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17 enero, 2019 | Por

“Exigir que nos digan la verdad impactará en los líderes”

En tiempos de posverdad, la periodista Laura Zommer trabaja por una mayor transparencia y un mayor acceso a la información, desde Chequeado.com. Una mujer apasionada que, a fuerza de golpes, aprendió a disfrutar de la vida y busca comprometer a muchas personas más.

Por Carmen Ochoa. Foto: Martín Pisotti.

Desconfiada, atenta, despierta y apasionada por la danza. Así era Laura Zommer en su niñez. Una pequeña que no paraba de preguntar sobre las cuestiones de la vida, siempre detrás de un sinfín de respuestas. “Tal vez la vida, a veces, te cambia de una forma que no hay nada más que decir”, es una frase del novelista italiano Alessandro Baricco, autor de Seda, uno de los libros favoritos de Laura. A ella la vida la cambió y, en lugar de acallarla, le infundió valentía para continuar buscando la verdad, pero ahora con el fin de compartirla.

Porque eso es lo que hace hoy Laura en Chequeado.com, la primera iniciativa de fact-checking en la Argentina y Latinoamérica, dedicada a la verificación del discurso público, la promoción del acceso a la información y la apertura de datos. En este medio digital, no partidario y sin fines de lucro, Laura vuelca su pasión y se desenvuelve como directora ejecutiva y periodística, intentando cambiar la mentalidad de las personas para que no se dejen engañar fácilmente.

Licenciada en Comunicación y abogada de formación, Laura trabajó como redactora del diario La Nación; se desempeñó como jefa de Gabinete de la Secretaría de Seguridad Interior del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación (2003-2004), y fue directora de Comunicación en el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

Hoy tiene 44 años y, además de formar parte de Chequeado, dicta clases en la cátedra de Derecho a la Información en la Universidad de Buenos Aires y es directora de Alianzas en Sembramedia.org, una organización virtual y sin fines de lucro que ayuda a emprendedores de medios digitales a ser más exitosos y sostenibles. A su carrera profesional, Laura suma la alegría de ser madre de Fermín (12), Mora (11) y Tobías (10), con quienes integra una familia ensamblada junto a su marido, Nicolás Ducoté, intendente electo de Pilar por Cambiemos. Se casaron en 2015, aunque ya se conocían desde hace años, cuando él era uno de sus jefes en el CIPPEC.

–Se conocieron trabajando…

–Sí, creo que en ese momento de la vida yo necesitaba una persona muy distinta a mí… O yo estaba distinta. Me había separado de mi primer marido y sufrí mucho la enfermedad de mi mamá, que padeció cáncer, así que necesitaba alguien más empático, que me contuviera. Nicolás es muy optimista, piensa que, si uno se lo propone, no hay nada que no se pueda lograr con esmero, y yo lo acepto, pero también aprendí que en la vida pueden surgir situaciones inesperadas que no se pueden controlar.

Laura sabe muy bien que la vida puede cambiar de un minuto a otro y para siempre: el 15 de febrero de 1985, cuando tenía 11 años, su hermana Carolina, de 15, murió en un accidente de tránsito en Punta del Este. En ese momento no hubo respuestas para justificar semejante pérdida, y el mundo que vivía como seguro perdió toda certeza. Hoy, su apacible hogar sirve de punto de encuentro para esta nota. Entre reunión y reunión, llegó hace un momento un poco acelerada. Con voz firme, habla mientras acomoda su largo cabello oscuro y, al evocar a su hermana, su tono se quiebra y una especie de paz interior aletarga su recuerdo. “La muerte de mi hermana me confirmó que no se puede controlar todo en la vida y me llevó a no hacerme tanto problema por cosas insignificantes: no me ahogo en un vaso de agua. Uno supone que va a vivir muchos años y que envejecerá cerca de sus hijos, pero nunca se sabe. Trato de vivir intensamente, de disfrutar y de no aceptar hacer solo las cosas que se deben hacer”.

Al hablar sobre su trabajo, Laura se enciende nuevamente. Chequeado.com está online desde octubre del 2010 y fue creado por los argentinos Julio Aranovich, José Bekinschtein y Roberto Lugo, licenciados en Física, Economía política y Química, respectivamente. “Nacimos en un contexto de poca confianza, donde la información que recibíamos no siempre era real. En ese momento, en el mundo había menos de diez organizaciones encargadas de chequear datos. Ahora son más de 150, en 52 países”, afirma Laura, que se sumó al proyecto en mayo de 2012 y lidera un equipo joven de unas veinte personas, junto a otro grupo de colaboradores voluntarios.

–Chequear los datos es la base del periodismo. ¿Qué tiene de innovador tu trabajo?

–Con Chequeado buscamos verificar si lo que dicen los líderes –políticos, sociales o empresariales– se corresponde o no con los hechos y los datos. Nuestro trabajo no nace porque los periodistas hagan mal su labor, sino que, al vivir el minuto a minuto, muchos de ellos solo repiten las declaraciones que escuchan en una conferencia de prensa o en una sesión del Congreso. Ya no cuentan con el tiempo o la profundidad suficiente para constatar si lo que se está diciendo es verdad.

–¿La tecnología es una aliada más?

–Sí, gracias a ella podemos acceder a muchísimos más datos que en el pasado y los procesamos a mayor velocidad. Sin embargo, la característica más singular de Chequeado es que vamos a las fuentes, como siempre hizo el periodista, pero las abrimos. Ponemos el link para que quienes nos consultan también puedan chequearnos, seguir investigando o decirnos: “Ustedes están equivocados”.

“Nuestro trabajo no nace porque los periodistas hagan mal su labor, sino que, al vivir el minuto a minuto, muchos de ellos solo repiten las declaraciones que escuchan”.

 

–Como en una especie de ida y vuelta…

–Sí, no invitamos a la gente a confiar ciegamente, sino que le proponemos participar, bajando al periodismo de su pedestal de poder. Lo más importante es que logremos desarrollar una mayor capacidad crítica para no vivir en un contexto de desinformación o de posverdad. Trabajamos por un cambio cultural: si a la gente le importa que le digan la verdad, esto también impactará en los líderes. Es una estrategia de abajo hacia arriba.

–Al ser la esposa de un político oficialista, ¿cómo mantenés una opinión independiente?

–En Chequeado tratamos por igual a oficialistas y opositores, y somos un equipo; yo no decido sola los temas que cubrimos ni publico la información. Todas las notas pasan por tres personas como mínimo. Por otro lado, en la pareja, cada uno trata de no meterse en el universo profesional del otro.

“Lo más importante es que logremos desarrollar una mayor capacidad crítica para no vivir en un contexto de desinformación o de posverdad”.

 

–¿Hasta dónde aspiran llegar con Chequeado.com?

–Nos gustaría llegar a ser más masivos y para eso buscamos estrategias nuevas. Por ejemplo, editamos las notas con un poco más de humor. No siempre las explicaciones racionales surten efecto ni provocan un cambio de parecer, y esto también es parte del desafío.

–¿Te considerás una suerte de guardiana de la verdad?

–En verdad, por estar en Chequeado, sería más bien una suerte de guardiana de los hechos, para que no se los tergiverse. Nuestra verdad no es absoluta: siempre puede haber un dato nuevo o mejor que llegue para cambiarla.

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