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Hijos

13 julio, 2016

Diario de maternidad

Lo que para Victoria Llorente empezó como tímidos posteos en Facebook sobre los avatares de ser madre, terminó en Tejiendo infancia, un libro-objeto cargado de ternura y bellísimas imágenes.


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Victoria es mamá de Mila y Tania. Con ellas juega y aprende todos los días.

Cuando estaba embarazada no me imaginaba que todo iba a cambiar tanto.  Los primeros meses después de que nació Mila, tenía la sensación de que nunca más iba a poder hablar de otra cosa que no fuera de mi hija; creía que no iba a volver a tener un espacio para la creatividad y para dedicarme a mi profesión”. El tiempo y la experiencia le iban a enseñar a Victoria Llorente que aquello no iba a ser así para siempre, que el debut de una mujer en su rol de madre es siempre intenso, y que lo único que no tiene vuelta atrás es la posibilidad de acompañar al 100% a esa persona que acaba de llegar al mundo. Pero, mientras tanto, a aquellos temores e inseguridades que experimentaba a la par de la maternidad, Victoria decidió ponerles palabras y compartirlas en Facebook. También escribió sobre la alegría, la ilusión y el asombro que iban llegando de la mano de Mila, primero, y de Tania, después. Y lo que empezó como posteos que solo veían amigos y familiares en su lista de contactos, se convirtió en mayo pasado en Tejiendo infancia, un libro-objeto donde Victoria resume y reúne la intimidad de sus experiencias como madre, una suerte de diario en el que los avatares cotidianos de la maternidad están plasmados con sencillez y  honestidad.

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Libro objeto de tapas duras. Mide 17 cm x 17 cm.

Hace unos días me preguntaron si sentía que venía haciendo un buen trabajo como mamá. Si me arrepentía de algo, si me criticaba, si me aplaudía, si me juzgaba o me retaba por no hacer mejor las cosas. No dije sí, no dije que no. Solo le dije a mi amiga que, hace unos meses, cuando Mila tenía apenas semanas de vida, me encontré llorando desconsolada por el miedo a no poder ser la mejor mamá para ella. Aquella vez, del otro lado del teléfono, había otra amiga, que no todavía no tiene hijos. Ella me dio una respuesta que me la repito casi todos los días cuando empiezo a dudar de mí misma. ‘A ella le basta tu presencia’. No digo que mis miedos hayan desaparecido, pero cuando llega el ‘monstruo’ de la crítica, me acuerdo de que a mi hija, como a mis amigas, solo les basta con que yo esté”. Párrafos cortos con reflexiones, pensamientos, micro relatos, simples pero cargados de auténtica emoción, uno página de por medio, intercalados por bellísimas ilustraciones a color, reunidos en un libro de tapas duras de 17 por 17 centímetros. De eso se trata Tejiendo infancia, una publicación independiente.

Ir sin miedo

“Ella ya camina. Va, viene, se cae. Se tropieza, se vuelve a levantar, se vuelve a caer, se agarra de un mueble y se levanta una vez más. Da dos pasos y vuelve a tropezar. Sigue gateando un poco. Llega. Con la ropa húmeda, con la cara negra, con las manos sucias y sus cuatro dientes que asoman. Ella ya sabe que puede llegar adonde sea con sus dos piernas y sus dos bracitos que la ayudan a levantarse siempre. Va sin miedo (…) Es que ellos saben, más que nadie (…) no siempre sirve mirar hacia atrás”. (Fragmento de Tejiendo infancia, de Victoria Llorente).

Criada en la Ciudad de Buenos Aires, Victoria Llorente, 34 años, periodista gráfica y autora del blog Tejiendo Historias, dio vida a sus dos hijas y también a su primer libro en el campo, donde vive desde hace 4 años con su marido, Nicolás. La pareja eligió mudarse a una casa en el interior de la provincia de Buenos Aires, a más de 10 kilómetros del primer pueblo, Roberts, y a 400 Km de la Capital, para formar su familia. Allí ven crecer a Mila (3) y a Tania (1 año y medio), con permiso para meterse en la huerta hogareña y embarrarse hasta el cansancio, rodeadas de perros, caballos y gallinas ponedoras.

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Ilutraciones de Wonky Steverlynck.

Desde el silencio que rodea su casa, Victoria cuenta cómo se gestó Tejiendo Infancia: “El libro terminó siendo libro de casualidad. Empecé a escribir en febrero de 2014. Mila tenía 10 meses y recién ahí conseguí a alguien que me viniera a ayudar todas las mañanas. Recién entonces pude retomar mi vida con la computadora, con mis palabras. Ese día me levanté y me acordé de una frase que me dijo un día mi mamá: ‘Vos tenés que aprender que las cosas buenas se hacen a fuego lento’. Justo había empezado a cocinar muchísimo, a estar más tiempo en la cocina, y con mi hija yendo y viniendo para todos lados, y yo atrás de ella, empecé a darme cuenta de que la única manera de que no se quemara la cocina era cocinar a fuego muy bajito. Lo escribí en Facebook y automáticamente empezó a tener  varios ‘Me gusta’. Cada semana escribía algo que hacía Mila relacionado con una metáfora de la vida en general, súper motivada por mis amigos y conocidos. Viajaba a Buenos Aires y muchos me decían: ‘Te leo en Facebook, ¡a mí me pasa lo mismo!’. Se trataba de darle una vuelta positiva situaciones agotadoras. La maternidad genera mucho cansancio y mucha angustia de ratos, y escribir para mí era una manera de detenerme y mirar las cosas de otra manera”.

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A los textos de Victoria los acompañan ilustraciones de la diseñadora Wonky Steverlynck. También, tramas de mantelitos o servilletas de la abuela de Victoria, que ella atesora. El señalador es un pedacito de género tipo encaje. El resultado es un libro que página a página comparte la intensa experiencia de la maternidad matizada con ternura, humor e imágenes de la infancia.

Lo que más me importa es que se difunda el mensaje, que llegue, que mueva, que pueda ayudar a madres y mujeres en momentos oscuros —dice Victoria—. Este librito está pensando para que te saque un poco de eso. La maternidad es real, linda, tierna, pero no soy la mamá perfecta: solo intento dar una visión optimista para los momentos difíciles”.

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Cómo conseguirlo:

Si querés comprar el libro, podés escribir a tejiendoinfancia@gmail.com. Se puede pagar vía transferencia o contra entrega a domicilio. También podés ir a comprarlo a L&R Handcraft, Montevideo 1691, CABA. Cuesta $ 250 con envío incluido.

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