Sophia - Despliega el Alma

10 abril, 2019 | Por

Noelia Arata, fabricante de maravillas

Alma expansiva, la diseñadora explora con materiales diversos y a pura sensibilidad. Su trabajo nos recuerda aquella frase de Alicia, el personaje de Lewis Carroll, cuando decía: “Pero entonces, si el mundo no tiene ningún sentido, ¿qué nos impide inventar uno?".

Por Agustina Rabaini. Fotos: Noelia Arata.

Pensé que era diseñadora, hasta que me crucé con la pastelería y bueno… quién sabe”. Así se presentaba hace un tiempo Noelia Arata, la creadora detrás de las guirnaldas, flores y cuadros en papel calado de Doble Ufa, pero también de los fabulosos macarons de la pastelería Les Croquants.

La misma chica que supo coser mantas en patchwork (quilts) súper especiales, sorprendió con ropa de diseño e ideó juguetes en forma de kokeshis (las muñecas japonesas) y origamis para regalar, sigue explorando con materiales diversos. Y todo con una delicadeza que lleva a querer saber más acerca de las motivaciones detrás de su quehacer: su determinación por embellecer los días de la vida.

Noelia fue adentrándose en el mundo de las manualidades desde muy chica en Lanús, el barrio de su infancia. Una abuela le enseñó a bordar, la otra, a tejer. “Siempre me gustaron las labores”, dice ahora, y asegura sentirse más cómoda bajo el rótulo de “artesana” que el de “artista”.

En el camino devino alma máter y cabeza creativa de dos marcas: la tienda de postres Les Croquants, y Doble Ufa, este último un emprendimiento que ocupa la mayor parte de su tiempo laboral, junto a la realización de arte en vidrieras para marcas.

Jugar una y otra vez

Cuando vuelve a la infancia, Noelia recuerda: “Mi abuela me daba unos tarritos y yo podía pasar horas en el piso, jugando. En lugar de jugar a la mamá o a la oficina, yo construía esos mundos con masa, arcilla o legos. Si jugaba a las muñecas, lo mejor era construirles la casa, y hacerles las cuchetas y todo lo demás. Todavía me acuerdo de un juego de regletas que me trajo mi amiga Caro, podía apilar, armar y me parecía el objeto más fabuloso del mundo”.

“Nunca fui tanto de dibujar, a las situaciones las genero desde el collage, voy probando cosas y después me sorprendo de ver cómo todo cobra otra dimensión”, cuenta Noelia sobre su trabajo, mientras despliega una guirnalda en colores pastel inspirada en “Alicia en el país de las maravillas”.

En manos de “Noe”, como la llaman los más cercanos, los soportes para crear pueden cambiar de hora en hora: “Lo que más me interesa es investigar, buscar, como cuando cursaba la carrera de Diseño de Indumentaria en la UBA. De la carrera aprendí a proyectar y a ordenar el proceso productivo, cierta forma de pensar el mundo; de la pastelería, que una misma combinación de ingredientes puede dar mil resultados distintos”, cuenta desde su taller y acerca unas masitas de limón y agua fresca.

De fondo, suena una canción con voz de mujer; una pieza de jazz.

¿Hay algo que busques transmitir de manera más consciente, con lo que hacés?

–Esto para mí es, a ver, yo hago… (se ríe). Lo que transmito es lo que me va saliendo, pero sí, me interesa el tema del juego, eso rige mi vida. Todo empezó a modo de juego, y eso es lo que hace que después termine aceptando que se convierta también en un trabajo. Me gusta mucho la estética naïf, inocente, porque compensa un costado más oscuro o menos público que seguramente también está en mí.

¿Hay personajes de la literatura o del cine que te inspiren y aparezcan en tu producción?

–El más movilizante es, definitivamente, Alicia (N. de la R.: Ideada por Lewis Carroll), pero también podría mencionar los personajes del director de cine Hayao Miyasaki, que tiene películas muy inocentes y adorables, y al mismo tiempo muestran esa oscuridad de la que hablo. Eso tan propio de la vida, que puede tener momentos felices y otros en los que tenés que atravesar otras cosas. Volverte adulto, por ejemplo (se ríe otra vez).

Pareciera ser una decisión deliberada esto de embellecer los días…

–Bueno, eso es algo de lo que puedo controlar, puedo accionar ahí, elegir de qué estoy rodeada y puede ser que haya una decisión.  Si me preguntás qué hago, digo que corto papelitos, pero así como me divierto, sé que hay cosas que puedo hacer mejor que otras y que dedicarme al trabajo manual me hace bastante feliz.

¿Qué es lo que más te gusta hacer en medio de todo?

–Ahora dedico más tiempo al trabajo con papel, que empezó de joven con el origami, pero también me gustó siempre coser, el patchwork, la ropa, el crochet y todo eso. Empecé con el origami porque había un programa del Office que tenía una grulla, y como no había instrucciones, imprimí el papel, lo corté, lo pegué, lo doblé y lo volví a doblar. Los hacía para regalar, entre otras cosas, como carteras, para mis amigas. Creo que lo que no me faltó nunca fue la curiosidad, las ganas de probar e intentar hacerlo siempre de la mejor manera posible.

¿Cómo llegaste a vender lo que hacías?

–Al principio regalaba los objetos, las cajas de papel, las carteras y carteritas, y en algún momento hice también vestidos de fiesta. Pero con el tiempo mis hobbies fueron convirtiéndose en trabajos: empecé a vender los quilts y los muñecos, los macarons con los que empezamos con Les Croquants, y los objetos en paper cut. En el medio, fui tomando clases y cursos de diferentes técnicas…  Ahora con Doble Ufa vendo en la web, en ferias y en algunos locales. Además, doy clases para compartir las técnicas y proveo diseños para empresas y hago decoraciones para fotos y vidrieras: guirnaldas, móviles, pero también piñatas con flecos y otras cositas.

Las manos mágicas

Les Croquants es el emprendimiento que abrió con su marido, Gabriel Caligaris, inspirado en la estética de la María Antonieta del film de Sofía Coppola. “Me fascinó la mesa dulce, me puse a investigar sobre eso y así llegué a Pierre Hermé, el pastelero que rescató los macarons y los modernizó con rellenos y colores increíbles. Me fascinaban estos objetos comestibles tan bellos y como a Gabi, mi marido, le gustaba cocinar, empezamos a hacer macarons para los cumpleaños, “fiestas de María Antonieta” para nuestros amigos. Hasta que Gabi diseñó una página web, yo hice etiquetas, una amiga ilustradora creó dibujos para la marca, y salimos a vender. Un día entró un pedido de seis macarons de limón a la página y al tiempo hubo que comprar un horno convector…”. Corría 2008 y ese fue el comienzo de un emprendimiento gastrónomico celebrado por el mundo gourmet local que empezó en la primera casa de la pareja y los llevó a armar un stand premiado en la edición 2009 de FOA. Hoy Les Croquants tiene dos locales en los barrios de Colegiales y Belgrano.

Al dar una vuelta con la vista por el espacio donde transcurre la charla, es difícil no distraerse y demorarse, pero en el medio de todo asoma un libro grande de diseño para chicos sobre The Toy Society, la iniciativa internacional de “regalos anónimos para completos extraños”, del que la diseñadora formó parte. En el interior, asoma una foto de muñecas de tela japonesas, las preciosas kokeshis.

Lo primero que hice fueron estas muñecas de tela y otros animales, elefantes o gatitos, y en eso estaba cuando me enteré de este proyecto de una australiana, que tenía una propuesta muy inspiradora: vos hacías un muñeco, le ponías un cartelito de “llevame a tu casa y cuando lo encuentres, mandame un mail a tal casilla de correo”, y después subías la foto a un blog del que participan creadores de todo el mundo. La idea era dejarlos colgados en una bolsa en algún lugar de la ciudad y así pasaron cosas increíbles. Un día dejé una bolsa de kokeshis en una plaza y me quedé mirando hasta que vi pasar a una nenita con su bici, la miraba, se volvía y así hasta que los padres lo terminaron agarrando y después me escribieron. Los encuentros eran divinos”.

Y ahora, ¿hay nuevos proyectos? ¿Un libro, quizás?

–Puede ser, en el blog de Doble Ufa escribía un poco también: era un registro de lo cotidiano, podía compartir experiencias o tutoriales, y eso me gustaba mucho, pero todo tiene su tiempo, su momento y su poesía. Lo que hice últimamente fue un libro para chicos con Sol Rosales. Lo ilustré en papel y es un cuentito sobre dos peces –uno de agua dulce, otro de agua salada– que se encuentran y se enamoran. Ahora esperamos verlo publicado pronto.

¿Querés saber más sobre Noelia Arata?

www.dobleufa.com

www.lescroquants.com.ar

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