Última Edición

Sophia - Despliega el Alma

  • Seguinos

POR Maritchu Seitún - Columnistas

17 agosto, 2017

Ser buena gente, ese valor

Cultivar el lado luminoso de nuestros hijos es un desafío para quienes fuimos criados por padres de otras generaciones. Por eso, Maritchu nos propone una guía de pensamiento para educarlos en el amor: muchos abrazos, buenos valores y límites precisos cuando haga falta.

Los padres queremos que nuestros hijos sean respetuosos, responsables, buenos amigos, honestos y generosos. En pocas palabras, ¡que sean buenas personas!

Para la generación de mis padres esto implicaba hacer desaparecer nuestros malos pensamientos, deseos o sentimientos (“Prestale, no seas mala”, o “¿Cómo no vas a querer ir a  almorzar a la casa de tus abuelos?”). Muchas veces teníamos que esconderlos, negarlos y nos educaban para que erradicáramos de nuestro mundo interno esos “malos” deseos, pensamientos o sentimientos e instaláramos en su lugar valores y virtudes (así llamamos a nuestros valores morales encarnados cuando se transforman en acciones). Lo lográbamos, pero a costa de nuestra autoestima, ya que allá adentro, escondidos, estaban ciertos rasgos de nuestra personalidad que no nos animábamos a mostrar por miedo a perder el amor de nuestros padres.

Muchos años atrás, Carl Jung nos explicó que los seres humanos tenemos una “sombra” y llamó así a la parte oscura de nuestra persona que preferiríamos no tener, que no les gustaba a nuestros padres, o que no nos gustaba a nosotros. Desde chicos aprendimos a no aceptar nuestra sombra y/o a esconderla del mundo ahí afuera.

Al nacer, los bebés son sombra pura; solo pueden pedir y recibir, no pueden ser generosos, respetuosos ni esperar su turno. Podríamos verlos “defectuosos” en un sentido poco habitual, como “ausencia de las cualidades que debe tener una cosa (o persona)”. A partir de allí podemos concebir la educación en valores de un modo distinto: de la mano de padres que aman y cuidan es que los niños pueden hacer crecer su lado luminoso para transformarse en personitas que tienen valores y viven de acuerdo con ellos.

Los valores aparecen en los niños por un proceso de llenado: los padres los quieren y comparten con ellos su vida y su tiempo, y con el alma plena de tanta entrega de papá y mamá, van aprendiendo a amar y a compartir. A eso se suma el ejemplo de sus padres (lo que los chicos los ven hacer) y así surgen en ellos los valores desde la autenticidad y el verdadero self, y no desde la sobreadaptación, las ganas de agradar y de que los quieran.

“Podemos concebir la educación en valores de un modo distinto: de la mano de padres que aman y cuidan es que los niños pueden hacer crecer su lado luminoso para transformarse en personitas que tienen valores y viven de acuerdo con ellos”.

De tanto ser queridos, aprenden a querer; de tanto ser besados, a besar, y de nuestra responsabilidad, mesura, veracidad, fidelidad, compromiso, respeto y confianza, van brotando en los chicos esos mismos rasgos a medida que crecen.

Esto no significa dejarlos hacer lo que quieran, y muchas veces tendremos que poner límites cuando no tomen la buena decisión, aquella que concuerda con los valores que les transmitimos. Para poner un ejemplo: si los primos de Mariana (5) vienen a jugar, invitemos a que preste sus juguetes (“En la casa de tus primos, jugás con los de ellos. ¿Cuáles te parece que usemos cuando vengan?”), y si se resiste a hacerlo, le pedimos que guarde aquello que no quiere compartir y le explicamos que ella tampoco va a poder jugar entonces con esos objetos. Resulta una fórmula eficaz para que guarde solo uno o dos juguetes y decida compartir el resto

Ahora, eso sí, antes de compartir un juguete, los chicos tienen que estar seguros de que lo poseen del mismo modo que, antes de poder compartir a mamá, tenían que sentirla propia el tiempo suficiente. Confiemos en nuestro amor y nuestro modelo que, sumados al crecimiento y la maduración, les permitirán desplegar muchos de los valores y virtudes que nos gustaría que aprendan.

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()