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Sophia - Despliega el Alma

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POR Cristina Miguens - Punto de Vista

14 agosto, 2014

De buitres y otros signos

En los últimos días sucedieron varios eventos que me sacudieron mucho el alma, alguno en lo personal familiar, pero otros en lo colectivo. Todavía no se habían apagado las escenas de vandalismo en el Obelisco después de la final del Mundial cuando un avión comercial fue derribado con un misil por separatistas ucranianos, presumiblemente con el apoyo técnico y militar de Rusia, lo que dejó casi 300 muertos… Al mismo tiempo recrudecía la violencia en Gaza con la mayor ofensiva de Israel en cuatro décadas de conflicto. Al cierre de esta columna, en la Argentina se agudiza la crisis y el Gobierno sigue sin haber resuelto el conflictivo tema de los holdouts, los llamados “fondos buitre”.

Tanto escuchar la palabra “buitre”, me puse a leer. Los buitres pertenecen a un nutrido grupo de aves rapaces que se encuentran en todos los continentes, salvo la Antártida, y aunque presentan algunas diferencias, comparten muchas características. Empezando por casa, nuestros admirados y protegidos cóndores de la Patagonia son los buitres americanos o buitres del Nuevo Mundo y pertenecen a la familia de los Catártidos (Cathartidae, del vocablo griego kathartes, que significa “los que limpian”). También “catarsis” (del griego katharsis: purificación) es una palabra descrita por Aristóteles como purificación emocional, corporal, mental y espiritual. En todo caso, los buitres tienen una característica que los diferencia de las demás aves rapaces: se alimentan de animales muertos, de cadáveres, y solo en casos excepcionales de hambre, matan a un ser vivo.

Me vino a la memoria este capítulo del Evangelio de Mateo, donde Jesús explica las señales del fin de los tiempos, el fin de una era, y con precisión sorprendente, alude a los buitres como signo de que hay un cadáver. Los buitres son el símbolo del agente ejecutivo del Juicio, que eliminan lo que está muerto, lo que no tiene la verdadera Vida. Un mundo injusto y corrupto agoniza, hay muchos buitres sobrevolando la humanidad… el Reino de Dios está cerca.

Evangelio según San Mateo (24, 1-28)

Jesús salió del Templo, y ya se iba, cuando sus discípulos se acercaron y comenzaron a atraer su atención sobre las imponentes construcciones del Templo. Jesús les dijo:

“¿Ven todo esto? Pues les aseguro que aquí no va a quedar piedra sobre piedra. Todo será destruido”.

Luego se fueron al Monte de los Olivos. Jesús se sentó y los discípulos se le acercaron y le preguntaron en privado:

“Queremos que nos digas cuándo va a ocurrir esto. ¿Cuál será la señal de tu regreso y del fin del mundo?”.

Jesús les contestó:

“Tengan cuidado que nadie los engañe. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy el Mesías’ y engañarán a mucha gente.

Ustedes tendrán noticias de guerras aquí y allá. Pero no se asusten, pues así tiene que ocurrir, pero no será todavía el fin. Porque una nación peleará contra otra, y un país hará guerra contra otro; y habrá hambres y terremotos en muchos lugares. Pero todo eso serán los primeros dolores del parto. Entonces los perseguirán a ustedes, y serán torturados y asesinados. Todo el mundo los odiará por mi causa. En aquel tiempo muchos renegarán de su fe, y se odiarán y se traicionarán unos a otros. Aparecerán muchos falsos profetas, que engañarán a mucha gente. Habrá tanta maldad que el amor se enfriará en muchos. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ese se salvará. Y esta buena noticia del reino será anunciada en todo el mundo para que todas las naciones la conozcan; entonces vendrá el fin.

Cuando ustedes vean lo anunciado por el profeta Daniel: el ídolo del invasor instalado en el Templo (que el lector sepa entender), entonces, los que estén en Judea huyan a los montes. El que esté en la azotea de su casa que no baje a buscar nada; y el que esté en el campo que no regrese ni aun a buscar su ropa.

¡Pobres mujeres aquellas que en esos días estén embarazadas o tengan niños de pecho! Rueguen para que no les toque huir en invierno o en día sábado. Porque será una prueba tan enorme como no ha habido igual desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás la volverá a haber. Y si Dios no acortara ese tiempo no se salvaría nadie; pero lo acortará por amor a sus elegidos.

Entonces, si alguien les dice: ‘Miren, el Mesías está aquí o está allá’, no le crean. Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas, que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos de Dios.

Miren que yo se lo he advertido de antemano. Por eso, si les dicen: ‘Miren allí está en el desierto!’, no vayan, o si les dicen: ‘¡Miren, aquí está escondido!’, no lo crean. Porque como un relámpago que se ve brillar de Oriente a Occidente, así será cuando regrese el Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres”.

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