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Solidaridad

15 Abril, 2016 | Por

De Añatuya, con amor

Dueñas de técnicas ancestrales de tejido y teñido de hilados, las mujeres que aprenden telar en los talleres de la ONG Haciendo Camino, en Santiago del Estero, podrán vender sus productos en Tienda de Costumbres, en pleno corazón histórico de San Isidro. Esperan que sea, para ellas, un beneficio económico y una salida a la desesperanza.


Tienda de Costumbres en Santiago del Estero foto 1 EN BAJA RESOLUCION
Silvina, en pleno encuentro con las mujeres de Añatuya.

Ya lo dice la sabiduría de los refranes populares: “Una mano lava la otra y las dos lavan la cara”. Algo de eso comenzó a suceder hace 15 días, cuando Silvina Lippai, de 34 años, dueña del local de diseño interior Tienda de Costumbres, viajó hasta Añatuya, Santiago del Estero, y dio la primera puntada de una alianza entre su marca y las mujeres santiagueñas que asisten al taller de telar de la asociación civil Haciendo Camino.

Tienda de Costumbres en Santiago del Estero
El hilado de las fibras para tejer en telar se hace a mano, igual que el teñido.

Tienda de Costumbres, una firma de objetos de decoración que combina diseños de vanguardia y una  impronta sustentable, artesanal y autóctona, ubicada en pleno corazón histórico de San Isidro, será la vidriera para las futuras creaciones que salgan de las manos de ese puñado de mujeres que asiste al taller de telar para hacerse de un oficio. Haciendo camino, por su parte, es la organización sin fines de lucro que desde 2006 llega, de la mano de Catalina Hornos, a las mujeres y los niños de las comunidades del norte argentino más amenazadas por la desnutrición, la falta de educación, de agua y de salud. Lo de “vidriera” es en sentido literal, ya que a partir del acercamiento entre la marca y la ONG,  las artesanas tendrán en Tienda de Costumbres un punto de venta para sus creaciones y, en el oficio de tejedoras, una salida económica para dar sustento a sus familias.

Silvina viajó a Añatuya para tejer las primeras redes con las artesanas santiagueñas.

Yo siempre hice trabajo social, desde muy chica. Después crecí, me dediqué al trabajo, a mi hijo, en fin, la vida”, le contó Silvina a Sophiaonline. Ella llegó a Añatuya con un bolso lleno de lanas, hilos, muestras y diseños para compartir con las tejedoras, que atesoran técnicas ancestrales, heredadas de sus madres y abuelas, a las que ahora podrán darle un destino concreto. “El primer encuentro fue para motivarlas. Les conté que en mi local vendía telares hechos por otras mujeres como ellas, algo que hasta entonces les parecía un proyecto inabarcable, y me mostraron su entusiasmo por avanzar en este camino juntas”.

En el taller de Haciendo Camino, las mujeres cuentan con los telares y con el conocimiento del teñido de hilados con productos naturales, como la cáscara de nuez, la cochinilla o la cáscara de cebolla. Silvina les aportará sus conocimientos de diseño y comercialización. El proyecto a futuro es que las mujeres de Añatuya tejan alfombras y esas alfombras sean vendidas en su local de San Isidro. Las semillas ya están sembradas. A fin de año, espera Silvina, estarán listos los primeros frutos.

Fotos: Tienda de Costumbres.

Si querés saber más sobre la historia de Catalina Hornos y su tarea en Haciendo Camino, no te pierdas esta nota que publicamos en la edición de Sophia de octubre de 2009. “Solo extraño el agua caliente”.

Para ver los productos y diseños de Tienda de costumbre, podés entrar a fan page en Facebook.

 

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