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Sustentabilidad

8 marzo, 2016

Mujeres que cuidan la tierra

Una vida más ecológica es posible. Hoy te presentamos a un grupo de mujeres que trabajan en temas mediambientales para conseguir un mundo mejor. ¿Querés saber quiénes son y cómo hacer eco de su misión?


Las palabras con música de la Abuela Margarita –sabia integrante del Consejo de Abuelas– representan la ancestral sabiduría de la tierra y resuenan con fuerza en estos días en los que el planeta sufre y llora la falta de cuidado. Desde tiempos ancestrales, los pueblos originarios vivenciaron la tierra como protagonista y motora de sus vidas. Con la llegada del mundo moderno, por alguna razón, la humanidad perdió ese contacto natural con la llamada Pacha Mama. En la actualidad la pérdida de ese contacto ha ocasionado consecuencias y un impacto negativo en la vida del planeta. Quienes supieron guardar esa conexión biológica con la vida –sobre todo por el hecho de ser madres– han sido especialmente las mujeres. Pero también fueron ellas las que, durante siglos, no tuvieron voz. Hoy la situación va cambiando y son cada vez más las voces femeninas que, además de pronunciarse y llamar a la concientización de todos, entran en los ámbitos de decisión.

“Desde que soy abuela, veo las cosas con otra perspectiva y temo que mañana mis nietos me pregunten: ‘¿Qué hiciste cuándo podrías haber hecho algo por el planeta? ¿Por qué tu generación falló?’. No podemos permitirnos que las futuras generaciones lleguen a plantearnos ese interrogante”, contó emocionada y preocupada a la vez Kathleen Wynne, premier de Ontario, en el Climate Summit of the Americas en Toronto, Canadá, semanas atrás. El enfoque de Wynne no es casual. Su planteo sobre la necesidad de hacer algo frente al daño que le estamos ocasionando a la naturaleza va más allá de su rol como representante gubernamental, y encuentra sus bases en su realidad como abuela y en sus preocupaciones más cotidianas como mujer.

“Desde que soy abuela, veo las cosas con otra perspectiva y temo que mañana mis nietos me pregunten: ‘¿Qué hiciste cuándo podrías haber hecho algo por el planeta? ¿Por qué tu generación falló?’. No podemos permitirnos que las futuras generaciones lleguen a plantearnos ese interrogante”, expresó Kathleen Wynne.

“La naturaleza femenina está muy conectada con la Tierra”, sostiene en este otro rincón del mundo otra mamá, Angie Ferrazzini, alma máter de Sabe la Tierra, en relación con este vínculo diferencial que tiene la mujer con la creación de vida a partir del ciclo menstrual y de la posibilidad de dar a luz. En ese sentimiento innato por cuidar a los hijos y pensar en su futuro, la mujer evidencia una mayor conciencia sobre el respeto y el cuidado hacia la naturaleza. “Debemos aprender a corrernos del saber y escuchar a la Tierra porque ella nos da señales. Tenemos que aprender cómo cada una puede promover un cambio; cómo podemos cuidar el hoy para las generaciones que vienen”, agrega Ferrazzini, cuyo trabajo diario en el mundo emprendedor sustentable le ha permitido comprender que somos las mujeres las que más nos ocupamos de cuidar y preservar la vida.

En este sentido, en el libro Hot, rica y verde: la fórmula secreta que las mujeres están utilizando para ser ricas y salvar el planeta, la productora de cine, artista y activista ambiental Rebecca Harrell Tickell también brinda una mirada diferente sobre el rol de la mujer en relación con el desarrollo sustentable, a partir de los casos de éxito y fracaso de emprendedoras que supieron combinar su vida diaria con una mirada en armonía con la Tierra.

Pero claro que no solo las mujeres levantan la voz por estos días. También hay hombres, algunos de ellos muy poderosos, en el buen sentido, por su eficacia a la hora de transmitir mensajes. “Lo que está ocurriendo en el mundo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural sin temores, y con la esperanza de impulsar una concientización planetaria”, sostuvo el propio papa Francisco en su encíclica Laudato SI’, en mayo pasado. No es casual que por primera vez un papa escriba una encíclica con la ecología como preocupación central. No es casual que en ella señale a los políticos por la falta de acción conjunta en pos de intereses personales, y a las empresas por enriquecimiento propio en detrimento de la naturaleza. No es casual que hoy se hable cada vez más fuerte, en el mundo entero, de sustentabilidad.

“Lo que está ocurriendo en el mundo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural sin temores, y con la esperanza de impulsar una concientización planetaria”, dijo el papa Francisco en su encíclica Laudato SI.

La vida sustentable bajo amenaza

A través de un sistema capitalista de producción basado en la explotación de recursos naturales y de un hiperconsumo regido por la obsolescencia  programada, la humanidad ha generado un daño sobre el planeta que se incrementa y cuyos impactos se evidencian a nivel mundial. Incluso hoy, si todos los habitantes tuviéramos el nivel de vida de un ciudadano norteamericano medio, necesitaríamos casi cuatro planetas para vivir. Lluvias más intensas y frecuentes, fenómenos naturales en lugares donde antes eran inexistentes, extinción de especies, contaminación son todos signos de la problemática más desafiante de este siglo: el cambio climático. En diciembre próximo, en la Conferencia de las Partes (COP21), en París, los líderes políticos del mundo firmarán un acuerdo para hacer frente al problema. La cuestión de género no pasará para nada inadvertida ese día.

Las mujeres pertenecemos a los grupos más vulnerables frente al cambio climático. En la ciudad, la mujer se ve afectada ante situaciones de inundación y otros fenómenos climáticos. En las áreas rurales, la situación es más grave. Denise Fontanilla, activista del Movimiento Asiático de la Deuda y el Desarrollo, ejemplifica la situación en su lugar natal, Filipinas: “Las mujeres que trabajan en la producción de alimentos y en agricultura son más dependientes de los recursos naturales y, por lo tanto, se ven más perjudicadas ante los desastres climáticos”.

Sin embargo, la vulnerabilidad y las situaciones adversas no le quitan a la mujer la posibilidad de ser protagonista desde la acción. En algunos casos, más bien la impulsan a buscar soluciones y mejoras para su comunidad. Abby Rubinson, especialista en temas ambientales de la organización Earth Justice, dice: “Que seamos considerado un grupo vulnerable no significa que no podamos hacer nada. Es necesario que se escuchen nuestras voces cuando se toman las decisiones en las cumbres del clima. Decisiones que suelen ser tomadas por hombres. Las mujeres tenemos una perspectiva diferente sobre la salud, la educación, la reproducción, el planeta; tenemos otra experiencia personal para pensar estos temas”. Por su parte, Renee Karunungan, directora de Dakila, una organización defensora de los derechos humanos, es enfática al respecto: “Los hombres no pueden decidir por nosotras ante el cambio climático. Como mujeres, tenemos una intuición diferente y aún más cuando se trata de temas de la naturaleza”.

Está en nuestras manos la posibilidad (y la responsabilidad) de empezar a revertir esa situación, de generar un cambio, de adoptar un modo de vida más sustentable.

Mujeres con espíritu ecológico

“No importa cuál sea la plataforma, si leen un diario, un blog o una revista; traten de buscar información sobre la sustentabilidad. Si están informadas, siempre se puede hacer algo”, recomienda Rubinson.

Uno de los espacios para buscar información es la plataforma labioguia.com, que intenta concientizar sobre la sustentabilidad en todas sus formas. “No se trata solo del ambiente sino de realizar un cambio de 180 grados en todos los aspectos de la vida. Lo importante es enfatizar el empoderamiento”, contó a Sophia Olivia Estragó, directora de la iniciativa, y enfatizó la importancia de comprar productos de empresas que cuiden el ambiente, traten bien a sus empleados y puedan vincularse positivamente con sus comunidades vecinas. Cabe destacar que más del 70% de las lectoras de La Bioguía son mujeres de entre 25 y 54 años. Estragó analiza estas cifras: “No hay duda de que las mujeres son más empáticas hacia los temas de la sustentabilidad en la búsqueda de una acción concreta para impactar positivamente en el mundo”.

Mercedes Esperón, representante de la Fundación Biosfera, resume esta mirada en consejos prácticos: “Se puede hacer mucho en el día a día al no optar por bolsas de plástico, comprar alimentos de producción local, movilizarse en transporte público o bicicleta para reducir las emisiones de carbono, separar y reciclar residuos, enseñar a los hijos a hacer una huerta o elegir artículos de cosmética biodegradables”. Por su parte, Ferrazzini, aconseja: “Dejen aflorar el ser mujer en el hacer, y vayan detrás del camino del ser y no del tener. Frente a un contexto de un consumismo exacerbado, pongamos límites a nuestros hijos y a nosotras mismas a la hora de consumir”.

La historia ha demostrado que fueron las mujeres las que promovieron los cambios en pos de la Tierra y quienes hoy lideran desde el ámbito social, privado y político el camino hacia un estilo de vida más sustentable. A la hora de pensar juntos en “un futuro común”, y tal como resumió el papa Francisco más recientemente en el lema de su encíclica, hagamos el esfuerzo en cada familia, barrio, escuela o institución de no perder de vista ni un solo día el cuidado de nuestra casa común, el planeta Tierra o, lo que es lo mismo, el cuidado de la vida.

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Vandana Shiva

VANDANA SHIVA

Inspirada en la resistencia no violenta de Mahatma Gandhi, a los 21 años participó del movimiento de mujeres Chipko, que buscaba impedir la tala de bosques en el Himalaya. Esta científica, filósofa y escritora india –ganadora del Premio Nobel Alternativo en 1993 “por situar a la mujer y a la ecología en el corazón del discurso moderno sobre el desarrollo”– ha sido una fiel representante del “ecofeminismo” y creó Navdanya, una fundación que impulsa y difunde la agricultura ecológica. “Las mujeres de la India han desarrollado 200.000 variedades de arroz a lo largo de milenios, pero ninguna de ellas se dirigió a su hermana y le dijo: ‘He producido este nuevo arroz. De ahora en adelante, es mi propiedad. De ahora en adelante, me pagarás regalías. La semilla es el primer eslabón de la cadena alimentaria. Salvarla es nuestro deber y compartirla, nuestra cultura”, explicó la reconocida activista.

www.navdanya.org

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Jane Goodall

JANE GOODALL

“Si aceptáramos que no somos los únicos seres que tenemos personalidad, una mente, sentimientos y conciencia, nos empezaría a resultar incómodo ver cómo tratamos a otros animales que habitan la tierra. Todos somos animales”, dice y repite adonde va esta conservacionista, activista y primatóloga que, a los 81 años, continúa con la misma convicción y pasión por generar conciencia sobre el cuidado de las especies y el planeta. Su historia es tan conocida como admirable: a los 24 años, Jane Goodall decidió instalarse en Tanzania para estudiar a los chimpancés en su hábitat natural. Por entonces, su decisión fue en contra de las costumbres de la época y de una sociedad machista que no veía con buenos ojos que una mujer viviera en la selva con motivos científicos, pero ella persistió, con el apoyo de su madre, otra amante de la naturaleza. Hoy su mensaje  impulsa a otras mujeres del mundo entero.

www.janegoodall.com.ar

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Christiana Figueres

CHRISTIANA FIGUERES

Los ojos de los principales responsables de tomar decisiones en el mundo están puestos este año en esta mujer costarricense. ¿El motivo? Christiana Figueres ocupa el cargo de Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) y su presencia resultará relevante en diciembre próximo, cuando el organismo selle un acuerdo entre todos los países para asumir responsabilidades y actuar frente al cambio climático. Dedicada al análisis de esta problemática en distintos medios, Figueres refleja la combinación perfecta entre el espíritu latinoamericano, la sensibilidad femenina y la intelectualidad de la mujer para exigir una fuerte toma de decisiones y acción: “Debemos actuar con urgencia para que las convenciones hagan historia. Hará falta determinación para afrontar el reto del cambio climático”.

www.unfccc.int/es

Por Tais Gadea Lara @TaisGadeaLara

Publicada en noviembre de 2015. 

ETIQUETAS Christiana Figueres ecología indígenas Jane Goodall madre tierra Vandana Shiva

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