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Sustentabilidad

16 septiembre, 2016 | Por

GUNTER PAULI: “Yo solamente soy un rebelde”

El padre de la Economía Azul estuvo en Buenos Aires y Sophia participó de una de las charlas que dio durante su visita. Rodeado de fans, el promotor de una nueva economía, a la que llama “economía azul”, dio ejemplos de cómo con creatividad y pasión se pueden crear emprendimientos con múltiples beneficios, bajo costo y poco impacto ambiental negativo.


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Días atrás, Pauli fue invitado por la UBA para compartir sus ideas y experiencias.

“Tengo que ponerme una corbata y una camisa blanca para no parecer demasiado revolucionario, yo solamente soy un rebelde”.  Así se presentó el economista Gunter Pauli ante el auditorio, casi completo, del Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA el martes por la tarde, en un encuentro que terminaría una hora y media después con el orador rodeado de admiradores desesperados por un autógrafo y una foto: es que en Buenos Aires, el autor de la “La economía azul”, un libro que propone una nueva mirada de la economía y que promete crear 100 innovaciones y 100 millones de empleos en 100 años, ya tiene sus seguidores.

Promotor de una nueva mirada en torno a los emprendimientos productivos y a la economía en general a la que llama “the blue economy”, Pauli llegó a la UBA en un encuentro organizado la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil, el programa UVA Verde, el capítulo argentino del Club de Roma y las ONG Sistema B y La Ciudad Posible. Su visita al país incluyó, además, una reunión con el presidente de la Nación, Mauricio Macri, y una conferencia en Sustainable Brands, el evento anual sobre el rol de las marcas en el desarrollo sustentable.

“La naturaleza es generosa y nos permite vivir en abundancia”.

Impecable en su traje oscuro, Gunter Pauli se dedicó a describir de qué se trata la economía azul, y lo hizo, sobre todo, mostrando fotos y relatando la experiencia de proyectos productivos en funcionamiento que se rigen, precisamente, por la filosofía de la economía azul: aprovechar al máximo lo que da el ambiente y generar valor a partir de eso para combatir la falta de trabajo o el hambre de las comunidades. Para eso, dijo, es necesario poner en jaque la eficacia de las teorías económicas de libre mercado que buscan, en general, producir más con menos gente y con costos marginales siempre más bajos: “El resultado de eso, 50 años después, es el desempleo. Le estamos diciendo a los jóvenes: ‘Hay un cuarto de la juventud que no necesitamos nunca’”.

Tras esa introducción, Gunter Pauli comenzó a enumerar una serie de emprendimientos que él y Zeri  (Zero Emissions Research and Initiatives), la organización que creó y investiga los procesos de la naturaleza, promovieron en distintos puntos del planeta y que demostraron ser eficaces, aun habiendo surgido tras patear todos los tableros que suponen un buen plan de negocios.

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La Economía Azul, el proyecto con el que apuesta a cambiar el mundo.

Cultivos de hongos comestibles y medicinales en veredas de un barrio colombiano, a partir de la borra del café. Cultivos de setas, también, en una vieja pileta pública en desuso de Roterdam, Holanda, que hoy además de ser un centro productivo es un atractivo turístico. Cunas hechas enteramente de bambú y seda natural que rescatan el oficio de las tejedoras y que reemplazan la producción de caña de azúcar, destructora de la mata atlántica. Algas comestibles que crecen en el techo de un hotel en Bangkok, Tailandia, útiles para combatir la malnutrición infantil, para capturar dióxido de carbono (gas de efecto invernadero) y para mantener refrigerado el establecimiento.

Así, Gunter Pauli enumeró cerca de diez emprendimientos, de un total de 200, que arrancaron con baja inversión y aprovechando lo que ofrecía el ambiente. “La naturaleza es generosa y nos permite vivir en abundancia”, dijo, y sostuvo, también, que su mirada no excluye el dinero: “Tenemos que pensar en múltiples beneficios, porque cuando tenemos múltiples beneficios, tenemos cashflow”.

“Yo no perdí nunca la actitud de los niños de que cuando les dicen ‘no’, ellos piensan ‘sí’”.

Pragmático y hacedor, dueño de una mirada sistémica y holística, el economista –formado en una universidad jesuita–, sostuvo: “Si la gente no entiende qué es esto, no vamos a explicarlo, ¡vamos a hacerlo!”, refiriéndose a las trabas que se encuentra a menudo entre empresarios o gobernantes que no comprenden el alcance de sus propuestas. Sucede que algunas de ellas pueden sonar demasiado complejas de llevar a cabo, o poco creíbles, como aquello de que es posible aprovechar el polvillo contaminante de una mina para fabricar papel y así evitar el derroche de agua o la tala de árboles.

“Yo no perdí nunca la actitud de los niños de que cuando les dicen ‘no’, ellos piensan ‘sí’”, comentó, y causó la risa del público. Innovación, competitividad, empleo local y valor añadido son las claves de la economía azul. Sus insumos intangibles principales, dijo Pauli, son la creatividad, la pasión, el entusiasmo y la posibilidad de soñar con cambiar la realidad: “La capacidad de soñar con un mundo mejor –dijo, para cerrar la charla– es la verdadera fuerza del ser humano”.

Mirá su conferencia TEDxPatagonia:

“La capacidad de soñar con un mundo mejor es la verdadera fuerza del ser humano”.

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