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Varones conectados

3 noviembre, 2017

Escenas de la vida parental

La cotidianeidad entre padres e hijos quedó plasmada en una muestra de fotos que busca concientizar sobre la importancia de que los varones se involucren más en la crianza de sus hijos. Se puede ver en el hall de la terminal de trenes de Retiro.


Foto de Susana Berrio, en la muestra Más días para cuidar.

A veces sucede. Cambian las costumbres, cambian los hábitos sociales, cambia la tradición, y atrás, un tiempo después, llegan las leyes y las instituciones, intentando acomodarse a esos cambios y a esas formas nuevas. La tensión entre las transformaciones al corazón mismo de las familias y las leyes de licencia por paternidad son ejemplo de cómo, muchas veces, cuando la realidad corre por un carril y las formalidades de la ley por otro, la necesidad de actualizar viejas reglas se impone con urgencia ante los cambios sociales. Con ternura y una mirada, sobre todo, contemporánea, el hall Central de la estación de trenes de Retiro-Mitre exhibe la cuestión a través de Más días para cuidar, la muestra de fotografías donde la cotidaneidad de padres varones con sus hijos e hijas queda plasmada en amorosas imágenes de varones con bebés a upa, en el colectivo, en el lavadero, en el baño o en la cocina, realizando sus tareas habituales y a la vez cuidando de sus pequeños.

Foto de Guido Piotrkowski, en la muestra Más días para cuidar.

La exhibición, que se extiende hasta el jueves 9 de noviembre y luego será itinerante, es una propuesta del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), la marca Arredo –de productos de blanco para el hogar–, y la Embajada de Suecia. Con ella, dicen, se busca “concientizar acerca de la importancia de que los padres puedan involucrarse más en la crianza”. Un ensayo fotográfico del sueco Johan Bävman, que retrata a padres que se toman la licencia por paternidad y deciden quedarse en la casa con sus hijos durante los primeros seis meses de vida; las fotos ganadoras del concurso Más días para cuidar, que convocó a familias de todo el país a enviar imágenes de padres cuidando a sus bebés; y una serie de obras sobre la crianza de los fotógrafos argentinos Luis Abadi, Guido Piotrkowski, Florencia Trincheri, Cecilia Reynoso, Sebastián Losada, Lucía Galli,Susana Berrio, Esteban Lobo y Julia Camino.

La muestra, montada en Retiro, invita a reflexionar. Foto izq. de Sebastián Losada.

El arribo de la muestra al hall de la estación cabecera del ferrocarril coincidió con el anuncio que hizo el Gobierno nacional acerca del proyecto que enviará al Congreso para que se extienda a 15 días la licencia por paternidad. “Las licencias por maternidad, paternidad y familiares son tiempo pagado por el Estado para garantizar el derecho a cuidar (de los padres) y ser cuidados (de los niños). Todas las familias deberían tener acceso a ellas”, señala CIPPEC .

Foto de Susana Berrio, en Más días para cuidar.

En la actualidad, la Argentina, con solo dos días, está entre los países que menos licencia por paternidad otorga a los padres. En el país, además, apenas el 50,4% de las trabajadoras y el 49% de los trabajadores están cubiertos por las licencias familiares, ya que el beneficio no alcanza a monotributistas o autónomos ni a los empleados no registrados.

¿Cómo debe ser el nuevo régimen de licencias, según CIPPEC?

Debe ser universal: todas las familias que tengan niños, sin importar su estatus laboral, deben estar cubiertas por este beneficio. Para los trabajadores formales e informales, las licencias les permiten mantener su nivel de ingresos durante el tiempo de cuidado de sus hijos. En el caso de los desocupados e inactivos, podría otorgarles un ingreso que permita a las familias satisfacer las necesidades de sus hijos en los primeros momentos de vida.

Debe promover la co-parentalidad: es decir, la corresponsabilidad entre los distintos adultos a cargo. La co-parentalidad son esquemas de licencias que fomenten la responsabilidad compartida del cuidado dentro de los hogares.

Debe ser equitativa y contemplar licencias familiares: la ley actual actual solo contempla los derechos de las familias cuya conformación cumple con el esquema madre-padre (dejando afuera a las parejas de un mismo sexo) y presenta un trato diferenciado ante hijos biológicos y adoptivos. Es preciso ir hacia un régimen que contemple los casos de adopción y que reconozca la existencia de familias no tradicionales. Además, cada familia debería poder decidir cómo repartir los días entre sus adultos responsables, que pueden ser sus padres pero también abuelos, tíos y todo aquel adulto que quede a cargo de tareas de cuidado.

Según CIPPEC, existen tres razones por las que se hace necesario modificar el régimen de licencias.

Para garantizar el derecho a cuidar y ser cuidado

Las licencias ayudan a igualar las condiciones de vida y las oportunidades a las que pueden acceder los niños al nacer.

Pero mientras que las familias que cuentan con recursos (económicos y sociales) pueden pagar para que alguien cuide de sus niños o recurrir a sus redes de familiares y amigos, las familias en situaciones más vulnerables no cuentan con estas opciones y muchas veces deben resignar ingresos y condiciones de trabajo para cuidar a sus hijos.

Una reforma del régimen de licencias por maternidad, paternidad y familiares puede contribuir al logro de los derechos de las familias con niños.

Porque nuestra sociedad está envejeciendo

Contar con más tiempo para cuidar y ser cuidado es particularmente relevante en nuestro país por la caída de la fecundidad y el aumento de la longevidad, que se observan desde 2002. En 2043, se prevé que va a haber más adultos mayores que niños.

Si mejoramos las condiciones para que todas las mujeres puedan tener cuántos hijos quieran y cuándo quieran, podemos revertir la tendencia de envejecimiento.

Porque contribuye a la equidad de género

Una licencia coparental, que distribuya equitativamente los días para cuidado entre madre, padre y otros adultos, facilitaría el retorno de las madres a sus trabajos, contribuyendo a la autonomía económica de las mujeres, a la reducción de la brecha salarial entre varones y mujeres, y a una distribución más justa de roles al interior del hogar y también se logra aumentar la población económicamente activa y disminuir la pobreza infantil.

Porque mejora el desarrollo infantil

El tiempo compartido entre padres e hijos durante sus primeros meses de vida tiene un impacto positivo sobre el bienestar de los chicos: contribuye al desarrollo infantil, a la creación de mayor capital humano y a mayor productividad futura.

Leé más en → Disfrutar la crianza: un desafío y una oportunidad para ellos

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