cuento alrededor de un fogón. Pero la imaginación es resiliente. Que los chicos puedan relatar una historia que vieron por televisión ya los lleva de la mano al país del cuento.

–Algunos autores consideran que los cuentos de hadas encarnan valores y lecciones que no pueden ser imitados por los autores de literatura contemporánea. ¿Cree usted que los cuentos clásicos son siempre superiores a los que se están escribiendo hoy?

–Los viejos cuentos nos revelan los temas profundos que han estado con nosotros desde mucho tiempo. Este recordatorio puede ser muy tranquilizador. En realidad, la mayoría de las dificultades que enfrentamos hoy son parecidas a las que enfrentaron nuestros antepasados. Por suerte, nuestros antepasados nos dejaron pistas para poder desentrañar los grandes misterios de la vida. Sin embargo, las narrativas nuevas pueden ser tan útiles como las tradicionales, especialmente si incluyen motivos míticos. Estamos en una edad de oro de la narración. Es cierto que hay mucha tontería trivial dando vueltas, pero también hay un gran arte literario, y está más disponible para la gente que nunca.

¿Le viene a la mente alguna película reciente que recoja motivos míticos y pueda considerarse, ya, un clásico?

–La trilogia de El Señor de los Anillos, Las Crónicas de Narnia, la serie de Harry Potter, y también películas como Avatar y El Origen, todos encierran grandes elementos del viaje del héroe. Con un poco de reflexión, podemos hallar vislumbres de las grandes historias de la humanidad en estos entretenimientos populares.

¿Cuál fue la enseñanza más significativa que Campbell, su maestro, le transmitió?

–Campbell era un hombre generoso, siempre tenía tiempo para contestar una pregunta más. Él tenía ochenta y pico y yo treinta y algo cuando me convertí en su discípulo. Un día le pregunté cómo era ser viejo. Me describió la riqueza de los recuerdos, como cada pequeña cosa le recordaba distintos estratos de experiencias significativas de su pasado. Dijo que era un poco como caminar dentro de una imagen sagrada. Nunca olvidé esa imagen. Me hizo aguardar la vejez con alegría.

También podés leer El viaje de tu vida.

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