Sophia - Despliega el Alma

Cultura

18 septiembre, 2018

Arte en comunidad

En el sur de Burkina Faso, cerca de la frontera con Ghana, una aldea donde las mujeres decoran el exterior de las viviendas de adobe según una antigua tradición comunitaria.


En Tiébélé, un pequeño pueblo de poco más de una hectárea al sur de Burkina Faso, habitan los kassena, uno de los grupos étnicos más antiguos, que se establecieron allí en el siglo XV.

Muchos años después y gracias a la arquitectura tradicional gurunsi, con sus bellos grupos de casas que tienen paredes decoradas, Tiébélé refleja una riqueza cultural sorprendente en el marco de uno de los países más pobres de África occidental.

En ese lugar, los hombres se encargan de construir las casas de adobe, madera y paja, destinadas a diferentes sectores de la comunidad. Están las viviendas rectangulares (mangolo), para las parejas recién casadas; las redondas (draa), para los jóvenes mayores de 15 años, y las que tienen forma de ocho (dinian), donde viven los abuelos y los nietos.

Una vez que las casas están edificadas, las mujeres dedican horas y esfuerzo a decorar las paredes, utilizando barro de color y tiza blanca. Los motivos que aparecen en los muros reflejan elementos de la vida cotidiana, así como sus creencias y símbolos religiosos.

Una vez concluida la parte ornamental, los muros se pulen con piedras y la superficie se recubre con un barniz natural que surge de hervir vainas de néré, un árbol típico de la región.

Este arte comunitario, que viste con tanta gracia las viviendas de la zona, sirve para proteger las paredes. La decoración se realiza antes de la temporada de lluvias y ayuda a preservar las construcciones tanto del agua que cae como de las inundaciones, muy comunes en esa región.

Los motivos esconden significados de gran belleza. A simple vista, pueden distinguirse formas geométricas, pero algunos diseños también muestran calabazas, alas del halcón, murciélagos, boas, tortugas, cruces, pipas y lagartos. Según la creencia popular, todos ellos sirven para ahuyentar la mala suerte.

Las boas tienen su lugar de privilegio, ya que se cree que son abuelas reencarnadas que vienen a visitar y proteger a sus nietos. Los lugareños no pueden matarlas y, en cambio, las cuidan y alimentan para que se queden más tiempo con ellos.

Así como cada cultura logra ver en los cielos nocturnos los elementos y figuras que expresan o definen su cultura, en Tiébélé las paredes traducen la identidad del lugar. La de un bello pueblo que, incluso siendo tan pintoresco, no llega a ser turístico; la de una aldea donde hace algún tiempo el ministro de Turismo y Cultura de Burkina Faso asignó un día especial para celebrar esta maravillosa tradición. Esa por la cual las mujeres mayores transmiten su oficio a las generaciones más jóvenes, para que sigan embelleciendo las paredes de las casas.

¿Te gustaría recibir notas como esta en tu e-mail?

Suscribite aquí y te las enviaremos a tu casilla todos los meses

Comentarios ()