Sophia - Despliega el Alma

Espiritualidad

14 septiembre, 2012

Eros, la fuerza de la vida


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Atrapado entre la pornografía y el sentimentalismo, el erotismo ha ido perdiendo su verdadero significado. El psicoterapeuta norteamericano Thomas Moore nos cuenta por qué es importante recuperar al Eros más profundo en nuestras vidas. Por Marta García Terán.

Películas eróticas, literatura erótica, lencería erótica… La propuesta del erotismo está hoy por todos lados. Muchos hablan de él, pero no todos entienden su profundo significado. El erotismo es fundamental en la pareja y en la vida; pero poco a poco fue perdiendo su carácter de fuerza vital para empezar a oscilar entre la pornografía y el sentimentalismo. ¿Qué pasó con el Eros? ¿Por qué se lo redujo a los encuentros puramente sexuales? ¿En qué momento se quedó sin alma? ¿Debemos recuperarlo?

El norteamericano Thomas Moore cree que sí. Y no solo habría que recuperar al verdadero Eros, sino que también sería bueno seguirlo. Por eso, en sus conferencias, él propone el camino del Eros como un camino que nos lleve a amar física y espiritualmente al otro y a la vida; y a través de una mirada más amplia, a contribuir al bienestar de la humanidad.

Thomas es músico, psicoterapeuta, y lleva un largo camino recorrido: de joven pasó por un seminario católico, fue profesor universitario y ya tiene publicados más de quince libros entre novelas y temas de espiritualidad. Está casado, tiene dos hijos y vive en Nueva Inglaterra, al noreste de Estados Unidos. Las ideas con las que habla sobre el Eros provienen de los griegos y los romanos, e incluyen la Teogonía, de Hesíodo, un poema sobre el origen de las cosas y uno de los más famosos mitos de la creación. Este poema cuenta que lo primero que apareció en el universo fue el Caos, al que le siguieron la Tierra y el Inframundo, y después llegó Eros. Esto ocurrió antes de que se crearan las montañas y los océanos, la noche y el cielo. “En el mito órfico de la creación, Eros está vinculado al huevo cósmico, del que nacen todas las cosas –explica Moore–. Así que la idea que tenemos de Eros es la de un poder creador y generador”.

Moore también se basa en la historia de Eros y Psique, que cuenta cómo un hombre joven representado por Eros se enamora de la bella Psique, pero la pareja es separada de inmediato por Afrodita, la madre de Eros, que siente unos terribles celos de la joven. A fin de recuperar a su amado, Psique deberá realizar cuatro tareas casi imposibles para una mortal, pero ella logra llevarlas a cabo. Psique y Eros vuelven a estar juntos y tienen un hijo al que llaman Placer. “Esta es –dice el psicoterapeuta– una historia sobre el amor y sobre el alma”.

A partir de estos mitos, y durante una charla con Sophia desde Nueva Inglaterra, Thomas Moore intentará explicar cuál es el sentido más profundo del erotismo y por qué cree que es la fuerza creadora por excelencia.

–¿Cuál es el verdadero significado del erotismo?

–En la superficie, el erotismo es un interés por la sexualidad y la pasión; pero en un nivel más profundo, el erotismo es un deseo de vida y vitalidad. Como terapeuta, he visto a muchos hombres y mujeres que confundían la atracción o las fantasías sexuales con el sexo liso y llano, cuando en el fondo lo que anhelaban era dar un paso más en su vida; anhelaban más vida o vitalidad, no sexo necesariamente. A veces, podemos dar ese paso a través de la experiencia sexual, pero no creo que el sexo sea necesario siempre. En ocasiones, es la imagen o el símbolo de lo que el corazón está buscando. Además, mi regla de oro es no reprimir y no actuar. Frente al deseo erótico, hay que encontrar diferentes formas de afirmar ese deseo sin caer en la mera actuación sexual.

–¿Cómo sería eso de “no reprimir y no actuar”?

–Cuando el Eros se manifiesta a través del deseo por otra persona o el deseo de hacer algo audaz, podemos sentir la tentación de mantener distancia y olvidarnos de él. Podemos sentir que no encaja en nuestra vida o que nos van a criticar por eso. Muchas personas llegan a la terapia diciendo que aman a alguien que está casado, o ellos mismos están casados. Yo trato de encontrar un camino dentro de ellos que esté entre el actuar de inmediato y empezar una relación con esa persona, y la represión, que deja ese deseo a un lado.

–¿Qué pasa si reprime ese deseo?

–La represión no funciona, porque el objeto deseado se convierte en más deseable todavía. Es posible que actuar el deseo (concretarlo) tampoco funcione bien. La persona, después de destruir su vida presente por un nuevo amor, quizá descubra que la nueva vida no es lo que quería o que es lo mismo que tenía antes. Ahora, también existe la posibilidad de que ese deseo sí sea genuino y que la nueva vida lo haga feliz. Entonces, no hay que reprimir el deseo, pero hay que darle tiempo para que se despliegue. Es mejor ser reservado y abierto al mismo tiempo; hacer las cosas poco a poco; nunca decir no al deseo, pero llegar a conocerlo mejor antes de hacer algo. Algunos pueden pensar que esto es ser demasiado cauteloso, pero yo creo que es tratar al deseo con respeto, sabiendo que tiene muchas capas que van más allá de la superficie.

–Usted hace una diferencia entre el Eros que se basa en Afrodita, la diosa de la belleza,  y el que se basa en Hermes, el heraldo de los dioses. ¿Cómo es cada uno?

–Si nos basamos en la mitología griega, podemos imaginar al Eros a través de Afrodita, la diosa de la belleza, la sensualidad y la sexualidad. En ese sentido, una vida erótica es una vida con sensualidad, en la que hay un especial interés por un buen cuidado del cuerpo y por muchos aspectos relacionados con este cuidado: baños, aceites, champús, lociones, buenas duchas, tatuajes o joyas y otros adornos. Todas estas pueden ser expresiones de un cierto tipo de espiritualidad. Si imaginamos al Eros a través de Hermes, nos estamos refiriendo más a la conexión: con otra persona, con un lugar, con los objetos, con una cultura, con las ideas.

–¿Cómo se manifiesta el Eros en una pareja?

–En una pareja, el Eros es el deseo de estar juntos, el magnetismo que atrae el uno hacia el otro. Puede ser el deseo de compartir una vida y tener un hogar; luego, de tener hijos y, más tarde, nietos. Puede ser el deseo de viajar juntos… El Eros mantiene la apertura a la vida. Estar vivo es sentir deseo y es sentir amor, y también cambiar. Si no podemos amar el Eros de nuestra pareja, la relación sufre porque está muy limitada. Eros y Psique son amantes; van de la mano. Si queremos una relación sentimental, si queremos un compañero de alma, también debemos estar en intimidad con el Eros del otro, llegar a amar lo que el otro ama. Es dejar de lado nuestros temores y amar más la vida. También podemos ayudar a nuestra pareja a comprender y apreciar sus deseos, sus tendencias eróticas. Todo ese amor ayuda realmente a la relación sexual de una pareja, dándole alma, sacándola de una concepción egoísta o biologicista.

–¿En qué transforman al erotismo este tipo de visiones?

–Cuando no honramos al Eros, sino que lo reprimimos por miedo e ignorancia, el erotismo se convierte en pornografía o en sentimentalismo. En la historia del arte, Eros comienza como un espíritu  grande, fuerte, con alas; pero luego se convierte en un pequeño e inofensivo Cupido. Así, nuestras ideas sobre el amor y el sexo también se han reducido. Ponemos al Eros grande y fuerte en la esquina de la pornografía y ubicamos al Cupido débil e infantil en las tarjetas de felicitación. Ninguna de esas versiones nos lleva al verdadero erotismo, sino que más bien nos hace huir de él. Huimos del Eros en el moralismo y también huimos del Eros en el acto sexual llano. El sexo siempre apunta a algo más, algo más profundo y algo espiritual.

–¿Y en que lo transforma la industria?

–En la actualidad, la industria parece no darle demasiada importancia al Eros. A menudo, el énfasis está puesto en la funcionalidad y en la productividad, y eso conduce a una manera mecanicista de ver la vida, el trabajo o el amor. En este sentido, el Eros puede verse como un obstáculo. Lo que necesitamos ahora es más de lo erótico a lo largo de la cultura. No me refiero al erotismo excesivo y oscuro; hablo de un tipo de erotismo que encaja muy bien con nuestros valores de la decencia, la moderación, la inteligencia y la moralidad.

–Si el erotismo reúne al amor y al sexo, ¿por qué hoy se separa tanto el cuerpo del alma?

–El Eros reúne al cuerpo, al alma y al espíritu. Cubre un rango muy amplio y puede ayudarnos a amar la vida con los demás y, también, a descubrir las formas más sublimes de la espiritualidad. Pero la cultura occidental ha elegido meter al espíritu en pequeños sistemas de creencias y en estrechos enfoques de la moralidad. Actúa como si solo el mundo material existiese e importase. Como contrapartida, nosotros podríamos amar las ideas y amar la plenitud de nuestras vidas; podríamos sentir el amor por este mundo o este universo y actuar en consecuencia; podríamos sentirnos parte de la comunidad mundial y encontrar nuestra moral allí. En el sentido más amplio, el Eros podría abrir nuestras mentes y nuestras almas y, en última instancia, ofrecernos la clave que nos va a salvar de la autodestrucción.

–¿Mujeres y varones viven el erotismo de distinta manera?

–Creo que el Eros es diferente en cada persona. Todos somos distintos de una manera bella y sorprendente, al menos en pequeñas formas. Pienso que si seguimos nuestros deseos con inteligencia y un sentido poético que nos permitan ir más profundo, nos vamos a sentir plenos como individuos. Y debemos permitir que los demás cumplan con sus deseos eróticos cuando son sinceros y profundos y, por supuesto, no les hacen daño a otros.

–Usted cuenta que un amigo suyo, el escritor irlandés John Moriarty, cuando hablaba de sexualidad, decía que podía ver qué era eso que nos debilitaba. ¿Qué cree usted que es lo que nos debilita hoy?

–John Moriarty era un íntimo amigo mío. Sé que vivió una vida erótica espiritual y sensual muy elevada. Él siguió su propio camino, escribiendo como si estuviese cantando. Tenía una inteligencia profunda sobre el arte y la religión. Creo que cuando veía este mundo de alta tecnología, sentía que íbamos en la dirección equivocada; no por nuestros inventos, sino porque lo único que vemos es el progreso tecnológico. No somos inteligentes en el amor y los conflictos, en el matrimonio y el sexo, en la locura y la violencia. Creo que eso es lo que nos debilita.

–¿Qué sería lo opuesto al Eros?

–Lo opuesto al Eros es el miedo a la vida. La gente dice que el problema más profundo es el miedo a la muerte; yo creo que es el miedo a la vida. La vida es dinámica; viene todo el tiempo a nosotros, nos ofrece nuevas opciones, y no es fácil lidiar con toda esta variedad. Pero esta abundancia de vida nos da una sensación de estar despiertos y vivos, y, como puede resultar abrumador, tenemos que ordenarnos y ser creativos. Pero el miedo quizás haga que nos resistamos a lo que la vida nos ofrece y podemos justificar esa resistencia escudándonos en códigos morales que no son realmente los nuestros.

–¿Por ejemplo?

–He conocido a muchas personas adultas que sienten que necesitan divorciarse, pero no lo hacen porque nadie en su familia se ha divorciado. Además, todo el mundo ve el divorcio como un “fracaso”. Así que se quedan atrapados en su deseo congelado. Su “defensa” los mantiene en un dilema doloroso, porque la decisión de no divorciarse parece muy “razonable y virtuosa”. Creo que muchas personas reniegan del Eros porque prefieren sentirse “virtuosos”.  No estoy hablando en favor del divorcio, no pretendo hacer ningún juicio moral; solo me limito a decir que el Eros suele exigir que nos volvamos menos simplistas a la hora de tomar decisiones en la vida y que aprendamos a asumir el peso de nuestro propio destino.

–En ese sentido, usted cita la carta en la que Jung le dice a Freud que la religión se ha convertido en un “instituto de la miseria”.

–Jung le escribió a Freud diciéndole que la religión se había convertido en un “instituto de la miseria” y le recomendaba que incorporase un cierto espíritu de “fiesta de borrachos de alegría”. Estaba sugiriendo que devolviésemos el Eros a la religión y a nuestras actividades espirituales. ¿Cuántas personas espirituales se alejan de los placeres sensuales de la vida? Como dije, creo que lo hacen porque creen que reprimiendo al Eros están siendo virtuosos y piensan que ser virtuoso es mejor que estar lleno de vitalidad. Creo que es una equivocación trágica.

–¿Cómo nos ayuda el verdadero erotismo y como nos perjudica el erotismo mal entendido?

–El erotismo, en el mejor sentido, nos ayuda a ver y a sentir la alegría de vivir. Si no entendemos a este Eros, podemos pasarnos la vida actuando y buscando soluciones inadecuadas para nuestros deseos. El verdadero poder del Eros está en su capacidad para guiarnos hacia un amor ardiente de la vida. Podríamos vivir por amor en lugar de vivir por miedo, de modo de contribuir a mejorar la vida en lugar de tratar de mantenerla suprimida y bajo control. El Eros requiere una profunda confianza en nosotros mismos y en nuestro mundo. El Eros es la potencia de lo divino, de lo más que humano. La potencia del universo, si lo prefieren. Está más allá del control humano y la invención. Está en nuestros corazones y nos pide respeto. Está en el acto más pequeño, como un profesor que ama a sus estudiantes o un médico que ama a sus pacientes; no en un sentido sexual o muy personal, sino en el amor a la vida. En este sentido, cualquier persona puede hacer una verdadera contribución a la humanidad. Nada podría ser más satisfactorio y sanador. 

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