Última Edición

Sophia - Despliega el Alma

  • Seguinos

2 agosto, 2018 | Por

Teodelina Quesada: “Todo lo que me lleve a la idea de comida que se comparte, me gusta”

¿Qué es cocinar, sino la oportunidad de compartir cariño, sabores y buenos momentos con los demás? Así lo entiende la cocinera de "Salú, Club de mesa y cocina", una mujer que sabe hacer de la vida una oportunidad para hacer, mirar, sentir... y poner el alma en cada preparación.

Por Agustina Rabaini

“A veces no me doy cuenta de lo apasionada que soy con lo que hago o me gusta, o solo porque la gente me lo dice, pero eso es lo que me pasa con las dos áreas de trabajo que elegí: la educación, los primeros años, y la gastronomía, que terminó tomando casi todo mi tiempo por elección: hoy trabajo en la cocina los siete días de la semana y con muchas ganas”, dice Teodelina Quesada (30 años), esta joven chef de pelo ondulado y brillante que habla y sonríe mientras se desplaza por Salú, Club de mesa y cocina.

Otros días Toti, como le dicen los más cercanos, dicta clases y convoca, junto a Astrid Hoffmann, –alma mater del lugar– a los cocineros que vienen renovando la gastronomía local a compartir sus secretos con los alumnos. Pero ahora mismo la chef se encuentra en plena labor, y conversamos mientras la vemos terminar un plato de risotto verde con espinacas, hierbas y queso brie que en breve deleitará a tres comensales que devorarán con un entusiasmo silencioso, hasta pedir más.

Segundos después, Teodelina acerca un vaso de limonada con lavanda y cuenta que lleva tiempo ideando platos que se terminan de inventar adentro de las ollas, los hornos, y en la presentación final. Días atrás cumplió un año de trabajo en Salú: allí es la encargada de diseñar los menúes, compartir técnicas en las clases y preparar recetas en una alegre cocina con vista a una de las calles más lindas de Palermo. Además, desde hace seis meses, es la chef ejecutiva del restaurante Casa Rayú, en Bragado, provincia de Buenos Aires, y eso la lleva a repartir su tiempo entre la Ciudad de Buenos Aires y el interior de la provincia, y a decir con orgullo que en Bragado tiene huerta propia y un acceso mayor a los productos frescos que luego trae a su cocina porteña para sorprender con las recetas que más le gustan: las que incluyen sabores de estación.

“La educación fue mi vocación y mi camino académico durante un tiempo, pero la cocina es mi pasión y lo que más me identifica”, dice Teodelina Quesada, la cocinera y profesora en las clases de cocina de Salú, y la chef ejecutiva del restaurante Rayú, en Bragado.

Nacida y criada en Recoleta dentro de una familia de clase media, Teodelina vio despertar su espíritu solidario y vocación social en el Colegio Nuestra Señora del Pilar, donde estudió y comenzó haciendo actividades de voluntariado con chicos y adolescentes. Más tarde cursó la Licenciatura en Psicopedagogía en la Universidad Católica. Entre los 19 hasta los 23 trabajó en programa de becas escolares, reinserción escolar y desarrollo de proyectos educativos en los barrios La Cava y Del Viso, fundamentalmente para la Fundación Cimientos. Y un día empezó a cocinar un poco más hasta que quiso quedarse al frente de una cocina a tiempo completo.

“La escuela me despertó las ganas de ayudar y una consideración por los demás que después se convirtió en una búsqueda de justicia social. Como siempre fui de desear mucho, de mandarme, buscar y perseguir deseos, terminaba participando de actividades y así fui creciendo. En el colegio, por ejemplo, ayudaba en la Pastoral y terminé siendo la coordinadora del grupo y tutora de los más chicos. Como iba medio día, después tenía tiempo para hacer otras cosas”.

Salú Club de Mesa

Instagram: @saluargentina

Rayú restaurante

Instagram: @casa_rayu
teodolinaquesada@gmail.com

-¿Cuándo se despertó tu interés por la cocina, los fuegos y las especias?

–Cocino desde chica porque mi mamá trabajaba mucho y yo hacía la comida para mis hermanas. Después, cuando me juntaba con mis amigas, también cocinaba y me pedían platos para los cumpleaños. Todo empezó a surgir así, naturalmente. Hasta que un día hice una visualización con una amiga, me encontré conmigo de chica y me acordé que me encantaba comer los platos de los grandes, más elaborados; que tenía una fascinación por los sabores nuevos. Papá era muy disfrutador, le gustaba tomar un buen vino y comer un buen queso. Al conectarme con mi niñez y redescubrir la cocina desde otro lugar, de adulta decidí que quería convertir esta actividad en una profesión.

Así, en 2011, Teodelina viajó a Estados Unidos y, al volver, convocada por una conocida, hizo una publicidad para una marca de champú, trabajó como modelo y hacerlo le permitió viajar a Tailandia. Tiempo después pudo recorrer India, lugares que despertaron sus sentidos y el gusto por las especias y la comida muy condimentada.

En esos años, también incursionó en el mundo de la actuación (estudió en la escuela de Luz Palazzón) y, en paralelo, tomó clases de cocina con Laura Giordano y luego cursó la carrera de gastronomía en el IAG, mientras realizaba eventos privados y hacía catering para una productora de publicidad.

“Me gustan las salsas y las cocciones largas. Desde la infancia, mi favorito podría ser un buen plato de fideos caseros con estofado. Pero también podría mencionar un guiso, los risottos cremosos, una papa rosti o un plato de langostinos frescos con salsita cítrica; todo lo que me lleve a la idea de hogar y de comida que se comparte, me gusta”. 

frescos con salsita cítrica; todo lo que me lleve a la idea de hogar y de comida que se comparte, me gusta”.

“En el IAG empecé a conocer a otros cocineros, a usar los cuchillos y a entender de cortes, de alquimia; a entrar en el ritmo de trabajo”, dice Teodelina, que a la hora de encontrar referentes se queda pensando y dice haber seguido un camino propio, desde la intuición y el gusto personal, más introspectivo y autodidacta. “Con los años me di cuenta de que me faltaba salir al mundo e investigué qué hacían los maestros que venían experimentando lo que a mí más me gustaba, pero lo mío es más de buscar y probar y volver a empezar”.

Hay una impronta clara y firme dentro del menú, un gusto personal y una inclinación por los productos frescos, las hierbas y las especias.

–Sí, yo soy cocinera primero por pasión y luego por formación. Y me gustan los sabores que impactan y permanecen. Si estás comiendo un risotto cremoso, puedo agregarle algo encima y trato de entender los productos con los que trabajo para resaltar su sabor, pero sin agregar materia grasa. Trato de buscar armonía entre los colores y los sabores y me importan los detalles, soy inquieta.

–¿Cómo llegaste a Salú

– Me gusta mucho la cocina con identidad e historia y todo el proyecto de Salú también buscaba transmitir eso. Cuando me convocó Astrid, fue muy lindo porque me incorporé mágica y naturalmente. Soy muy apasionada de lo argentino, de nuestro país y de su cultura. Me encanta viajar por el país y conocer otros modos de vivir y las diferentes comidas regionales. Salú tenía que ver con mis intereses y sobre todo con la posibilidad de descubrir nuevos talentos. La idea es darle visibilidad a la cocina de autor y dar lugar a los jóvenes argentinos que están especializándose hoy en gastronomía.

-Y Casa Rayú, ¿tu nuevo emprendimiento gastronómico?

-La propuesta de Rayú me llegó por mi actual pareja, que quería abrir un restaurante en Bragado con huerta orgánica y cocina de estación. Lo inauguramos el verano pasado; estamos muy felices, el lugar tiene un menú de autor y la idea es que los que vengan vivan una experiencia sensorial a partir del ambiente, la música y la combinación de sabores.

–¿Hay algo que te inspire cuando no trabajás?

–Todo me inspira, puede ser un cuento, un cielo o una canción. Los cuentos de Cortázar me vuelven loca y recuerdo uno en el que el personaje era muy observador, pasaba por un lugar y un día veía una hoja, y otro día miraba el cielo y pensaba cuánto no estaba viendo. Yo soy muy curiosa y esa es una pregunta central para mí, por eso sigo buscando. Por ahí levanto la cabeza y miro el sol y disfruto de esas cosas. Me gusta poder sentir cada ratito que vivo.

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()