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Mujer y política

8 febrero, 2018

Voto femenino, cien años de un hito

Esta semana se cumplió el primer centenario de uno de los máximos logros para las mujeres en el Reino Unido. Las autoridades locales reconocieron las acciones de un grupo de mujeres que, con convicción, lograron que hoy la elección de sus representantes políticos fuera un derecho sin distinción de género.


Por Tais Gadea Lara, desde Londres

 Trafalgar Square es uno de los puntos más turísticos de Londres. El paso apurado de los habitantes locales para ir a trabajar o volver a sus casas se entremezclaba con la ansiedad de los turistas por sacarse la mejor foto. Mientras el joven artista independiente Jack Elliot cantaba Hallelujah, de Leonard Cohen, ese paso apurado cotidiano y esa ansiedad de visitantes se detenía, este martes, unos instantes: cincuenta y nueve mujeres y hombres ilustrados en tamaño de figura humana, ubicados frente a la National Gallery, convocaban su atención y los hacía frenar sus pasos. “Hechos, no palabras”, “Las mujeres trabajadoras demandan voto”, se leía en unos carteles que mantienen vivas las voces de esas mujeres (y algunos hombres), que desafiaron al poder y se abrazaron a una causa que terminó por concretarse y cambió el mundo: el derecho al voto femenino, que esta semana cumplió cien años. El Hallelujah de fondo invitaba a pensar en la lucha de las llamadas sufragistas y en los sacrificios que tuvieron que hacer en pos de aquel objetivo que hoy, británicas o argentinas, diferencias históricas aparte, agradecemos.

Las manifestaciones se replicaron en distintas partes del mundo, en este caso, Nueva York.

“Make a stand” (“Realizar un apoyo”) es el nombre que se le dio a esta intervención para celebrar y conmemorar el centenario del voto femenino en Reino Unido. La muestra, que la gente pudo disfrutar el martes 6 de febrero, tuvo el propósito de darle visibilidad a las mujeres gracias a las cuales hoy hay igualdad para elegir a los representantes políticos. Sadiq Khan, alcalde de la ciudad de Londres, aseguró: “Estoy realmente orgulloso de descubrir a las mujeres y hombres cuyos nombres y retratos se grabarán en el basamento de la estatua de Millicent Fawcett, que será la primera estatua de una mujer en Parliament Square” (plaza del Parlamento, en español).

La película Las sufragistas (2015) retrata el movimiento que consiguió el voto femenino.

Un poco de historia

El 6 de febrero de 1918, el Parlamento británico aprobó que las mujeres mayores de 30 años pudieran votar. Aquel logro no fue de un día para el otro, fue el resultado de años y años de lucha, de sacrificio mental y físico por parte de un grupo de mujeres que decidió terminar con la desigualdad para conquistar los mismos derechos que los hombres.

Si hay algo por lo que aquella lucha británica marcó un antes y un después en la historia del mundo, fue por las acciones que las sufragistas llevaron a cabo y que hicieron revertir las cosas. Esas acciones, muchas cargadas de violencia y decisiones extremas, todavía reciben críticas: cien años atrás, las británicas realizaron marchas, fueron detenidas y perseguidas, reclamaron con una huelga de hambre en prisión y hasta fueron obligadas a comer por la fuerza. Una de ellas, Emily Wilding, perdió la vida al tirarse debajo del caballo del rey Jorge V en una de las manifestaciones.

Mujeres en Estados Unidos se sumaron a la exigencia de igualdad por el sufragio femenino.

Bajo el liderazgo de la organización Unión Social y Política de Mujeres, creada por Emmeline Pankhurst en 1903 en Manchester, la ciudad de las industrias textiles, esas mujeres se enfrentaron a un sistema que no les otorgaba los mismos derechos que a las hombres y que, con violencia o sin ella, terminaron por alcanzar un resultado positivo para las generaciones venideras. La bisnieta de Pankhurst es contundente respecto de la modalidad de choque que revolucionó una época: “El problema no eran ellas salteándose las leyes, eran las leyes que restringían nuestra democracia”. El lema de aquellos gritos de reclamo parecen seguir vigentes para muchos de los derechos por la igualdad que faltan alcanzar: “Hechos, no palabras”, se lee un día de febrero de 2018.

 Una lucha vigente

Cien años después, mucho se ha logrado para garantizar una mayor participación de la mujer en los distintos ámbitos de la vida social, privada, laboral y política, pero queda mucho hacer. El alcalde de Londres lo sabe y por eso, además de la intervención artística realizada este martes, impulsará una serie de acciones a lo largo de todo 2018 que tienen a la igualdad de género como eje temático. Ayer dio la bienvenida a la iniciativa Gender Networks (“Redes de Género”, en español) que promueve el empoderamiento de mujeres en el sector público y privado.

En un estudio reciente de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS, por sus siglas en inglés), se analizó la brecha salarial que aún persiste en el Reino Unido entre hombres y mujeres, y que actualmente es de 18%. La temática se puso en la agenda local con firmeza y escándalo tras la denuncia de la reconocida periodista de la BBC Carrie Gracie, en enero pasado, quien renunció a su cargo de editora en China al enterarse que cobraba menos que sus compañeros varones. Para abril de este año y por una medida establecida por ley por la primer ministro Theresa May, se espera un nuevo reporte con cifras actualizadas sobre la situación en las empresas privadas con más de 250 empleados. Pero, por sobre todo, se espera que el informe incluya las medidas que se adoptarán para eliminar la brecha. “Hechos, no palabras”.

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