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Artes

12 Mayo, 2017 | Por

La alegría de hacer música

Mariana Baggio hace música desde que tiene uso de razón. Y cuando tuvo que elegir, se decidió por crear letras y melodías para chicos. Este domingo se presenta con su espectáculo Barcos y mariposas 4, con la felicidad de salir al escenario para convidar risas y arte.


Libertad, ante todo. Y ganas de explorar. La sonrisa enorme, contagiosa. Unos ojos abiertos de par en par, de color turquesa, tanto como puedan pintarlos una acuarela, un crayón. Y la música, cómo no, escenario donde pueden ocurrir la mayoría de los sueños. Así, jugando un poco y otro tanto combinando eso que sabe hacer tan bien, Mariana Baggio abre su universo musical a través de un nuevo espectáculo dedicado a todo aquel que quiera vivir la aventura de descubrir sonidos y sensaciones, sin importar qué edad tenga. Pasado mañana, en Caras y Caretas (ver recuadro), el telón se levantará para dar la bienvenida a Barcos y Mariposas 4, su último trabajo, que sigue los pasos de Barcos y Mariposas 1, 2 y 3. Entonces, una vez ahí, todo será posible: ir a la luna, quitar pesares, preparar mezclas raras… Y todo lo demás.

¡No te pierdas Barcos y Mariposas 4! ¿Cuándo? El domingo 14 de mayo a las 16, en Caras y Caretas,  Sarmiento 2037, CABA. ¿Para quiénes? ¡Para todos! Podés conseguir tus entradas en la boletería o en www.tuentrada.com

Da gusto escucharla: no hay rimas fáciles, ritmos monótonos, ni sonidos estereotipados en las melodías de esta mujer que disfruta tanto de hacer música como de compartir momentos con su público. Baggio es una de esas artistas que sabe crear desde lo auténtico, a través del encuentro con el otro. Quizás por eso le guste tanto dar lindas sorpresas sobre el escenario y proponer juegos y locas ideas, que invitan a participar sin presiones, eso sí (¿o acaso a los chicos les gusta que les impongan alguna cosa?). Ella sabe bien: no solo fue niña, claro. Además, es madre de dos chicos.

Precoz a la hora de interesarse por la música (sintió esa fascinación inicial desde muy pequeña), decidió formarse como flautista, especializándose en jazz en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Pero a la hora de elegir hacia dónde ir, no dudó en zambullirse al mundo de la música para chicos. Seguramente, por una buena razón: tener vía libre para la experimentación y el juego, sin resignar por eso profesionalismo. Hoy Mariana canta y graba, brinda shows, da clases… Y canta, siempre canta. Con la magia intacta de aquella primera vez.

–¿Y de dónde viene esa pasión por la música y por llegar al alma de los chicos?

–Difícil saber de dónde viene en realidad, pero me sospecho que mucho tienen que ver mis padres y mi abuela. En casa se escuchaba mucha música. Se compartía el escuchar música y el cantar. Beethoven, Serrat,  Atahualpa, música de cámara, y también música para niños. Pro música de Rosario, Walter Yonsky, Ruidos y Ruiditos, María Elena Walsh, y mi maestro y amigo Luis Pescetti, que por entonces empezaba a hacer sus primeras canciones. Ese era mi mundo sonoro cotidiano y me hacía muy feliz, tanto que evidentemente dejó una huella…

–Desde “Ruidos y ruiditos” hasta “Barcos y mariposas” versión 1, 2, 3 y 4… ¿cuáles cuáles han sido las satisfacciones, los aprendizajes y los desafíos?

Mariana Baggio es música. Se formó para ser flautista y luego se especializó en jazz en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Docente dedicada a la iniciación musical, brinda talleres para chicos de entre 4 y 11 años. En 2000 editó su primer disco, Barcos y mariposas. Y ahora presenta Barcos y mariposas 4. Descubrí el mundo de Mariana en www.barcosymariposas.com.ar

–Muchos, muchísimos, funciones llenas de caras presentes, atentas, por momentos divertidas, o emocionadas, o cómplices, viajes. Escuchar por la calle alguien que silva una de mis canciones, ver qué emociones provocan las canciones en los chicos (y en los grandes también). Escuchar versiones distintas, hechas por otra gente, de canciones escritas por mí. Pero sobre todo, sentir que ese fuego original, el que dio vida a esta música, sigue encendido en mí. Que va y vuelve, da y recibe…

–A la hora de cantar y compartir música con nuestros hijos, ¿qué herramientas podés compartirnos a los padres para que los impulsemos a escuchar, a disfrutar y a ser siempre curiosos?

–Creo que la mejor herramienta es elegir buena música, que no subestime a los chicos, y que a nosotros, los adultos nos emocioné también.

–¿Qué fue lo más lindo que te dijo alguien de tu trabajo? 

–Por ejemplo, el otro día, en una clase les canté Los exploradores (N. de la R.: una de sus canciones más conocidas) por primera vez a mis alumnos chiquitos y uno me dijo:  “¡Ah! ¿¿¿La conoces ???”. O que una nena que me cuente que la Luna lanar es su canción porque es con la que su mamá la acuna desde chiquita O un nene que está esperando cumplir 5 años para escuchar CORRO CORRO porque antes le da miedo… Hay muchas, muchas anécdotas….

–¿Qué imágenes y músicas y aromas de tu propia infancia guardás en el baúl imaginario de tus recuerdos?

–Se me viene la imagen de mi papá y yo cantando a dos voces, mi mamá abrazándome y cantándome ” duerme negrito”, mi abuela escuchando ópera mientras cocinaba algo rico para nosotros, el mar, la luna, tostadas con dulce de leche…

–¿Qué cosas no deben perder nunca los chicos y cuáles sería bueno que recuperáramos los grandes?

–La posibilidad de tener tiempo…

–¿Sos la Mariana que soñabas ser de niña? 

–No creo ser exactamente lo que me imaginaba. ¡Por suerte la vida es una sorpresa!  Pero sí puedo decir que fui siempre siguiendo algún impulso muy profundo en mis elecciones, una especie de intuición de por dónde iba a sentirme más feliz, y es por eso que me siento feliz ahora, mucho más de lo que imagino, sería si fuera exactamente lo que me imaginé de chica…

–¿Qué van a encontrar los chicos (y los grandes) en tu espectáculo esta vez?

–Van a encontrar un recital con una selección de los cuatro Barcos y mariposas, en la que combinamos, aprovechando que el teatro tiene un sonido buenísimo, algunas canciones chiquitas, sutiles, de esas que necesitan de una buena amplificación para que se oigan los detalles y los juegos escondidos, con otras canciones de aventura, con mucho ritmo, de las que contagian ganas de bailar y jugar.

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