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Sophia - Despliega el Alma

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Inspiración

15 enero, 2018

Destellos luminosos de la vida cotidiana

Hay ciertos instantes de todos los días que son sagrados, que le dan sentido a nuestros días y que nos conectan con nuestro ser más profundo. Una lectora los enumeró en una carta que quiso compartir con Sophia, y además invita a otros lectores a que se sumen a la conversación y continúen la lista.


Hoy el día en la redacción empezó distinto. A diario -aunque no siempre- solemos tener nuestras actividades programadas: hoy hacemos tal cosa, mañana otra, hoy subimos tal nota a la web, mañana la otra, y así. En general,  tenemos una agenda de reuniones y tareas por hacer, entrevistas pautadas, etcétera. Hoy, sin embargo, algo nos cambió la programación (y el ánimo del día). Recibimos una carta. Una bellísima carta de una lectora a la que no conocemos personalmente, ni sabemos nada de su vida, ni de su historia, pero que eligió compartir en un mail para la revista y las lectoras, una suerte de manifiesto del valor de las pequeñas cosas, en la que además invita a otros a seguir la conversación y agrandar la lista. Allí dice, por ejemplo: “Amo la tranquilidad de un domingo / Amo estar acostada al lado de mi hija mientras me abraza y leemos juntas. / Amo escuchar que mis hijos juegan, toman mate y se ríen en la cocina. / Amo la rutina diaria ya que me da seguridad y me hace valorar el tener todo lo que tengo“.

Sin pretensiones y con sencillez, la autora enumera los instantes que la iluminan, destellos de vida cotidiana que dan sentido, que responden a esas preguntas a veces demasiado frecuentes de “para qué” y “por qué” estamos aquí, en esta vida que muy a menudo se pone áspera.

No sabemos quién es Analía Duo, pero sin conocerla personalmente, le agradecemos: la honestidad, el cariño, la confianza al compartirnos su tesoro más preciado (aquello que considera sagrado). Su carta termina con una invitación: convoca a que otras personas se sumen a la conversación y compartan lo que aman.  Junto con Analía, entonces, los invitamos a sumarse a su propuesta de continuar la lista y escribir aquello que aman. Y a compartirlo, por supuesto. Pueden escribirnos a info@vivisophia.com o pueden dejarnos sus mensajes en Facebook. Si no lo quieren compartir, bien vale la pena recordarlo, aunque más no sea en silencio y en la intimidad del corazón.

A continuación, la carta de Analía:

Amo

Amo escribir, leer, descubrir, crear, reflexionar….

Me hacen sentir yo.

Amo ese encuentro donde puedo volcar por escrito mis pensamientos. Donde se unen la mente y la mano que escribe obedientemente.

Amo ese instante, ese momento único donde por un rato me siento plena.

Por un lapso breve de tiempo puedo interpretar mi voz interior, puedo callar mis miedos y preocupaciones e interceptar una frecuencia superior.

Amo ese espacio personal donde no hay ruidos, no hay distracciones, donde las letras se amontonan ordenadamente fluyendo en armonía, vaciando mi alma en palabras que a su vez me dejan una sensación de paz.

Amo la quietud que me genera el expresar con sinceridad todo lo que mi mente contiene, lo que mi corazón acumula y de alguna manera puja por salir.

Amo la tranquilidad de un domingo.

 Amo estar acostada al lado de mi hija mientras me abraza y leemos juntas.

Amo escuchar que mis hijos juegan, toman mate y se ríen en la cocina.

Amo la rutina diaria ya que me da seguridad y me hace valorar el tener todo lo que tengo .

Amo el tener un objetivo claro hacia donde ir… Aunque no sea fácil, me da propósito y me motiva a vivir.

Amo los lugares con poca gente, donde puedo escuchar al otro sin esfuerzo, donde no me aturde la música, donde salgo de la locura de la ciudad, las corridas y el trajín. Y disfruto de la naturaleza.

Amo comer sano casi siempre y amo comer cualquier cosa cada tanto.

Amo cocinar con tiempo, sin apuros.

Amo dormir bien, abrazar a mi marido y saber que somos uno.

Amo darme cuenta que las veces que me tocó sufrir fueron escalones para crecer y aprender. Las veces que lloré tanto me enseñaron a ponerme en el lugar del otro y saber que somos todos iguales. Que todos tenemos el mismo final, que somos polvo. Que nada nos llevamos…..sólo lo que damos.

Amo los días viernes, que me generan un entusiasmo especial ya que estamos todos en familia, teniendo más tiempo unos con otros.

Amo charlar con mis amigas, amo andar descalza en la cocina, amo la gente sencilla.

Amo descubrir a Dios en mi propia debilidad y pobreza. Es su lugar preferido donde logra tocar mi interior y transformar el dolor en algo extremadamente superior.

Amo tantas cosas que podría seguir anotando pero dejo esta carta abierta para que otro siga escribiendo todo lo que ama y pueda percatarse al hacerlo de  cuántas vivencias inadvertidas son las que en verdad importan y nos hacen percibir la esencia de nuestra existencia.

Analía

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