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Artes

23 febrero, 2017 | Por

Cantar para tender puentes

Sí, hoy nos proponemos echar a volar nuestras melodías más personales. A solas, o en grupo. Con música o a capella. No importa de qué manera, solo resulta necesario que el encuentro sea genuino. De la mano de Alicia Ciara, cantante y docente, una invitación a descubrir ese maravilloso universo de voces que podemos componer entre todos. ¿Empezamos?


Alicia Ciara, música y docencia al calor del alma humana.

“Canto para encontrarte, la voz es el puente”, se llama el taller donde Alicia Ciara convoca a todos a cantar. ¿A todos? Sí, incluso a aquellos que no cantan, o que sí lo hacen, pero sin método e incluso, tantas veces, con un poco de vergüenza. “El canto es una de las formas más antiguas en que el ser humano ha expresado sus intuiciones profundas, sus deseos de trascendencia, su amor por la vida, por los otros, por lo divino”, explica la cantante, docente, investigadora del sonido vocal como camino, a la hora de definir la importancia de este acto profundo que nos acompaña desde que nacemos hasta que nos vamos de esta tierra llena de sonidos.

“Entre nuestros antepasados no había diferencias entre “cantantes” y “no cantantes”. ¡Todos cantaban! Cantaban alrededor del fuego, cantaban para festejar logros, uniones y nacimientos, cantaban para honrar a sus muertos, cantaban para sentirse parte de la aldea y así también, en alguna tribu del África −en palabras de Tolba Phanem, cantante y poetisa africana, defensora de los derechos civiles de las mujeres en África−. Cantaban esa canción única y particular de cada miembro, la que nacía con la persona; y cuando era necesario ayudarlo a volver a su camino, la cantaban para recordarle su identidad”.

En África, las mujeres se unen para entonar melodías que celebran la vida y la muerte.

Por esa razón, Ciara invita a cada quien a expresar lo esencial de su ser, ofrendándolo a quien pueda necesitarlo. “En el acto de cantarle a otros, se produce la alquimia”, señala mientras prepara su taller para este año, donde las reuniones implican cantar, pero también recorrer la vida a través de los recuerdos, la imaginación y los sueños. “Para diseminarlos y que crezcan en y con otros”, describe.

Para adentrarnos en este mundo de luces y cantos compartidos, charlamos con ella, con la idea de extender, aquí y allá, su valioso anhelo: que seamos almas unidas a través de nuestras voces, expresándonos por todas partes, juntos, aunque cada cual con su propio ritmo de sonidos y silencios.

−Alicia, ¿por qué siempre es una gran idea cantar? 

−Sería bueno verlo desde este lugar: ¿por qué no cantar? ¿Quién no cantó, siendo niño? Y y si cantaba y dejó de hacerlo, ¿cuándo y por qué fue? ¡Todo es beneficio cuando cantamos! Nos conectamos más y mejor con nosotros mismos, ponemos a trabajar a las neuronas a nuestro favor, liberamos endorfinas, embellecemos la cotidianidad propia y la de otros. Haciéndolo, modificamos nuestra energía y eso no se queda ahí, nos trasciende.

−¿Cuál es el valor de juntarse a cantar, ese espíritu que buscás irradiar en tus encuentros?

−Atahualpa Yupanqui, decía: “Colócate siempre detrás de tu canto, busca alumbrar, no deslumbrar”. Cuando uno canta con otros, de a ratitos −que se van haciendo más frecuentes, con el correr del tiempo− se olvida de sí mismo; deja de observarse y de ubicarse bajo la lupa y busca el bien del conjunto. ¿Qué más perseguimos los seres humanos que amar y ser amados? Cada uno de los actos que desplegamos, se dirige en ese sentido. Muchas veces nos encontramos haciendo cosas para ser vistos brillando, de cualquiera de las formas posibles. Y eso tiene que ver con nuestro ego, que claramente todos tenemos, sin excepción, aunque sin tomar en cuenta que es el padre de la mayoría de nuestros sufrimientos. Por eso, el cantar con otros nos ayuda a salir de ese lugar y a entrar en la zona del encuentro: somos, así, la gota y también somos el mar, ¡y el resultado es la genuina alegría! Entonces, van y vienen las propuestas: el juego, los mates, las risas y la compañía, cuando aparece una emoción que desborda a alguno de los participantes. Pura comunión. Para los cantantes solistas ese es el desafío: cantar para otros, ofrendando el propio canto.

−Aunque no lo hagamos de manera profesional, ¿de qué forma nos atraviesa y hacia dónde nos conduce?

−El canto restablece la armonía, cuando parece que todo se desmorona. No es magia… ¡o sí! Nuestro sonido viaja por nuestro cuerpo, como buscando reparar. Nos conmueve, y la sensación de estremecimiento es la señal de que por ahí vamos bien. Siempre les propongo a los asistentes a mis talleres, que cuando quieran elegir una canción para cantar, lo hagan cantando “a capella” y vean qué les pasa en el cuerpo. La mejor respuesta está ahí; el cuerpo no miente.

−Muchos creen (creemos) que no podemos cantar, ya sea porque no lo hacemos bien o porque quizás no existe la costumbre diaria de hacerlo. ¿Cómo desandar esa creencia?

−Lo que ocurre en muchos casos es que algo, en algún momento, bloqueó nuestra musicalidad o la forma en que la percibimos. Pero también juega en contra el desconocimiento. Por ejemplo: la mayoría de las personas canta sobre un tema ya grabado (cd, Youtube, radio). Ese otro que canta ese tema, muy probablemente no lo haga en el registro en que debemos hacerlo nosotros, y entonces creen que no pueden cantar esa canción “porque es difícil”, como suelen decir. Pero en realidad, lo que pasa es que están cantando fuera de su tesitura o registro. En ese caso, todo el trabajo es cambiar la tonalidad para cantarla y el problema más grave se acaba ahí.

−¿Cuáles son tus claves, a la hora de hacer que un ser humano se conecte con el canto?

−Tengo básicamente una y es la de conectarme con la mi propia trascendencia. Sólo desde ahí puedo acompañar a otros a hacerlo. De esa forma, puedo conectar con el otro y su mundo y acompañarlo, en la medida de mis posibilidades, en su propia búsqueda.

−En todos estos años de experiencia, ¿cuáles han sido los momentos más gratos?

−¡Sin duda los momentos de juego e improvisación! Los sonidos de todos, juntándose a jugar en el centro del estudio, las armonías que nos sorprenden, la alegría compartida, la gratitud que queda como néctar de todo lo vivido.

Si querés saber más sobre sus talleres, enviale un mail a ciaritacantovital@gmail.com Más info: Facebook: Alicia Ciara Canto Vital. Y va un regalito, para comenzar a calentar la voz…

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