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Vivir bien

4 abril, 2017

Aprendizajes para el bienestar

Sentirnos a gusto donde estamos, construyendo buenos momentos para nosotros y para quienes nos rodean. Una guía para aprender a diseñar entornos y conversaciones positivas y, de ese modo, mejorar nuestra calidad de vida.


Por Edith Gómez

Todos en algún momento hemos sentido el peso que tienen en nuestra vida las influencias negativas. Y aunque tratemos de mantenernos alejados de las mismas, por alguna razón siempre nos encontramos frente a frente con algún tipo de pesimismo, o caemos rendidos, sin fuerza, ante un cúmulo de emociones que nos juegan una mala pasada.

Ni siquiera es necesario aguzar el oído: en la radio, en la calle, en el subte, en el colectivo, en la televisión… Las conversaciones están allí, en todas partes; personas y más personas a nuestro alrededor hablando de malas experiencias o transmitiendo sus quejas e inconformidades. Y, claro, nuestro estado de ánimo se ve afectado por esa sensación de que “todo está mal”. De igual forma ocurre cuando todas las noticias que escuchamos son desalentadoras: en nuestro interior algo duele y pugna por sanar.

Pero a pesar de que intentemos mantenernos en un círculo de personas y conversaciones positivas, por cualquier razón siempre estaremos expuestos a esta atmósfera negativa, nos guste o no. Si salimos a la calle en hora pico, lo más probable es encontrar un embotellamiento de autos o los servicios de transportes públicos colapsados. Bocinas. Peleas. Enojos. Evidentemente, hay momentos en que las personas estarán más estresadas que nunca, emanando todo su malestar hacia los otros.

Ahora bien: si ya sabemos que es imposible mantenernos alejados de estas situaciones, ¿cómo aprender lidiar con ellas para garantizarnos momentos de bienestar? Existen algunos pasos que podemos seguir para mantenernos en nuestro eje lo máximo posible y evitar, a toda costa, que la sensación de pesimismo entre a nuestras vidas y las tome por completo. A continuación, algunos de ellos:

Volver positivo todo lo negativo

Cuando las personas se sienten disconformes con algo, comenzarán a quejarse y a hablar negativamente de esa situación, oscureciendo nuestra percepción de los hechos con su relato. Si está dentro de nuestro alcance, será una buena idea intentar cambiar estos temas por otros distintos, dirigiendo la conversación hacia asuntos más agradables para todos. ¿O no hay en la vida muchas cosas buenas que valen la pena ser destacadas?

Por ejemplo, si son nuestros amigos o compañeros de trabajo quienes se quejan constantemente, debemos recomendarles salidas positivas a sus problemas (el sueldo que no alcanza, la relación con un jefe o un par, etc.). ¿Por qué no cambiar de trabajo? ¿Por qué no buscar el diálogo con su superior, en vez de apelar al roce permanente? De esta manera estarán más enfocados en la búsqueda de una solución que en su problema.

El ejercicio vale también para nosotros: tratemos de ver la vida con optimismo y entusiasmo, en vez de enfocarnos en los aspectos que no producen ningún beneficio. Todos podemos contribuir a la creación de nuestro propio bienestar y también aportar a que mejore la calidad de vida de las personas que nos rodean, si comenzamos a trabajar para convertir situaciones a priori negativas, en nuevas oportunidades.

También sirve cambiar de espacio cuando ya no nos sentimos a gusto en un lugar. Salir a dar una vuelta, abrir las ventanas, quedarnos unos minutos al sol, airearnos, o bien colocar esencias con nuestros aromas favoritos también colaboran a darnos una gratificación física, cuando el entorno se vuelve algo denso.

Modificar nuestro entorno

Debemos de ser cuidadosos con el tipo de personas que tenemos a nuestro alrededor. Si bien es cierto que muchos pueden ser nuestros amigos, otros son simplemente personas tóxicas que no apartan nada bueno a nuestras vidas. Cuando estamos rodeados de este tipo de personas, nuestro estado de ánimo puede cambiar de manera muy negativa si prestamos atención a sus constantes quejas y comentarios pesimistas.

Lo que debemos intentar en estos casos es alejarnos y no permitir que estas personas nos alcancen, o bien lo hagan lo menos posible. Incluso si se trata de comentarios negativos en la radio o en la televisión, siempre podemos apagar por un momento estos aparatos o bien sintonizar otros tipos de programas más productivos para nuestras inquietudes.

Si bien es muy difícil cambiar la manera de pensar de las personas, siempre podemos comenzar a trabajar para cambiar la nuestra. De igual forma, si familiares o amigos no escuchan nuestros consejos y siguen enfocando sus conversaciones hacia cuestiones negativas, podemos tomarnos un respiro de ellos por unos días, ya sea explicándoles la situación (“No me hace bien hablar de eso”, por ejemplo), o bien tratando de que, al dejar correr el tiempo, esa forma de proceder se diluya.

Edith Gómez vive en Cádiz y es editora en GananciApasionada del marketing digital, especializada en comunicación online, se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos. Twitter: @edigomben

Edith Gómez Benítez

Rodearnos de personas positivas

Si no tenemos más remedio que estar inmersos en entornos negativos por el momento −ya sea familiar o profesionalmente− tratemos de mantenernos enfocados en nuestros propios pensamientos positivos. Es decir, mientras las personas hablen y se quejen sobre los mismos temas, podemos pensar en cómo ofrecerles una idea o solución para salir de esa situación.

En caso de que se vuelva más complicado, podemos focalizarnos en cosas que nos hagan bien, alejándonos lo máximo posible de escuchar estas quejas y comentarios. Una muy buena opción es leer o escuchar música, en vez de escuchar relatos complicados todo el tiempo.

De esta manera, aunque estemos rodeados de personas enojadas o pesimistas, no nos dejaremos influenciar por el mal rato. En cambio, debemos ponernos en marcha para buscar otro tipo de comentarios, relacionándonos con personas que aporten cosas buenas a nuestra vida y hagan de nosotros mejores personas.

Analizar todo aquello que escuchamos

Si después de intentarlo todo seguimos quedando expuestos a situaciones negativas, y la opción de aislarnos por un rato escuchando música o leyendo algo no funciona, entonces podemos prestar atención verdadera y analizar cuidadosamente cada palabra que las demás personas dicen con un filtro, sin perder jamás de vista nuestra misión fundamental: encontrar el bienestar, aun en escenarios adversos.

Cuando hacemos esto, nuestro subconsciente comienza a trabajar descifrando lo que realmente es negativo para nosotros y cuáles son los aspectos positivos que debemos resaltar de cada mensaje y situación. Es un hecho: siempre hay algo nuevo que podemos aprender. Mientras nos hablen de problemas, de enojos y de crisis, nosotros podemos pensar en desafíos y oportunidades de mejora para salir adelante aun de los peores momentos.

En resumen…

Lo mucho o poco que una situación nos afecte, depende únicamente de nosotros. Por eso, debemos construir con nuestras propias manos las herramientas necesarias para no absorber aquello que no nos hace bien. Nuestro cerebro almacena y codifica toda la información que hay a nuestro alrededor, así que rodearnos de personas positivas nos ayudará en nuestro crecimiento y mejorará nuestra calidad de vida grandiosamente. Enfocarnos y trabajar fuerte para alcanzar todas las metas que nos propongamos, teniendo tolerancia al desencanto y a la frustración, es la clave para andar el camino hacia la felicidad. ¡Vamos, a ponernos en marcha!

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