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Espiritualidad

4 enero, 2019

Carta a los Reyes Magos

Te compartimos un mensaje que busca recuperar el sentido profundo de la celebración cristiana, que se repite todos los 6 de enero. Basada en el relato bíblico, recuerda la visita de los magos de Oriente al recién nacido niño Jesús. ¿Qué diría tu carta?


Por Fernando Almansa 

Logroño, La Rioja. España.

Queridos Reyes Magos, como todos los años he tratado de ser bueno, aunque no sé si lo he conseguido. En todo caso os pido que me traigáis muchas cosas, porque vosotros sí sois buenos.

En primer lugar os pido que ya dejéis de ser Reyes, porque sobran reyes y príncipes vagos y moralistas en el mundo. Sobran casas Reales que no son reales. Monarcas que representan un esquema absolutista, machista y patriarcal de sociedades inmaduras y obsoletas. Reyes cazadores y militares, con armas a cuestas todo el día.

Oro, incienso y mirra para el recién nacido

El relato bíblico cuenta que tres hombres de Oriente, siguiendo una estrella, llegaron hasta donde estaba el niño Jesús,  y le ofrecieron, a modo de homenaje, un cofre con obsequios. El evangelio de Mateo 2, 1-12 lo cuenta así: ” 1. Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2. y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo». 3. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. 4. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5. «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: 6. Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel». 7. Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8. los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje». 9. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. 10. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11. y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. 12. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.”
Biblia Católica Online.

Queridos magos, os pido que abdiquéis de vuestra condición real, que en todo caso algún día alguien os atribuyó malintencionadamente, pues nada de real os atribuyen los evangelios.

Queridos magos de oriente, también os pido que renunciéis a vuestra magia  fantástica para quedaros en simple hombres; hombres humildes que fueron a adorar a un niño pobre de un suburbio, de una cueva. Hombres inteligentes y sabios, que supieron ver más allá del resplandor de las estrellas, para interpretar un mensaje de radical revolución y cambio social.  Así que con vuestro permiso os llamaré simplemente hermanos Gaspar, Melchor y Baltasar, ni reyes, ni magos.

Queridos Hermanos Gaspar, Melchor y Baltasar, os pido que sigáis dando prioridad a lo más pequeño: a los niños, que son lo más grande de nuestra sociedad. A los pobres, que son el exponente máximo de nuestra miseria social y de nuestro deber moral de construir una sociedad mejor a partir de la lucha diaria por la justicia social.

“Somos todos y cada uno de nosotros los que hacemos la magia y los que administramos la justicia, con nuestras obras de cada día”.

 

Queridos hermanos, dejadme que os llame también hermanas, no es que crea que no tenéis el sexo bien definido, es que estoy seguro de que en el portal de Belén además de vosotros y los pastores, hubo una multitud enorme de mujeres que asistieron al parto, cuidaron del niño y de María, y probablemente dejaron  fuera de la cueva a José. Mi querido José siempre tan silenciado, tan observador, y humilde. Todas estas mujeres que no salen en las primeras escenas del Belén, pero saldrán en los momentos de la  muerte en cruz de este niño y en su posterior resurrección, seguro que estaban allí y como vosotros  y con vosotros Gaspar, Melchor y Baltasar, hubo muchas mujeres.

Queridas hermanas, os pido también que como cantaba Isabel a María, en este nuevo año que empieza se derribe a los poderosos, a los chorizos, a los políticos deshonestos, a los mentirosos institucionalizados, a los obispos infieles, a los presidentes ineptos, a los banqueros ladrones, a los injustos directivos, y a toda la escoria que flota en lo más alto de la sociedad. Y en cambio los humildes, los que sufren la crisis, el desalojo, los desahucios, el paro, la guerra, el hambre, la migración forzosa, triunfen en la revolución de la justicia que ya no puede esperar más.

Por último hermanos y hermanas me pido, os pido que caigamos en la cuenta que no hay reyes, ni magos, que somos todos y cada uno de nosotros los que hacemos la magia y los que administramos la justicia, con nuestras obras de cada día.

Queridos Reyes Magos, os prometo que el año que viene seré mejor.

P.D.: No os olvidéis de traer la Paz.

(Este artículo fue publicado por Eclesalia).

 


Si querés leer más sobre este tema, hacé click en los enlaces

Un camino hecho de estrellas para esperar a los Reyes Magos

Reyes magos revisited

 

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