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Virginia Gawel | La vida como camino

Es psicóloga, terapeuta y docente especializada desde 1984 en la integración de la Psicología y la Espiritualidad. Dirige el Centro Transpersonal de Buenos Aires y forma parte del Consejo Editorial del Journal of Transpersonal Research y de Oxigeme Asociación Transpersonal Hispanoamericana.

Últimas columnas

Cuando siempre mordemos el mismo anzuelo

Cuando siempre mordemos el mismo anzuelo

Para ampliar nuestra consciencia necesitamos liberarnos de las falsas carnadas que tantas veces nos encandilan y no sabemos cómo soltar. Desde la Psicología Budista se lo conoce como “Síndrome de Shenpa”. ¿Querés saber de qué se trata?

Un encuentro inesperado

Un encuentro inesperado

Perdidos en el laberinto de la vida, muchas veces olvidamos mirarnos hondamente. Una invitación a descubrirnos, para amarnos y dejarnos amar desde lo más hondo de nuestra identidad. La respuesta está en nuestra esencia.

Las tres formas de la soledad

Las tres formas de la soledad

No hay una única manera de estar solos: hay quienes lo viven como una carencia, pero también están quienes se sienten a gusto frente a la oportunidad de conquistar su territorio interno, para luego vincularse positivamente con otros. ¿Por qué es tan importante darle espacio a la solitud?

Tocar fondo… y salir a flote: el error reparado

Tocar fondo… y salir a flote: el error reparado

Cuando las olas de este mar rotundo que es la vida nos envuelven y nos sumergen, a veces despojándonos de sentido, o cuando incluso nosotros mismos nos autoinducimos a bajar a las profundidades, solo hay una condición para emerger a la superficie: admitir los errores, las derrotas, las dependencias, y rendirnos a ver lo que es, tal como es.

Sentirse incomprendido

Sentirse incomprendido

Aunque nadie puede comprender a otro ser en todas sus dimensiones, muchas veces hay quienes creen que solo siendo comprendidos por un otro son realmente amados. ¿Cómo reconocer que el amor también abarca otras formas de ver y de ser vistos?

El cerebro enamorado

El cerebro enamorado

Un recorrido científico para comprender la diferencia entre el amor y el enamoramiento, de la mano de una reflexión acerca de la necesidad de construir vínculos más reales, más profundos, una vez que las mariposas se nos vuelan del estómago.

Niveles de conciencia: sobre los vínculos desparejos

Niveles de conciencia: sobre los vínculos desparejos

Dice Virginia que todos nacemos en un determinado nivel de conciencia y que es nuestra tarea, a lo largo del tiempo, sostener un esfuerzo consciente para desarrollar cada vez mayor sabiduría. ¿Pero qué pasa cuando en nuestras relaciones esos niveles crecen a destiempo?

El cansancio moral

El cansancio moral

¿Sentís que el mundo se ha vuelto inhabitable y ya nada vale la pena? Entonces, quizás necesites recuperar tu capacidad de alegría cuidándote de ciertos mensajes negativos que llegan a través de los medios, las charlas y las redes sociales.

En busca de la libertad emocional

En busca de la libertad emocional

Expresar las emociones siempre es saludable, aunque si lo hacemos en exceso, puede ocasionar daños colaterales, tanto a nosotros mismos como a los demás. Para evitarlo, Virginia nos propone ejercitarnos en la laboriosa pero enriquecedora ingeniería interior.

No encajar en el mundo: ¿escuchás tu propio tambor?

No encajar en el mundo: ¿escuchás tu propio tambor?

Nacer humanos implica ser formateados por la cultura. Pero hay quienes no se adaptan y, en cambio, se avienen a cumplir su verdadero destino. Lejos de padecer esa condición y de sufrir por ser llamados “raros”, debemos celebrarla.

Enamorarse: de cómo editamos al otro

Enamorarse: de cómo editamos al otro

Cuando nos enamoramos, muchas veces sufrimos un ataque de ilusión aguda y dejamos de ver a nuestro amado tal como es. Hoy Virginia nos propone un viaje a la emoción más noble del ser humano, de la mano de una pregunta: ¿por qué, mejor, no dejamos que el otro aparezca?

Inteligencia espiritual: tu riqueza invisible

Inteligencia espiritual: tu riqueza invisible

Encontrar el sentido de lo sagrado en las actividades diarias, tener un propósito, desarrollar la compasión, la caridad, la gratitud… Algunas, apenas, de todas las cosas de las que somos capaces cuando aprendemos a integrar nuestra mente y nuestro espíritu y, a su vez, nos hacemos uno con el otro.

No estás roto, no estás fallado

No estás roto, no estás fallado

No toda niñez carente de afecto y contención se traduce en una adultez mustia, vacía. “Mi pasado no me condena, solo me antecede”, dice Virginia y nos da la mano para ayudarnos a reconstruir esos cimientos, en la búsqueda de una identidad verdadera.

Cuando en tu vida vas perdiendo energía

Cuando en tu vida vas perdiendo energía

Todos, en algún momento, tuvimos la sensación de que no nos alcanzan las fuerzas para seguir. ¿Cómo atravesar esa carencia? Una guía de autoobservación para detectar y destrabar los mecanismos que agotan, sin que nos demos cuenta, nuestra reserva energética.

¿Ser astutos como serpientes?

¿Ser astutos como serpientes?

Ser astutos y mansos a la vez, con los demás y fundamentalmente con nosotros mismos. Una tarea ardua pero gratificante, que requiere de un ejercicio: asumir el desafío de transformar la vida.

El miedo a la propia grandeza

El miedo a la propia grandeza

Volvernos protagonistas de nuestros talentos. Dar lo mejor de nosotros mismos. Abandonar, de una vez por todas, el vientre de la enorme ballena, como Jonás. ¿Para qué? Para dejar de privar al mundo de lo más hermoso que tenemos.

¡Un niño es una persona!

¡Un niño es una persona!

Tías que les pellizcan los cachetes hasta el dolor. Padres que terminan consolando a sus hijos con pantallas y snacks para que no se aburran… ¿Y si mejor aprendemos a mirar –y a tratar– a los chicos desde otro lugar? A través de la historia de Gabriel, un nene de 9 años, una invitación al mágico mundo de la infancia.

El germen de la audacia

El germen de la audacia

A través de una historia muy personal, Virginia nos propone retejer el cerebro, con el objetivo puesto en vencer esos miedos que no nos dejan crecer. O mejor dicho: en valernos de ellos para comenzar un ejercicio interno, que nos permita animarnos y así retejernos, cada día, en una vida mejor.