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31 Julio, 2017 | Por

Empoderar la lactancia

En el marco de la semana de la lactancia materna, se presenta mañana en la Legislatura Porteña "Empoderadas", la muestra de la fotógrafa Fernanda Terpolilli. Amor, compromiso y una mirada cómplice acerca del enorme valor de construir buenos vínculos para todos.


 

Mujeres solas o en ronda, amamantando a sus hijos. Padres abrazando, junto a ellas, la crianza. Abuelas acompañando en silencio, pacientes y sabias. “Empoderadas” es la muestra fotográfica que reúne una serie de imágenes de la fotógrafa y periodista Fernanda Terpolilli, donde la lactancia y el enorme valor de los vínculos son los grandes protagonistas de cada una de las tomas.

“Amo la fotografía. Tiene la capacidad de atesorar los momentos que el tiempo se empeña en dejar atrás. La fotografía y el periodismo tienen un punto en común. Ambos hacen foco en alguna cuestión, ambos echan luz allí donde hay algo que merece ser visto. Son dos maneras de comunicar”, me dice ahora quien fuera mi compañera de la facu (recuerdo especialmente el brillo de la mirada y la sonrisa siempre generosa), quien trabajó durante once años en distintos medios y conoció por dentro la vorágine, hasta que buen día decidió que era tiempo de bajarse.

“Me apasionaba mi profesión, pero cuando me convertí en mamá, noté que estaba mucho tiempo fuera de casa, lejos de mi bebé, exactamente lo contrario a lo que deseaba. Había llegado el momento de hacer una elección importante y opté por detenerme, por escucharme y por respetar mi necesidad como mamá y la de mi hijo. Fui mamá full time de dos hermosos niños, hasta que me anoté en un curso de fotografía, y en otro, y en otro. Me compré una cámara y acá estoy: enamorada por completo de una nueva carrera que tomo muy en serio y para la cual trabajo duro y nunca dejo de perfeccionarme”, cuenta Fernanda.

 

−¿Qué pasó a partir de esa fusión entre madre y profesional a la hora de asumir nuevos desafíos?

−La maternidad fue determinante en el cambio de rumbo que le dí a la profesión. Mientras estaba embarazada, una compañera de trabajo me dijo “para ser mamá hay que detenerse”. En ese momento no le presté atención. Es más, creo que no lo entendí hasta que tuve a Joaquín, mi primer hijo, en mis brazos por primera vez. Supe que nada iba a ser igual. Cambiaron mis prioridades por completo. Me dediqué exclusivamente a mi bebé durante más de un año. Luego nació mi segundo hijo, Lautaro y, cuando la maternidad me estaba absorbiendo por completo (pañales, papillas, teta, adaptación a maternal, falta de sueño… ¡la lista es larguísima!), decidí que era hora de tomar un poco de aire.

−¿Cuál fue el clic?

−Comencé a estudiar fotografía y me atrapó. Estaba demasiado sensibilizada como para volver a la crudeza del periodismo que yo venía haciendo. Y como estaba muy familiarizada con los niños, no dudé en dedicarme a la fotografía infantil. No fue fácil el cambio. Estudiar periodismo había representado un esfuerzo enorme de parte de mis padres y mío, y haber llegado a trabajar en medios nacionales, tener una buena proyección profesional y un  lugar entre mis colegas, eran cosas que pesaban mucho. Pero en el otro plato de la balanza estaban mis hijos… La fotografía me permitía trabajar en mi casa, criarlos, amamantarlos, jugar, estar presente. Comencé haciéndole fotos a ellos, a los hijos de mis amigos. Algunos de  mis primeros trabajos fueron a beneficio de los afectados por la inundación de La Plata. Y de a poco me fui metiendo en este nuevo y apasionante mundo.

−¿Cómo nació Empoderadas y de qué manera fuiste haciendo camino de la mano de tu propio ejercicio de lactancia y del de las demás mujeres que aparecen en las imágenes?

−Nació, por un lado, como una necesidad personal de lograr un destete sano y consensuado entre Pedro, mi tercer hijo, y yo. Entendí que los únicos que podíamos decidir ese momento éramos nosotros y me pareció un lindo homenaje a la lactancia cerrar esta etapa con fotos. Convoqué amigas y clientas que quisieran fotografiarse amamantando a sus hijos y empezamos a transitar un camino hermoso. Por otro lado pensé que, si somos capaces de un acto de amor tan desinteresado como dar la teta, también somos capaces de mirar a nuestro alrededor y tender una mano a quienes no la están pasando bien. Así fue como “Empoderadas” se convirtió en una muestra de fotos a beneficio de espacios destinados a la niñez, como CONIN y el sector de Pediatría del Hospital Municipal de Chivilcoy.

Retrato de una fotógrafa

Conocí a Fernanda Terpolilli cuando comenzamos la carrera de Periodismo y Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Repleta de sueños, ella recién llegaba de Chivilcoy. Teníamos metas similares: estudiar, crecer en nuestras profesión, formar una familia quizás… Me crucé con ella varias veces en la calle cuando ambas éramos cronistas de radio y probábamos suerte en Buenos Aires. Fue una alegría sabernos hermanadas en nuestras respectivas búsquedas, con esa loca idea siempre latente de forjarnos caminos tan personales como propios. Luego supe que había decidido dejar las coberturas periodísticas para dedicarse de lleno a sus grandes amores: sus tres hijos y la fotografía. Hace unos días, cuando nos cruzamos casualmente por Facebook, me compartió entonces su gran orgullo: “Empoderadas” estaba generando algo bello y poderoso. De la mano de sus fotografías, había recorrido varias localidades exponiendo a beneficio y había llegado al CCK. Ahora, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la elegía para retratar con su muestra la Semana de la Lactancia Materna 2017, del 1 al 7 de agosto. Y celebré que la vida nos volviera a encontrar, otra vez, para esta nota. 

 

−¿Cómo definirías el encuentro de una mujer con su hijo para dar la teta? 

−Como algo sublime. Es el momento en el que las mamás dejamos aflorar nuestro instinto animal y nos reencontramos con nosotras mismas y con cada una de nuestras antecesoras. Ellas lo hicieron antes y de todas aprendimos algo. Es una experiencia mística. Es, desde mi punto de vista, el único momento de empoderamiento del que somos capaces. ¡Nosotras alimentando a nuestra cría!  Todo esto lo entendí luego de un tiempo. Joaquín tomó teta hasta los 8 meses. Lloré cuando la dejó, sentí que le estaba fallando. Lautaro tenía 3 años y aún no la dejaba. Era muy común escuchar a la familia decir “Ese chico está enorme, sacale la teta”. Esa insistencia hizo que se la saque y fue horrible. Yo no estaba decidida a hacerlo, entonces la pasamos muy mal él y yo. Con Pedro fue diferente. No escuché a nadie. Sólo seguí mis necesidades y las suyas. Fue genial. Siento que el destete lo decidimos juntos, de a poco, de a dos, como tenía que ser.

−¿Qué fue lo más hermoso, lo más fuerte, lo más conmovedor de la experiencia de hacer las fotos y luego compartirlas en muestras a beneficio? 

−Me asombró la gran cantidad de mujeres que se anotaron para participar del proyecto. Me dí cuenta de que somos muchísimas las que compartimos esta pasión por amamantar, por respetar nuestras necesidades sin dejarle demasiado espacio al prejuicio o al qué dirán. Fui a sus casas a hacer esas fotos, quería que estuviesen cómodas. Es conmovedor ver las miradas que se generan entre la mamá y el bebé, las caricias, el vínculo. Conocí hermosas mujeres, con las que compartimos un lindo camino. Pedro y yo también posamos. En este caso el fotógrafo fue Jose, mi gran amor, mi marido, quien me apoya incondicionalmente. Exponer esas fotografías fue un gran desafío. Era la primera vez que hacía una muestra y eso me asustaba, pero el hecho de hacerlo a beneficio fue un estímulo enorme.

−Decidiste incluir también a quienes sostienen a la mamá que amamanta. ¿Cuál creés que es el mensaje para  empoderarnos a todos a ver el valor de la lactancia y de la maternidad? 

−Hay una idea que atenta contra la lactancia y es la insistencia en que la mamá se separe muy tempranamente del cuerpo de su bebé. El famoso “lo vas a mal acostumbrar a estar en brazos”, “es un mañero”, “te tomó el tiempo”, hacen que la mamá vaya dejándolo cada vez más tiempo en el cochecito y eso atenta contra las verdaderas necesidades de los dos. La mamá necesita apoyo, contención, sostén emocional y la confianza de quienes la rodean. No necesita cursos, ni relojes, ni consejos, ni horarios fríamente calculados. Las mujeres que decidimos amamantar leemos libros de puericultura, escuchamos profesionales, vamos a charlas. Eso está bien, todo suma. Sin embargo, creo que las únicas que realmente sabemos lo que tenemos que hacer somos nosotras mismas. Necesitamos tiempo y mucha contención para dejarnos llevar. Es por eso que este año decidí incluir en la fotos a nuestros esposos, madres, amigas, parejas, porque tienen un lugar muy importante mientras nosotras nos dedicamos a maternar.

−Por último, ¿qué te gustaría que se lleven quienes recorran la muestra?

−Me gustaría que puedan detenerse frente a cada imagen despojados de prejuicios. Que conecten con cada historia y también con la propia. Me encantaría que las mujeres sientan que si otras pueden, ellas también van a poder amamantar y, si ya pasaron por esta etapa de la vida, que puedan darle una mano a las nuevas. Que se lleven de cada foto algo de lo que cada familia eligió dejar plasmado: intimidad, complicidad, placer, rebeldía, seguridad, ancestralidad, salvajismo, calma, triunfo, paz, empoderamiento…

Podés recorrer la muestra “Empoderadas” del 1 al 7 de agosto, en Hall de Honor de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Entrada libre y gratuita. Perú 130, CABA. Más información: www.legislatura.gov.ar

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