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Artes

13 marzo, 2018

Encontrarse para escribir (y viceversa)

El I Encuentro de Mujeres y Escritura fue gestado para dar voz, rostro y espacio a las literaturas de la intimidad de las escritoras de nuestro tiempo. Una hermosa oportunidad para todas aquellas que gustan de escribir y de compartir sus textos con otras mujeres.  


Del 30 de marzo al 1 de abril tendrá lugar en Montevideo, Uruguay, una apuesta que resulta, por lo menos, desafiante: “Lanzarnos de lleno a la tinta de lo que quiere nacer”, dice esta invitación a repensar el universo de lo  femenino a partir de las letras. “Nuestra propuesta nace a partir de la sinergia de mujeres originarias de Madrid, Montevideo y Buenos Aires, que trabajan en el marco de las escrituras del yo. Por eso, nuestro objetivo es generar espacios cálidos donde explorar e incentivar este tipo de literaturas, manifestando un marco de interacción entre mujeres de España y Latinoamérica. La programación contará con diversos talleres de escritura y desarrollo personal (yoga, creatividad, autoconocimiento), así como lecturas, debates y actividades artísticas”, describen las organizadoras del I Encuentro de Mujeres y Escritura, cuya sede será nada más y nada menos que la casa donde vivió la abuela de una de ellas, puro abrigo, en la capital uruguaya.

Marina Hernández se convirtió en una de las voces más activas a la hora de poner en palabras tamaña gesta. “La base de la iniciativa es la relación, la compañía, el generar nuevas definiciones para la palabra mujer, cuyo concepto procede siempre desde lo que se opone a lo universal masculino”. describe y señala: “Estereotipos de mujer hay muchos. En ese camino descubrimos que ser mujer, o definirse como mujer, es algo complejo y muy diverso, que necesita explorarse artísticamente”.

Para Sol Iametti, compañera entrañable, se trata de rescatar las emociones, los espacios, las texturas. “La voz de la mujer detrás de la palabra. La tibieza de la intimidad. El puente que traza la escritura. Los hilos invisibles que nos unen. Algo que nace…”,  enumera a la hora de reflejar los motivos que las llevan a querer juntarse a escribir; a reescribirse de la mano de otras.  “Así fue como floreció el proyecto; a partir de la inquietud, la intención y la suave esperanza de compartir con otras mujeres aquello que ha sido tan preciado para nuestro círculo creativo: la posibilidad de encontrarnos en otras. Sostenemos que lo que nos hermana, nos une. La literatura, la escritura y la autoexploración componen el eje de esta propuesta que crece y se transforma, y que en marzo dará sus primeros pasos para hacerse realidad”, cuenta.

“La Casa de Chiche es el lugar donde vivió mi abuela. La mesa pronta a las 13:30 de cada día con platos diferentes y sillas para todos. Es el mate, el té, las amigas reunidas. Es un espacio que fue creciendo dentro de mí y que empecé a habitar en sueños y caminatas. Es un espacio que trasciende todos los espacios”, describe la uruguaya Laura Bianchi, quien integra el detrás de escena del evento, al mágico espacio en el que tendrán lugar las actividades de esta primera edición.

La historia cuenta que corría el verano de 2015 cuando todo comenzó. “Enero abría sus puertas y ventanas. En una casa de Buenos Aires, Yamila y Sol abrían los brazos para recibir a Marina. En la inmensidad del universo digital, habían conectado a través de la escritura sin conocerse. Aquella sería la primera vez que se escuchaban la voz”, recuerda Sol.

Fue entonces cuando nació La Casa de las Poetas y de pronto la mesa del patio fue llenándose de relatos. Dicen que sucedió más o menos así: “Las conversaciones sobre literatura, música y viajes trazaron surcos sobre la madera: un río de posibilidades. Ellas dijeron norte y vuelo y querencia. Prometieron un puente entre España y Latinoamérica construido a través de las palabras”, en palabras de sus protagonistas.

Luego llegaron Carla y Sara. Las historias se enlazaron y se fue tejiendo la matriz que dio a luz este proyecto que une a un grupo de mujeres, unidas a su vez por el amor a la escritura. Ellas querían hacer un mapa de voces y sumar a otras. Más tarde apareció el hogar de escritura Maitena Caimán, terminando de asentar las vigas de un puente que atravesó por fin la distancia, el tiempo, el agua. Laura, Sinay y Cecilia esbozaron  el anclaje desde un rincón azul de la ciudad de Montevideo, La Casa de Chiche.

Tres años después de aquel verano en el que todo comenzó, hoy se ofrecen los primeros brotes de un deseo lanzado, como semilla, al viento sur. “Manos que se unen en un intento de asir la palabra”, dicen que pidieron, como un mantra. Desde entonces, las convoca una búsqueda: encontrarse en la mirada poética de la otra, escribir para revelar la voz que las habita, la autoexploración íntima que es flor y propósito de ese deseo inicial. “Seguir el sedal invisible que nos hermana”, comparten con una sonrisa de enorme satisfacción: en marzo serán ese puente que una vez se animaron a soñar y hoy invitan a cruzar junto a ellas.

Para más información sobre este encuentro ingresá en mujeresyescritura.com

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