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18 enero, 2018 | Por

Cuentos de princesas, segunda parte

De la mano de la fotógrafa inglesa Sarah Maple, ellas dejaron atrás sus pomposos mundos de ensueño para convertirse en mujeres trascendentes, con vida propia. Una verdadera celebración visual que vale la pena recorrer y compartir.


Graduadas: Ariel y Jazmín de cara a su futuro profesional. Foto: Sarah Maple.

La sirena Ariel y Jazmín posan radiantes, sosteniendo su diploma entre las manos, mientras Blancanieves mira fijo el tubo de ensayo en el laboratorio. Cenicienta empuña el bisturí en una cirugía mayor, con su abundante cabellera rubia sosteniendo la corona. Imposible contener la sonrisa y entrar de lleno a un juego propuesto por el humor y el colorido de las imágenes, donde la autora de esta serie no solo compone las escenas para las fotos, ¡además es protagonista cada una de las tomas!

Cenicienta en el laboratorio. Foto: Sarah Maple.

La sonrisa se agradece, pero hay algo más en sus imágenes. Al menos, esa es la intención de la fotógrafa inglesa Sarah Maple, autora de este trabajo, quien asegura que se trata de un acto de justicia para las famosas princesas de los relatos infantiles, eternamente condenadas a ser rescatadas y desposadas por sus respectivos príncipes. “Yo creo que ellas aspiraban a finales más felices que ése”, apunta en diálogo con Sophia, satisfecha de haberlas convertido en mujeres decididas y dedicadas a hacer algo más con su vida.

Cenicienta, una eximia cirujana. Foto: Sarah Maple.

Es que para Maple, el arte es sobre todo un activismo. Y así lo transmite en su forma de mirar y retratar el mundo que la rodea. “Siempre intento dejar una fuerte impronta en lo que hago. En esta serie, por ejemplo, quería que la gente cuestionara los estereotipos que nos alimentan desde que nacemos. Esos que nos dicen cuál es el rol que la sociedad espera de nosotros”, resume la autora del trabajo que bautizó Disney Princess Series, donde se puede ver a las célebres protagonistas de historias infantiles en situaciones a priori graciosas, aunque también sean un testimonio fehaciente del poder visual que nos reservó, durante décadas, el machismo. “Creo que el cambio es posible y que debemos comenzar con nuestros propios enunciados y acciones cotidianas. Los pequeños aportes hacen la diferencia”, sostiene Sarah.

Luego de una brillante carrera como abogada, Jazmín llega a jueza. Foto: Sarah Maple.

Satisfecha de que en la actualidad la sociedad y, con ella, las películas de Disney vayan madurado en cuestiones de género, todavía ve un peligro latente en muchas de las historias que se siguen contando: “Hay que desterrar el mensaje de que los hombres son activos y se enfrentan al mundo y que las mujeres somos pasivas y estamos esperando ser rescatadas por ellos. Me pregunto cuánto de eso queda con nosotros para siempre”.

Ariel, la sirenita, preside una importante reunión de negocios. Foto: Sarah Maple.

Sarah mira y mira. Y en sus ojos aparece un brillo especial cada vez que encuentra mujeres fuertes a quienes retratar. Convencida, además, del valor de mostrar la profundidad de aquello que pasa a su alrededor, sus portfolios involucran diversas cuestiones de fondo, como pueden serlo temas tan delicados como el Brexit, la soledad y la violencia, porque el compromiso es el lugar desde donde ella elige hacer foco. “No digo que todos tengamos que estar afuera con pancartas y protestas; pero creo que siempre podemos ser ‘activos’. Los pequeños actos pueden crear un cambio cultural. Incluso usando las redes sociales para difundir noticias y promover causas, siempre podemos ayudar a cambiar la mirada”, concluye.

Bella, DT de un equipo de fútbol, da instrucciones durante un partido. Foto: Sarah Maple.

La mujer detrás de la lente

Sarah Maple nació en 1985 en Inglaterra. Y aunque comenzó a andar el camino del arte de la mano del dibujo y la pintura (se graduó en Bellas Artes en la Universidad de Kingston), un profesor le aconsejó abocarse también a la fotografía para mejorar sus recursos técnicos y simbólicos. Desde entonces, asegura, todo fluyó: convertida en una artista visual que ganó varias becas y premios, Maple es reconocida por sus fotografías audaces, valientes, traviesas y ocasionalmente polémicas, que desafían nociones de identidad, religión y el statu quo. Según explica, gran parte de su inspiración se origina en el hecho de haber sido educada en la libertad y el respeto, por padres que pertenecían a culturas diferentes, como la occidental y la musulmana. “Tengo padres mixtos: mi madre es musulmana y nació en Kenia (pero es de ascendencia iraní), y mi padre es británico”.

Autorretrato: la pintora y fotógrafa inglesa Sarah Maple, divertida frente a su cámara.

Conocé mas sobre su trabajo en www.sarahmaple.com

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