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Género

11 octubre, 2018

Emma Reh, pasión por investigar

La periodista y viajera estadounidense fue pionera en su tiempo, colaborando con diversas investigaciones sobre la forma de vivir de las poblaciones de México. Allí trabajó en excavaciones arqueológicas y estudió la situación social y política de las mujeres.


Por Inés Gugliotella

La preservación de los sitios indios prehistóricos en México, el análisis de la cerámica india, las excavaciones de Tenayuca y San Juan Teotihuacan, el urbanismo en las ciudades indias prehistóricas y las reliquias del cementerio inca en Copiapó fueron algunas de las investigaciones de esta periodista graduada en la Universidad George Washington en 1917.

Emma Reh dio sus primeros pasos como reportera en la década del veinte, cuando se sumó a las filas de Science Service, una organización destinada a la divulgación científica. En 1926 se casó con Tom Stevenson, de quien se divorció años después. Cuando estaba todavía junto a él, escribió: “Es terrible ser una mujer y estar casada porque no se pueden tener planes propios”. Impulsada por su vocación, ya distanciada de su marido, Reh se mudó de Estados Unidos a México y escribió artículos para Science Service, que firmaba rigurosamente con su apellido de soltera.

Sus textos y fotografías estaban, en su mayoría, relacionados con la arqueología. Consciente de que su condición de mujer limitaba, a menudo, sus posibilidades en el trabajo, Emma avanzó en la profesión creyendo que los obstáculos podían superarse. En una de sus declaraciones, destacaba el valor de la ciencia y resaltaba  su pasión por los viajes: “La ciencia es como la religión en América Latina. Permite que una mujer viaje y haga todo tipo de cosas inauditas sin perder su halo”.

Aunque Emma escribió sobre ciencias físicas y naturales, incluyendo la antropología, mantuvo un gran interés por la política y la sociología, y produjo artículos donde abordaba, por ejemplo, la cambiante condición de las mujeres en México. Sensible a la división de clases, el entorno cultural y la política, escribió en The New York Times sobre la realidad mexicana.

En 1935, regresó a su país, donde obtuvo un puesto en el Servicio de Conservación de Suelos, y a partir de entonces se dedicó a estudiar el consumo de alimentos y su distribución equitativa, colaborando con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Emma Reh recorrió un camino de investigación que otras mujeres continúan hasta hoy.

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