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Sociedad

2 noviembre, 2018

ESI: la educación sexual en el centro del debate

A partir de los proyectos que surgieron para modificar la Ley N° 26.150 de Educación Sexual Integral, varios sectores cuestionaron que se intente imponer contenidos ideológicos, antes que educativos. Hablamos con ellos para conocer sus objeciones y seguir reflexionando sobre el tema.


La discusión en torno a la ley del aborto en la Argentina, que obtuvo su aprobación en la Cámara de Diputados y fue rebotada en el Senado, trajo consigo un nuevo foco de debate social. Esta vez, la agenda pública tomó temperatura después de la aparición de proyectos que buscan modificar la Ley N° 26.150 de Educación Sexual Integral, promulgada el 23 de octubre de 2006. Uno de los proyectos, propuesto por el diputado por San Luis, José Luis Riccardo, de UCR-Cambiemos, obtuvo dictamen en las comisiones de Educación y Familia de la Cámara de Diputados de la Nación.

El avance del tema generó rechazo entre grupos religiosos y de padres, tanto que el último domingo marcharon en distintas ciudades del país para manifestar su oposición a las modificaciones que se proponen. El movimiento de quienes no quieren ninguna reforma se identifica con el lema “Con mis hijos no te metas”, surgió en Perú en 2016 y ya fue replicado en distintos países. ¿La crítica principal? La posibilidad de que se imparta la denominada “ideología de género” en la currícula escolar.

A pesar de que se aprobó hace 12 años, solo 9 de las 24 jurisdicciones educativas de nuestro país se adhirieron a la ley: al tratarse de una política descentralizada no todas las provincias siguen adelante con el programa, debido a que o no están obligadas a adherir al programa, o incluso pueden sancionar otras normativas que operen en ese sentido, siempre y cuando no contradigan a la ley nacional.

Identidad de género

El Papa Francisco describe el concepto de “ideología de género” en un documento oficial emitido a obispos, consagrados y a la comunidad de fieles en general. Allí habla de los “desafíos” que “surgen de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender”. Para Francisco, esa ideología niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer, presenta una sociedad sin diferencias de sexo y vacía el fundamento antropológico de la familia. “Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer”, continúa el Pontífice, y describe como “inquietante” que “algunas ideologías de este tipo (…) procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños”. Por último, sugiere no ignorar que “el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar”.

Para saber por qué rechazan las modificaciones y sobre qué sustentan su convicción de que la ley debe mantenerse vigente sin cambios, consultamos a personas de distintos ámbitos, entre ellos, psicólogos, educadores, médicos, padres y alumnos.

¿Querés saber cuáles los tres puntos más polémicos del proyecto? Enterate qué propone el proyecto de reforma haciando clic acá

Voces contra de la modificación

MYRIAM MITRECE DE IAORENZI, PSICÓLOGA Y DIRECTORA DEL INSTITUTO PARA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA

“No es propio de una sociedad pluralista y democrática obligar a abordar un tema de estudio”

Hay dos cuestiones que me preocupan especialmente. Una es hacer que la ley 26.150 pase a ser de orden público y otra que se quite del artículo 5 el respeto al ideario institucional. Es derecho de las provincias hacer sus propias leyes sobre educación y salud (lógicamente en consonancia con las leyes nacionales vigentes), no es lo mismo con las leyes de orden público. Lo primero significa un avasallamiento al federalismo. Lo segundo avasalla el derecho de las instituciones privadas a enseñar en forma coherente con su ideario institucional. La bajada que se ha hecho de la Ley de Educación Sexual Integral, el Programa ESI, se fundamenta en la perspectiva de género. Este es un enfoque que entiende la sexualidad como un constructo sociocultural independiente de la biología. Es una teoría sesgada y reduccionista. No es propio de una sociedad pluralista y democrática obligar a abordar un tema de estudio solo desde una perspectiva. Además, el mismo Ministerio de Educación reconoce en su informe sobre la implementación de la ley, que una de las dificultades encontradas fue la resistencia de tipo moral porque este enfoque no respeta la idiosincrasia de nuestro pueblo.

DOCTOR EDUARDO MORENO VIVOT, MÉDICO PEDIATRA

“Se deben respetar los valores y creencias”

La ley vigente, seguro que mejorable, debe ser puesta en práctica, ya que es muy buena para la educación sexual integral, pero sin ideología de género. Es que las modificaciones, por un lado, atentarían contra el federalismo; es decir que no permitirían que cada provincia elija o no cumplimentarla. Además, se obligaría a los colegios privados y religiosos a enseñar con la nueva ley, quitándoles autonomía y libertad.
Los padres, quienes tenemos la patria potestad y elegimos con quién y dónde educar de acuerdo con nuestros valores, principios y creencias, no tendríamos el derecho a hacerlo, lo que atentaría también contra nuestra libertad, con riesgo a sanciones.
Desde mi punto de vista, las modificaciones que se quisieron introducir atentarían contra la libertad y los derechos individuales que se encuentran en la Constitución Nacional; también contra las instituciones privadas de educación –coartando la libertad de enseñanza de acuerdo con su ideario­­–, contra las familias y su libertad de educar a sus hijos de acuerdo con sus propios valores y creencias y contra la libertad de cada individuo.
He tenido charlas informales con algunos padres, a los que noté muy preocupados por lo que pudieron escuchar y leer al respecto. Les preocupa que puedan imponerles a sus hijos enseñanzas como la ideología de género o que les brinden una educación sexual que no coincida o vaya en contra de sus valores y creencias, sin importar cuáles sean.
Con mis colegas compartimos los conceptos que la Academia Americana de Pediatría (AAP), tan claramente, sostiene: “la ideología de género perjudica a los niños”. También, acerca de que “rechaza las políticas de adoctrinamiento para que los niños abracen en forma natural y saludable el cambio de sexo químico y/o quirúrgico”. Sabemos que la sexualidad es masculina o femenina, que no se nace con género, se nace con sexo bilógico. El concepto género es psicológico y sociológico, sin objetividad biológica y sin base científica. Tenemos que estar atentos, ya que la utilización de hormonas del sexo opuesto puede provocar alteraciones en la salud como hipertensión, accidentes vasculares, cáncer, además de aumentar las tasas de suicidio, como denuncia también la AAP.
Uno nace varón o mujer. Alterar la biología o querer cambiarla alterará el normal funcionamiento de ese cuerpo con las consecuencias sobre la salud de esa persona. A esto debemos estar atentos los médicos y de esto debemos hablar con aquellos que quieren hacerlo. Pero, también, tenemos que evaluar si estamos ante un cuadro de “disforia de género”, trastorno psicológico descripto en el Manual Diagnóstico y Estadístico de trastornos mentales DSM-5, para recomendar el tratamiento correspondiente.
Siempre se debe respetar a la persona que tomó una determinada decisión en cuanto a su forma de vivir su vida y su sexualidad, para acompañarla y darle el apoyo que necesite desde lo médico y psicológico, y si fuera necesario también a su familia.
Por eso, cuando se habla de educación sexual, es importante saber a quién se le está enseñando y qué edad tiene, ya que la edad define y brinda objetividad para aquello que se quiera enseñar y transmitir. Y respetar los valores y creencias de cada persona, de cada familia y del colegio.
La educación sexual integral es buena, pero siempre desde lo integral. Es decir, saber que la persona posee un cuerpo, pero también una psiquis y como tal tiene emociones y también afectividad, por lo que debemos educar a la persona en su totalidad. Que aprenda a respetar su cuerpo, y el del otro, que conozca cómo funciona el cuerpo de un varón y el de una mujer, que conozca los métodos anticonceptivos, cómo funcionan, su seguridad y si producen efectos adversos, para evitar embarazos no esperados y enfermedades de transmisión sexual.
Por eso, creo que debemos poner el foco de la persona, brindando una educación sexual integral, pero sin identidad de género.

CECILIA LÓPEZ, MAMÁ DE JOAQUÍN, DE 7 AÑOS

“¿Por qué cuesta tanto resguardar la inocencia de los chicos?”

Es un tema del que estamos hablando mucho en el chat de madres y todos los días circulan nuevos videos y audios al respecto. En el colegio, la mayoría de los padres está en contra de que a sus hijos se les enseñen contenidos que puedan llegar a incomodarlos, no es más que eso. Creo que, antes de hablar con los chicos, sería bueno que nos cuenten a los adultos qué temas van a tratar y cómo lo harán; o al menos que nos dejen participar de alguna manera de ese proceso. Porque yo, por ejemplo, no quisiera que le digan a mi hijo “se puede elegir si uno quiere ser mujer o varón”, así tan livianamente. Y no es que tenga algo en contra de la transexualidad; lo que quiero es que mi hijo elija de otra manera, no violentado por una imposición coyuntural que, más que educativa, a mí me resulta parte de un movimiento ideológico que se está yendo de mambo. Por supuesto que está bien abordar en el colegio cuestiones ligadas a la sexualidad, la reproducción y la necesidad de evitar abusos sexuales y embarazos no deseados. Pero paso a paso. En casa, cuando yo era chica, mamá me habló del tema sin ocultarme nada, respondiendo a cada cosa que yo le iba preguntando. Pero hasta ahora mi hijo nunca preguntó nada sobre el tema y su mayor interés es mirar dibujitos animados y jugar a los superhéroes. Ya habrá tiempo para hablar de todo. Y cuando el momento llegue, voy a estar dispuesta a responder a todas sus preguntas, no será de ninguna manera un tema tabú para él en nuestro hogar. Pero por ahora me gustaría que siga siendo niño. ¿Por qué a algunos les cuesta tanto resguardar la inocencia de los chicos?

L.S. (12), ALUMNA DE 1° AÑO DE UN COLEGIO SECUNDARIO ESTATAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES*

“Salí del aula con ganas de vomitar”

Hasta ahora tuvimos una sola clase de Educación Sexual, a principio de año. Después de eso nunca más hablamos sobre el tema. Y, si tengo que decir la verdad, para mí fue horrible. Vinieron dos chicas que no conocíamos, eso me resultó incómodo: de la nada se pusieron a hablar de sexo y nos dijeron todas las cosas que podíamos hacer con una pareja que podía ser varón o mujer, dependiendo de quién nos gustara. Tenían pañuelos verdes en el cuello y parecían enojadas porque no habían podido ir a una marcha a favor del aborto por darnos la clase. También nos contaron qué era el aborto y cómo se hacía, y nos explicaron que teníamos que estar a favor de eso para que las mujeres no se murieran.
Me hubiera gustado que nos hablaran de todo lo que circula por las redes, el acoso y las fotos, pero no me pregunté nada, ninguno de los chicos se animó. Los temas los trajeron ellas: penetración, sexo oral, masturbarse, estar con gente del mismo sexo… Nos dieron consejos para tener relaciones sexuales con preservativos, eso me pareció bien. A mí solo me dieron un poco de impresión algunos detalles, no sé, no estoy acostumbrada. En casa hablamos muchas veces con mis papás del tema, pero en mi cabeza tenía otra imagen, yo pensaba más en una situación de los besos y los abrazos, no tanto en la cosa en sí.
Muchos de mis compañeros se pusieron mal, una amiga se tapó los oídos toda la clase y me dijo: “Esto es un asco”. Yo tampoco veía la hora de que terminaran de hablar, me dio mucha vergüenza; capaz habría preferido que habláramos en grupos más chicos, no todos juntos, o sin los varones. Si es así todo tal cual como nos contaron, creo que nunca voy a tener un hijo: salí del aula con ganas de vomitar.

*Para preservar la integridad de la menor, se reserva su identidad. 

GUSTAVO MAGDALENA, DIRECTOR EJECUTIVO FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES EDUCATIVAS RELIGIOSAS DE LA ARGENTINA (FAERA)

“Los proyectos de modificación tienen una impronta uniformadora”

La educación sexual integral es una parte imprescindible para cualquier trayectoria escolar de niños y adolescentes argentinos. Nuestros colegios están comprometidos con esa idea y en muchos casos han sido pioneros en su implementación.
La ley de ESI surgió de un amplio consenso y su contenido es apropiado. Desde su sanción, se fueron implementando diversos programas y generado otros acuerdos sobre el tema: el último, la resolución 340/18 del Consejo Federal de Educación, establece núcleos prioritarios y temas a ser considerados en todas las escuelas. Que la ESI se esté ofreciendo bien, regular o mal es un calificativo demasiado genérico para contener a más de 50.000 escuelas de todo el país. Pero, sobre todo, no es una consecuencia de la ley.
Los proyectos de modificación de la ley vigente tienen una impronta uniformadora. Es decir, que la ESI no solamente se aplique, cada vez con mejor preparación y más profundidad (en lo que estamos de acuerdo), sino de una determinada manera, la que surja de los despachos oficiales. Por eso se elimina del artículo 5 las referencias a los idearios institucionales y a la legítima libertad para enseñar los contenidos prescriptos desde las diversas perspectivas que existen en el país.
El debate central deja de ser “ESI sí, ESI no” (debate a nuestro juicio zanjado con la ley de 2006), sino que pasa a ser “imposición estatal de perspectiva o pluralidad de perspectivas” en materia educativa. Lo mismo sucedería si se pretendiera imponer una sola forma de enseñar los contenidos de filosofía o de historia o de un tema transversal. Tal pretensión lesiona la libertad de enseñanza consagrada por la Constitución en su artículo 14 pero, todavía más profundo, empobrece la dinámica social, porque coarta el pluralismo, la diversidad de pensamientos y la posibilidad de opciones. El Estado, tanto nacional como provincial, debe ser altamente respetuoso de las diferentes convicciones filosóficas, morales y religiosas, sin imponer ideologías.

CAMILA DURO, DOCENTE SECUNDARIA, INTEGRANTE DEL MOVIMIENTO FRENTE JOVEN

“La implementación de la ESI fracasó”

Creo que el intento de modificación nos presenta un gran desafío. Primero, porque en la implementación de la ley de 2006 no encendimos las alarmas y los contenidos que ya se distribuyen hoy tienen aspectos objetables, desde sexualidad temprana hasta perspectiva de género. De hecho, ese es el gran motivo por el cual la ESI no se aplica especialmente en el norte del país y en el conurbano bonaerense.
La implementación fracasó: el embarazo adolescente se mantiene igual que hace 20 años y las enfermedades de transmisión sexual ascendieron notablemente.
Yo adhiero a los dichos del Ministro de Educación, la ley está muy bien. Pero es momento de revisar los contenidos para que realmente cuidemos a nuestros chicos y adolescentes. Plantear únicamente una “perspectiva del goce”, como si no hubiera consecuencias reales y pretender solucionar con anticonceptivos todos los problemas, nos deja lejos de una solución viable. Asimismo, la perspectiva de género como visión única que plantea el Estado acerca de la sexualidad, impone una visión a los alumnos y docentes de las escuelas públicas. Nadie quiere entregar su libertad, por lo tanto, cuando llega un contenido irreal e ideologizado, los docentes directamente no lo aplican por contradecir su honestidad intelectual.
Creo que hay que atender a la realidad concreta de los chicos: los que trabajamos con adolescentes sabemos que hoy sufren la banalización de la sexualidad y que reciben muchas presiones para no quedar como tontos o como lentos frente al entorno. Primero, debemos fortalecer su personalidad y luego brindarles contenidos específicos. La edad de iniciación sexual bajó de 17 años aproximadamente a 15,5 en apenas 5 años (de 2010 a 2015). Debemos abordar esto con seriedad.
El enfoque para los chicos más chicos, hasta los 14 años aproximadamente, es necesario que sea persona a persona, uno a uno. La masifición del tema “sexualidad” es poco viable cuando lo que hay son muchísimas dudas, algunas de índole profunda e íntima. Incluso para detectar problemáticas familiares o abusos, descuidar el trato personal lleva a la indiferencia o a la cerrazón.
El abordaje integral implica eso: charla personal, trabajo grupal y contenidos que motiven el objetivo principal que es educar personas libres capaces de tomar buenas decisiones.
Los lineamientos bajan de la Nación, y el documento que los incluye es realmente muy bueno. El problema principal pasa por la generación de contenidos y la capacitación docente, que muchas veces queda a cargo del gobierno nacional por no tener las provincias la estructura necesaria. Hay un quiebre entre lo teórico y lo práctico. En lo teórico, lo que tenemos hoy es muy interesante y aplicable. Pensar material y contenidos alternativos para satisfacer la demanda de las provincias es el vacío que deberíamos cubrir para promover personas libres y con grandes motivaciones en su proyecto de vida.

Conocé el  Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA).

La postura del Gobierno

Desde la Secretaría de Innovación y Calidad Educativa Ministerio de Educación de la Nación, Mercedes Miguel compartió con Sophia un comunicado que representa la postura del Gobierno nacional respecto del tema. El mensaje, que también fue publicado en la página de Facebook del ministro Alejandro Finocchiaro comienza diciendo que, “frente a los reclamos del grupo Con mis hijos no te metas, el Ministerio de Educación debe aclarar su postura frente a la enseñanza de la ESI a nivel nacional”. Y a continuación, enumera los postulados del Gobierno:

• “La ESI debe permitir a niños, niñas y adolescentes desarrollar la capacidad para asumir una vida plena, autónoma y democrática”.

• “Las familias tienen un rol prioritario y fundamental. Los padres son nuestros interlocutores genuinos”.

• “La educación es responsabilidad de todos”.

• “El Ministerio es responsable del cumplimiento de las leyes que regulan el sistema educativo. Entre ellas la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral”.

• “La Ley de ESI no necesita ser modificada sino terminar su implementación efectiva en todo el territorio nacional”.

• “Para eso se aprobó en el CFE una resolución que crea los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios de ESI, para garantizar su implementación”.

• “No se agregan contenidos a los de la Ley vigente”.

• “Los contenidos deben ser brindados en todas las escuelas, respetando sus principios e ideario”.

• “No se enseña ‘ideología de género’, sino que hay enseñanza sobre la perspectiva de género, haciendo foco en el respeto y el rechazo a toda forma de discriminación”.

• “Debemos resaltar la importancia de educar en: la prevención del embarazo no intencional en la adolescencia, la igualdad de género, la prevención de la violencia de género, la prevención de enfermedades de transmisión sexual, la diversidad y en los derechos sexuales de todo ciudadano”.

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