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Artes

13 enero, 2017

Aylin Prandi: momento de florecer

La actriz y cantante franco-ítalo-argentina ostenta un carisma, una espontaneidad y un recorrido de vida que los productores y público local empiezan a celebrar y descubrir.


Aylin Prandi vive y trabaja abierta a las sorpresas, a las oportunidades y a lo que pueda venir.

Por Agustina Rabaini. Fotos: Gustavo Sancricca. 

Nació en Francia, de padre nacido en Turín y criado en Roma, y de madre argentina, una ex actriz. “Ellos se conocieron allá y yo viví gran parte de mi vida en París, después pasé temporadas en Roma y hace un tiempo me vine para Buenos Aires, explorando así las tres nacionalidades”, cuenta Aylin Prandi (35) en un alto de la producción de moda de Sophia de verano que protagonizó un sábado de sol en Villa Urquiza.

Bailarina, actriz y cantante, Aylin lleva años transitando el mundo del espectáculo y ya desde chiquita jugaba a disfrazarse o a desdoblarse en otras, tanto como viajaba de aquí para allá (se subió por primera vez a un avión sola a los cinco años). Mientras crecía, pasó de las clases de ballet clásico a los grupos de baile contemporáneo, y de los primeros trabajos en televisión a filmar comedias de cine, siempre cosmopolita y sensible a las diversas formas de expresión artística. Abierta a la sorpresa y a lo que pudiera venir. En rodajes, conciertos o viviendo en troupe con músicos o compañeros de elencos. Siempre en movimiento.

Actriz y espectadora en Europa

“Me fascina el cine europeo, especialmente las películas de la Nouvelle Vague y  el neorrealismo en Italia. Antes de empezar a ver teatro,  primero me interesé por el cine y mi mamá, que era tan apegada a las artes, me llevaba mucho a ver películas, a la ópera; me hacía estudiar danza, piano, música. Entre los actores que me gustan podría mencionar muchos…  Marlon Brando, Anna Magnani, Marie Trintignant, entre otros contemporáneos como Charlize Theron. También las lecturas cuentan y te hacen llegar a otros lugares, sobre todo los clásicos como Chéjov, Maupassant, Sartre, Dostoievsky”.

“En Francia estudié en el Conservatorio Municipal de Arte Dramático, cursé en la escuela de teatro Franco americaine  en París, y empecé a trabajar como actriz en la televisión en El tren, una serie de Canal Plus. Tenía 24 años y desde entonces incursioné en otros ámbitos, como cuando me puse a grabar canciones en italiano y en francés, y editamos el disco 24.000 Baci. Ahora tengo 35 y sigo tratando de aprender y de disfrutar, hay que saber tener armonía a cada edad”.

Hoy Aylin vive en Buenos Aires, donde protagoniza Por amarte así, un melodrama con actores de novela que se emite por las tardes en Telefé. Allí es Luz Quiroga y su personaje tiene un hijo adolescente, todo un desafío nuevo: “Yo estoy muy enamorada del cine de otras épocas como el de las películas de Almodóvar o Ettore Scola donde había  papeles de mujeres fuertes porque esos son las que más me gusta interpretar. Espero poder aportar algo a los personajes que van llegando para que los roles de mujer no queden solo en la superficie, como ocurre tantas veces. Me encanta mezclar el trabajo del cuerpo, la voz y la inserción en vidas distintas a la mía”.

La madre de Aylin, Lilian Rinar, era actriz, y de chiquita su hija la acompañaba a todos lados. “Iba con mamá a los rodajes y me encantaba ese mundo, además de jugar a actuar frente  a mis tías y mi abuela argentinas. Creo que jugué tanto a disfrazarme en la infancia que llegué a creerme que la vida y el amor pasaban por el juego y la diversión; todo era muy natural.  Más tarde los profesores del colegio también me alentaron a seguir y así fui armando mi camino en Francia, donde hay muchos estímulos: el cine, los museos, las lecturas, los grupos de teatro alternativos”.

Ciudadana del mundo, Aylin baila y actúa y canta en francés, italiano y español.

-¿Cómo es vivir en París?

-París es muy interesante, una ciudad donde pasa de todo y con una mezcla de etnias que hace que la vida cotidiana sea enriquecedora: yo crecí con chicos de origen marroquí, peruanos, chinos, de todos los continentes, y así fui adentrándome en otras culturas.  De todos modos, allá la gente está más para adentro y se juntan pero no tanto ni de la manera que se viven las reuniones y los encuentros acá. La calidez de los argentinos es única.

-¿Cuánto incidió en tu vida y en tu carrera la veta italiana?

-De Italia tengo este temperamento y este carácter (se ríe), esto de expresarme mucho con las manos y con todo el cuerpo, de  enojarme o reír, la emocionalidad. Hace cinco años, cuando vine por primera vez a Buenos Aires a pasar un tiempo, todavía estaba más apegada a mi trabajo y tenía mi carrera en Italia. Filmaba películas en Roma e hice un disco para Sony Francia en italiano. En un momento me compré una Vespa y me fui en Vespa a París, tenía todas esas ideas de la italianidad, la romanidad, me divertía mucho… De ese tiempo salió un disco italiano con canciones de los años 60 (de Rita Pavone, de Adriano Celentano) donde aparece la Vespa. Lo grabé con músicos argentinos.

-Y un día volviste para quedarte en Buenos Aires…

-Sí. Al disco italiano lo grabé con músicos de acá porque encontré una gran efusión artística y artistas y seres humanos excelentes. Después esos mismos músicos  fueron a Italia para hacer la promoción del disco… Vivimos un tiempo todos juntos allá en un barco en el que yo había trabajado y fue muy lindo. Como actriz siempre me gustó multiplicar experiencias de vida, vivir lo que pudiera, y así fueron pasando los trabajos. El último me trajo acá y me encanta por la creatividad que hay acá y por la energía de la gente, de las personas. Paso muchas horas del día trabajando pero siempre hay alguien con quien conversar, y también está mi novio, un músico argentino (sonríe).  Por ahora, entre las grabaciones y los conciertos los fines de semana, nos quedamos acá.

Si querés escucharla cantar, hacé click en el video:

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