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Sophia - Despliega el Alma

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Edición Impresa

21 septiembre, 2017

¡Bienvenida, edición primavera!

Estas son nuestras hojas, las que reverdecen en cada nuevo número, con la firme decisión de darte una revista donde encuentres aquello que estás buscando: una conexión verdadera y a la vez profunda con todo lo que te rodea. ¿Querés ver qué hay en la nueva Sophia? ¡Mirá!


Otra vez la primavera. Otra vez el verde de las plantas y de los árboles, en ese maravilloso ciclo que siempre recomienza. Y, otra vez, una nueva edición de Sophiacon la intención de retratar el mismo espíritu de esas hojas nuevas, frescas, llenas color y de vida que nos ofrece la naturaleza en esta época del año. En nuestras hojas, papel que es tacto y encuentro, una vez más plasmamos imágenes y textos con la dedicación y el cariño que buscamos imprimir en cada número, aunque esta vez con un dato fundamental: ¡la primavera ya está entre nosotros!

A vivir se ha dicho. Salgamos a ver lo que hay para nosotros en cada parque, en cada plaza o en el pequeño espacio verde que todos (si miramos bien) tenemos cerca. Se trata de eso: de reconocer El llamado de lo salvaje, como dice el título de nuestra nueva edición. Sí, aunque vivamos en un monoambiente pequeño, en el corazón mismo de una inmensa urbe. Y a pesar de sentir que el campo, el mar y la montaña nos han quedado de pronto tan lejos. Porque siempre existe la mágica oportunidad de dejar que el asombro nos tome por asalto una tarde cualquiera, mientras caminamos entre los árboles (¡los rayos del sol se recortan entre sus copas, cargadas de hojas verdes!).

Para vos que andás siempre buscando momentos y espacios así, donde sentirte a gusto con aquello que te rodea. Y para vos, que querés recuperar esa ancestral conexión con el pasto, el agua, el sol y los animales que conforman nuestro maravilloso entorno vital. Para todos, todos aquellos que quieran descubrir el encanto de la vida a través de ojos nuevos. ¡Va con todo el amor del mundo nuestra flamante edición primavera!

Y para que empieces a palpitar tu propia aventura hacia el lado salvaje, te compartimos el editorial del nuevo número:

Naturaleza madre

Hubo un tiempo en que los seres humanos vimos en los elementos de la naturaleza el encanto de la vida. Nos sabíamos parte de un todo integrado y vivíamos con las otras especies en total armonía. Endiosábamos al sol y a las piedras, al agua y a los pájaros. Convivíamos con los espíritus del bosque. Pintábamos en las rocas escenas de cacería porque creíamos en el poder de las criaturas salvajes. Solo matábamos para comer, para abrigarnos y, a veces, para ofrecer a los dioses un sacrificio. Los árboles representaban lo sagrado. Y la madre naturaleza nos prodigaba sus frutos con toda su generosidad.

Pero llegó un tiempo –otro tiempo– en el que dejamos de lado ese vínculo y nos alejamos, comenzamos a mirar al entorno como algo externo, disociado de nosotros, que debía satisfacernos y ser solo parte de una cadena de producción imparable. Hasta que vimos los resultados reflejados en el desastre ambiental que hoy, sabemos, ha puesto en peligro el equilibrio del planeta.

¿En qué momento decidimos dejar de cuidar y de abrazar? ¿Cuándo nos separamos de nuestra madre tierra? Esa tierra que, en palabras de un anciano de la tribu seattle, “no nos pertenece a los hombres sino que nosotros le pertenecemos a ella. Y lo que le pase a la tierra les sucederá a los hijos de la tierra”.

En vísperas de un nuevo mes de la madre, queremos celebrar también a la naturaleza, que brota y se prepara para dar sus frutos; festejar una estación del año en la que, una vez más, seremos testigos de cómo la vida se manifiesta en toda su potencia.

Iniciamos este ciclo de la mano de una de nuestras entrevistadas, Mariana Carrizo, coplera y madre, que le canta al viento, a los cerros y a los cóndores. Escuchamos las palabras de Kathleen Dean Moore, una de las voces consultadas en el dossier, que dice: “Estamos hechos de tierra y la tierra está hecha de estrellas”. O  las palabras de Bernardo Nante, que rescata “una sabiduría de la Tierra misma que se manifestará cuando el hombre sepa escucharla con amor”.

Así, con esta inspiración, les proponemos reconectarnos con la naturaleza madre. Frente a la magnificencia de un paisaje norteño y al cielo clarísimo del altiplano, en la orilla de un río, en un parque que despliega sus colores, o al ver las plantas que crecen en jardines, plazas, balcones y patios urbanos. Lugares que crecen de la mano de quienes saben sembrar, cultivar y cosechar vida. ¡Feliz primavera!

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